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Consulta
Veterinaria
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Indice
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Consulta de la A a la Z
EL CACHORRO
PREPARANDO LA LLEGADA DE SU
CACHORRO
Al igual que en el caso de un bebé
que llega a casa, todo aquello que habíamos comprado para recibir e instalar al
cachorro parece lo opuesto a lo que él realmente necesita. Pero algunas cosas
son fundamentales; por supuesto, una dotación de comida, que deberá ser la
adecuada para su edad y de preferencia aquella que ha estado consumiendo con sus
antiguos dueños, pues ese será el elemento más importante para favorecer su
adaptación. En segundo lugar, el cachorro requiere una cama o canasta que le
proporcione confort y una sensación de seguridad; aquella de última moda que
compramos en la tienda cara tal vez no le guste, pues está diseñada para
venderla a la gente y no a los perros: Es probable que él prefiera una simple
caja de cartón con una manta adentro, donde él sienta privacía y calidez. En
estas condiciones, es preferible proporcionarle una cama provisional y sencilla,
pues él va a crecer, y en cierto tiempo ya no podrá dormir en la que hemos
adquirido y que es especial para cachorros, por lo que es preferible esperar a
que alcance su tamaño definitivo y a conocerlo mejor para comprarle una cama
adecuada, que ya justa para su tamaño, deberá ser lo suficientemente grande para
que el perro pueda darse vuelta con facilidad, y relativamente estrecha para que
pueda sentirse “acunado” en ella. Muchas personas prefieren mandar a hacer una
base con tres lados de madera y ponerle un colchón que sea cambiable y
perfectamente lavable, por lo que la cama se puede mantener higiénica y
saludable. Tanto las canastas como las camas acolchonadas por todos los lados
presentan dificultades de limpieza y sus materiales pueden recibir bichos y
parásitos. Además de la colchoneta lavable, es conveniente colocar papel
periódico sobre la base de madera, lo que hará más confortable y tibia, sobre
todo en tiempos fríos. Algunas camas manufacturadas están hechas con materiales
sintéticos que son fácilmente lavables, por lo que son adecuadas.
Es necesario proveer a su perro con
un collar que contenga una placa para su identificación, sin olvidar el número
telefónico, pues de otra manera la persona que lo encuentre tendría que
molestarse en llevarlo hasta la casa de usted. Existen otros métodos de
identificación, como los tatuajes y los muy modernos “microchips” que se
insertan en la piel del animal y contienen todos los datos del perro y de sus
dueños. Este método se usa en especimenes de raza muy valiosos, pero realmente
no es un sistema caro, no causa dolor al perro, pero debe ser implantado por un
veterinario, pues requiere una mínima cirugía. Desde luego el collar debe ser
adecuado para el tamaño del perro, comprando primero uno delgado y pequeño para
que el cachorro se acostumbre a usarlo desde pequeño. Junto con el collar
debemos adquirir también una correa, de las que existen una gran variedad, pero
en especial las expandibles son de gran utilidad al principio, pues le da al
perro una mayor libertad de movimiento y nos da la seguridad de que no tendremos
que ir corriendo tras él a cada rato.
El perro necesita un plato especial
para su comida y otro para el agua, es perfectamente aceptable destinarle esos
recipientes de los que ya tenemos en casa, sobre todo cuando es cachorro; la
única ventaja que presentan los platos para perros que venden en las tiendas es
que normalmente son pesados y su diseño impide que el perro lo tome con sus
dientes y se lo lleve.
Dependiendo del tipo de pelambre
que tenga nuestro perro, deberemos comprar el peine y cepillo que más convenga,
aunque es muy probable que algún cepillo viejo que se tenga en casa sirva
perfectamente.
Una vez que el perrito ya se
encuentra a gusto en la casa, es conveniente darle algunos juguetes que él
sienta como suyos. Aunque no deja de ser algo propio de cada familia, pero en
realidad no es necesario traerle un regalo cada vez que se pasa por una tienda
de mascotas o abrumarlo de juguetes; lo que sí es una buena idea es
proporcionarle uno de esos huesos simulados que se usan para roer.
LA HABITACION DEL PERRO
Los perros grandes y los que tienen
una función, generalmente se albergan en “perreras”, que se instalan en el
exterior de la casa. Aunque sea éste el tipo de habitación que se le ha
destinado, cuando aún es muy pequeño no es conveniente dejarlo solo por largo
tiempo; habrá que adaptarlo poco a poco a su perrera y darle mucha atención. Es
necesario diseñar una habitación correcta para el perro desde un principio, para
no tener que hacer después modificaciones costosas y desagradables. En primer
lugar, debemos atender a las condiciones básicas de protección para el perro,
cuidar que los materiales le proporcionen la suficiente protección contra las
inclemencias del tiempo, considerando la climatología del lugar donde vivimos.
Por supuesto, la perrera deberá protegerlo del sol, la lluvia o el viento. Es
conveniente que el piso de la perrera no se encuentre al ras del suelo para
proporcionarle un aislamiento térmico como para evitar que se introduzcan
alimañas. El interior deberá ser lo suficientemente amplio como para permitir
que el perro ya adulto, pueda girar sobre si mismo sin dificultades. En el piso
hay que colocar una colchoneta que sea mullida, pero que se pueda retirar para
lavarse. Es preferible colocar la perrera en un lugar donde se tenga alguna
protección extra en contra de la exposición directa al sol, la lluvia o el
viento, junto a una pared y de preferencia bajo un alerón del techo de la casa o
el garaje. Es útil colocar una base de papel periódico bajo la colchoneta, lo
que dará mayor protección y comodidad al perro, ese papel es fácil de remover
para mantener aseado el espacio interior. Además de la limpieza regular, es
conveniente desinfectar la perrera de vez cuando para evitar que se desarrollen
colonias de parásitos nocivos.
INSTALACION EN SU NUEVO HOGAR
Ya sea que se trate de un cachorro
o de un adulto, el primer punto a considerar es que al principio el animal
sentirá una gran inseguridad y estará estresado algunos días, por lo que debemos
tratarlo de manera comprensiva y amistosa, lo que no significa que le permitamos
hacer todo lo que quiera, porque su adaptación implica que se le vayan señalando
las reglas de convivencia de la casa.
Para darle una sensación de
seguridad habrá que proporcionarle una “zona de refugio”, que es precisamente la
cama que se le ha dispuesto, cerca de la cual colocaremos sus recipientes de
agua y comida, por lo que él identificará esa área como su primer territorio
dentro de la casa. Durante esos primeros días debemos evitar que el perro sea
abrumado con caricias, jugueteos, paseos o excesiva actividad; démosle tiempo
para que identifique a los miembros de la familia y que sea suya la iniciativa
de acercarse a cada uno de manera que él sienta más agradable. Sobre todo hay
que mesurar un poco el entusiasmo y la vitalidad de los niños, haciéndolos
entender que el perro se encuentra todavía un poco “nervioso”.
Una vez que el perro ya se maneja
con naturalidad en la casa, podremos sacarlo al jardín, para que también lo vaya
incorporando como territorio suyo; después podremos llevarlo a dar paseos para
que identifique el vecindario y su casa. El siguiente paso es muy importante,
pues se trata de su primera visita al veterinario, quien hará un diagnóstico de
su estado actual, le aplicará las vacunas pertinentes y abrirá su expediente,
con lo que ya podemos tener mayor seguridad para llevarlo a dar paseos más
prolongados.
Es probable que durante los
primeros días el perro rechace la comida o coma poco; pero debemos tomar esta
conducta como algo normal y no presionarlo para que coma; es preferible dejarle
la comida a las horas definidas y simplemente retirársela un rato después, aún
si no la ha consumido, eso le dará la pauta de aprovechar el momento y será un
principio de disciplina; ningún perro sano se muere de hambre. En el caso de los
cachorros, es natural que se nieguen a comer en un ambiente extraño y sin la
presencia de su madre; en este caso sí es conveniente insistir un poco en que se
alimenten, porque es necesario para su desarrollo. Resulta muy favorable el
presentarle diferentes comidas para que elija; si de todos modos el animal se
rehúsa a comer, deberá consultarse al veterinario, pues es posible que tenga
alguna enfermedad.
PERROS Y OTROS ANIMALES
Muchos perros pueden ser enseñados
a aceptar la presencia de otros animales. Si se trata de animales que despiertan
su instinto cazador, por ejemplo conejos y gatos, es necesario tomarnos un
tiempo para condicionarlos a no generar la acción de ataque y los vayan
incorporando a su propio grupo social, lo que sucede con facilidad si el perro
vence su primer impulso, que es la cacería. Sin embargo, esto no es tan fácil de
lograr en algunas razas que son eminentemente cazadoras. A un cachorro se le
puede condicionar con facilidad a la aceptación de otros animales; en un adulto
el trabajo de entrenamiento es más arduo, pero necesario, pues no es agradable
responder al reclamo de un vecino cuyo gato es ya un trofeo de caza para nuestro
perro; tampoco es bueno andar por la calle con un perro cazador; así que esta
conducta debe ser extinguida por medio de un entrenamiento firma. Los perros
pequeños generalmente experimentan en carne propia lo que significa enfrentarse
a un gato enojado, pero es preferible no someterlos a esa clase de experiencias.
Ocasionalmente se presentan
problemas cuando se introduce un nuevo perro en una casa donde ya vive otro que
ha sido residente por largo tiempo. Cuando el recién llegado es un cachorro, es
natural que acepte la posición del adulto como dominante y le rinda sumisión,
con lo que todo se resuelve felizmente, tanto que ambos perros aumentan su
vitalidad y alegría, lo que siempre se debe hacer es que la familia le reconozca
“su lugar” al perro residente, no mostrándose demasiado efusivos con el cachorro
y redoblando sus atenciones en el adulto, dándole siempre el primer lugar en
todo; el juego, el paseo, y sobre todo la comida. Cuando va creciendo el
cachorro, es natural que en algún momento se rebele contra el dominio del viejo,
lo que es normal entre perros y personas, el resultado es un periodo de
“distanciamiento” y algunas peleas ocasionales. Los dueños pueden manejar esta
situación apoyando siempre la jerarquía del viejo, de la misma manera que lo
hicieron a la llegada del cachorro, aunque esto pudiera parecer una especie de
“traición” al perro joven. Lo normal es que el joven reasuma su condición
subordinada y se acaben los problemas; pero si, por el contrario, apoyamos la
rebeldía del joven, las peleas seguirán y pueden ser cada vez más encarnizadas,
pues el macho viejo jamás abdicará a su condición de jefe.
Los perros que viven en un medio
rural deben ser educados para respetar a otros animales, sobre todo a los de
corral. Es muy común en las granjas que los perros vecinos incursionen en grupo
para atacar a otros animales, a manera de expedición de cacería, lo que causa
graves conflictos entre la gente de campo. Es natural que en un medio rural el
perro se encuentre más cerca de sus instintos, por lo que deberemos ser
cuidadosos con nuestro perro citadino si lo llevamos a pasear al campo, pues él
está entrenado para comportarse “civilizadamente” en este ambiente, además de
que fácilmente se puede perder, pues no tiene los puntos de referencia para
orientarse.
LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA
El empleo de la estimulación temprana
y una correcta socialización
pueden dar como resultado un perro mejor adaptado,
más sano e inteligente.
Recordemos que las diferencias de capacidades
entre individuos - humanos y perros - no se basan
solamente en raíces genéticas: La mayoría parece
disponer y provenir de aquellas habilidades
ejercidas, y no de los dones que no se practican.
Los investigadores han estudiado este fenómeno y
buscan nuevas vías para estimular en pos de
acrecentar las habilidades propias y naturales.
Algunos métodos producen efectos hasta el final
de la vida, y muchas de las diferencias entre
individuos encuentran explicación en el uso
sistemático de la estimulación temprana. La clave
consistiría en agregar una justa
cantidad de stress cuando joven, en plena
formación, ni demasiado ni poco.
Al nacer, los ojos y oídos del cachorro se hallan
cerrados; su sistema
digestivo tiene limitada la capacidad, requiriendo
periódicamente del estímulo materno (La progenitora
lo lame a fin de promover la digestión y
evacuación). En esta edad, el individuo canino sólo
es capaz de oler, mamar y arrastrarse hacia la
fuente protectora. La temperatura corporal
depende del contacto cercano con su madre o del
agruparse, en montón, con los demás cachorros de la
camada.
Durante estas primeras y pocas semanas de
inmovilidad -o casi-, los estudios determinaron que
por su inmadurez y mínimo desarrollo intelectivo,
los caninos son sensibles a una limitada clase de
estímulos: los táctiles, los térmicos (temperatura)
y los de movimiento (posición corporal). Otros
mamíferos, como las ratas y los ratones, probaron
una sensibilidad similar a dichas estimulaciones
primarias.
Estudios intencionales demostraron que retirando
del cubil (paridera) por tres minutos
al cachorro, una vez diaria y
durante los primeros 5 a
10 días de nacido, se produce un descenso
de temperatura corporal por
debajo de la normal. Esta simple forma de
tonificación fue suficiente para estimular
el sistema hormonal del cachorro, así como
su adrenal y pitituario.
Y más tarde, ya adultos, eran más capaces de
resistir el stress que otros perros no
expuestos a similares ejercicios de estimulación
temprana.
Sabemos que el electroencefalograma (EFC) se
utiliza a fin de medir la
actividad eléctrica del cerebro y, por añadidura,
determinar los cambios
producidos por emociones, stress, tensión muscular y
variaciones
respiratorias. Lo cierto es que el EFC muestra -en
cachorros caninos y
felinos incentivados con estimulación temprana- un
porcentaje de maduración mayor y
una mejor perfomance en la resolución de test de
inteligencia, activa y pasiva,
respecto a ejemplares nunca estimulados.
Se carece aún de información acerca de la
óptima cantidad de estímulos
necesarios para lograr animales
psicológicamente superiores; no
obstante, todos los científicos coinciden en el real
aporte de la estimulación temprana.
Aplicación militar
El ejército de los EE.UU. desarrolló una
metodología aplicada que sirve de modelo adaptable.
En un esfuerzo por mejorar el rendimiento de los
perros empleados con fines militares, se diagramó un
programa, denominado Bio-Sensor, al que el
público después conocería como el “Sistema Súper
Perro”.
Basándose en años de estudios, los militares
norteamericanos descubrieron que los ejercicios de
estimulación neurológica temprana inciden
favorablemente en la vida adulta del can y
otras especies.
Las observaciones confirmaron que existen
períodos específicos de
tiempo en los recién nacidos donde la estimulación
obtiene ventajosos
resultados. El primero va del 3ro. al 16vo.
día de vida, lapso de un
veloz desarrollo y crecimiento neurológico. Como
resultas de estos estudios, se obtuvo una serie de
ejercicios que afectan positivamente al sistema
neurológico e incrementan las capacidades
intelectivas de los individuos.
Cinco beneficios ocurren en perros expuestos al
programa del Bio-Sensor:
-
mejoramiento
cardiovascular; en consecuencia,
-
latidos más potentes,
-
glándulas suprarrenales más
eficientes,
-
resistencia al stress,
-
mayor inmunidad a las
enfermedades.
En actividad de aprendizaje, según el test, los
cachorros estimulados probarían mayor movilidad y
respuestas, más curiosidad y actitudes exploratorias
que sus hermanos ajenos a la experiencia del Bio-Sensor,
pero, además, fueron los dominantes en situaciones
competitivas. Un solo problema de resolución de
pasaje por un laberinto mostró diferencias notorias:
Los cachorros estimulados se comportaron con más
calma en este test ambiental, cometieron pocos
errores y dieron un solo ocasional signo de
angustia, en tanto que los otros se estresaron
bastante, gimieron e incurrieron en muchos errores.
Socialización y Estimulación
A medida que cada animal crece, factores externos
influyen en su desarrollo como individuo. La
estimulación temprana actúa sobre la primer etapa; la
segunda corresponde a la socialización, pero ésta
también posee una limitada ventana para actuar. Cuando
el etólogo Konrad Lorenz escribió por primera vez (en
1935) acerca del referido proceso se refería al
imprinting (1) y su importancia en el
desarrollo posterior del animal. El imprinting sucede en
la vida temprana, toma paso muy rápidamente y parece
conseguir resultados
muy duraderos.
Estudios de socialización confirman que el período
crítico para el establecimiento socioconductal de los
caninos se produce entre la 4ta. Y
16va. Semana de vida. Durante ese lapso
dos cosas pueden resultar negativas:
-
insuficientes contactos
sociales consiguen afectar el justo desarrollo
emocional, perjudicando el buen vínculo con sus
congéneres y/o el humano;
-
La sobreprotección materna, en
ocasiones impide la suficiente exposición a otros
individuos y a situaciones que tienen
influencia en el desarrollo y crecimiento.
De hecho, la falta de adecuada estimulación social,
tal como el manoseo
humano, y la sobreprotección materna, así como la
carencia de contacto con otros seres humanos y caninos,
indefectiblemente afectan al desarrollo
psiclógico del cachorro.
La mayoría de los estudios coinciden que en todas las
especies una falta de adecuada socialización deviene en
conductas inaceptables, agresiones indeseables, miedos,
trastornos sexuales e indiferencia hacia sus compañeros.
El actual estilo de vivir y las tiránicas
ocupaciones, a menudo se traducen en descuido para con
nuestras mascotas. Les dedicamos apenas un ocasional
paseo y a sitios donde rara vez hay congéneres o
personas extrañas. En muchos perros, el aislamiento y el
hastío los mal dispone, manifestando conductas agresivas
hacia ellos mismos en forma de mordiscos. O atacando a
la gente e incluso a las cosas, y haciendo pozos, por
mencionar algunas conductas indeseables.
Es indudable el beneficio de la estimulación temprana
y la adecuada socialización; el riesgo reside en
desconocer el umbral del mayor o menor
estímulo, del apropiado. Del mismo modo, los intentos de
resocialización en adultos dan pocos resultados (Lo que
confirma el concepto de la ventana oportuna en la
estimulación temprana y en las socializaciones; ésta se
abre una vez y, luego de cerrada, los efectos son
mínimos).
Enriquecimiento para toda la vida
La tercera y etapa final en el proceso de crecimiento
intelectivo y desarrollo recibe el nombre de
Enriquecimiento. A diferencia de los dos estadios
anteriores, este período no posee una ventana límite de
oportunidad. Enriquecimiento significa la suma positiva
de experiencias que tiene un efecto acumulativo sobre el
individuo.
Las típicas experiencias enriquecedoras implican la
exposición a una vasta variedad de intereses, nuevas y
excitantes vivencias con oportunidades de investigar,
manipular e interactuar con el entorno.
Al mensurar perros adultos, los resultados demuestran
que animales criados en ambientes ricos,
interesantes, disponen de la tendencia a ser más
inquisitivos y capaces para realizar tareas
dificultosas.
Observaciones realizadas por los conductistas caninos
Jhon Paul Scott y Jhon Fuller, entre otros, mostraron
que los cachorros receptores de baja estimulación han de
convertirse, en individuos miedosos, los cuales
prefieren la ’seguridad’ a investigar.
Paseos regulares al parque, clases de adiestramiento,
son algunos ejemplos de Enriquecimiento.
Descritas las tres etapas, cabe detallar el método
Bio-Sensor (2).
El método Bio-Sensor
Este método debe realizarse entre los tres y los
dieciséis días de edad. Para su buen resultado requiere
del manejo de cada cachorro individualmente, una
vez por día, y realizando cinco ejercicios
(3), los cuales estimulan a los perritos de una
manera que ellos jamás conseguirían a tan temprana edad.
Cada ejercicio demanda de 3 a 5 segundos.
La práctica es la siguiente:
|
Estimulación táctil. |
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El guía, sosteniendo al cachorro en una
mano, ha de realizar un
cosquilleo suave en una de las manos o pies del
perrito (sólo en
una/o), puntualmente, entre sus dedos y mediante
un Q-tip. No es
indispensable repetir el ejercicio en todos los
miembros. |
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Contener la cabeza erguida |
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 |
El instructor, usando ambas manos, pondrá
vertical al cachorro,
sosteniendo derecha su cabeza, de tal forma que
ésta quede por encima
del tronco. |
|
Poner la cabeza hacia
abajo. |
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 |
Después de tomar el cachorro firmemente con
ambas manos, la cabeza
será apuntada hacia abajo, en dirección
al suelo. |
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Posición supina |
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Se toma al cachorro de tal modo que su
espalda, repose en las palmas
de las manos del guía; allí se le permite que
duerma o luche hasta
acomodarse a gusto. |
|
Estimulación térmica. |
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 |
El instructor, utilizando una toalla húmeda
y enfriada en el
refrigerador durante cinco minutos, apoya al
cachorro sobre ella, situándose
con los pies hacia abajo. Si quisiera salir de
la toalla, deberá
contenerlo. |
NOTA: Se reitera que estos
ejercicios no se repetirán, realizándose una
sola vez por día, ni se extenderán más de lo
recomendado. La experiencia demostró que algunos
cachorros se oponen a ciertas pruebas; en tal caso,
proceder suavemente, intentando no estresar al pequeño,
pues la sobre estimulación del sistema neurológico
podría producir resultados negativos.
LA SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO
Comienza una semana después de la adquisición
del cachorro (a la edad de 8 o 9 semanas), llévelo un
día a una nueva situación que nunca antes haya visto.
Esto lleva alguna planificación, pero merece la pena el
esfuerzo.
8 semanas
Un paseo (suelto de la correa) en
un prado o dehesa con la hierba medianamente alta. Deje
que le acompañe, sólo con la voz. Anímele para que suba
sobre algún pequeño montón de tierra o sobre algún leño.
Elogie sus esfuerzos por hacer algo que nunca había
hecho antes. Camine a un paso tal que no le haga
fatigarse por mantener un ritmo demasiado alto. A esta
edad el deseo de quedarse junto a usted es muy acuciado.
Básese en eso. El paseo no debe de durar más de 20
minutos.
9 semanas
Otro paseo, este vez en los
bosques. Hay hierba más alta y maleza. Debe de subir de
vez en cuando sobre los troncos pequeños (Lo
suficientemente grandes como para constituir un
desafío). Que suba y baje cuestas, sobre las piedras,
sobre un banco pequeño. Una situación perfecta podría
darse al atravesar un riachuelo. Le cubrirá por el
pecho. Bregará hasta la orilla para seguirlo. Cruza por
una alfombra espesa de hojas que crujan cuando sea
pisada. Elógielo continuamente. Alábelo por enfrentarse
al desafío. El paseo durará aproximadamente 20 minutos.
10 semanas
Igual que a la edad de 9 semanas pero un poco más
difícil. De vez en cuando escóndase un momento de él
cuando esté distraído en los bosques. Mírelo. ¿Se da
cuenta de que usted ha desaparecido? Si lo hace, y
empieza a buscarlo, aparezca de repente y alábelo
profusamente. Si no lo busca, lance una piedra para
hacerle notar que usted ha desaparecido. luego llámelo
desde su escondite. Cuando empiece a buscarlo, usted
aparece y lo alaba. Esto le enseñará, tras repetirlo una
y otra vez, a ir pendiente de usted cuando camine por
los bosques, en lugar de tener que estar usted pendiente
de donde él se encuentra. Esto le hace tomar la
responsabilidad de quedarse con usted. Juegue a este
juego una y otra vez durante muchas semanas hasta que no
pueda esconderse de él sin éste se de cuenta. Esto sólo
será necesario trabajarlo mientras sea joven.
11 semanas
Llévelo a nadar. Sosténgalo donde el agua le llegue a
usted por las rodillas. Enfílelo hacia la orilla y
permítale ir suavemente. Asegúrese de que levanta la
cabeza y se dirige hacia la orilla. Tenga alguien en la
orilla para que lo anime de una manera positiva. Otra
estrategia para esto es entrar en el agua e incitarlo y
animarlo para que le siga. ¡No tire de él! Cuando haya
terminado llévelo fuera, lo seca y se marcha a casa. No
permita que se enfríe.
12 semanas
Haga un viaje a la granja. Permítale ver vacas,
caballos, pollos y cualquier otro animal que usted pueda
encontrar. Es el momento de sujetarlo con la correa.
Asegúrese de que está a salvo de los animales y
permítale acercarse lo bastante como para olfatearlos.
Esta excursión puede llevar 20 o más minutos. Tenga una
actitud positiva con respecto a los animales. Sea
indiferente a todos, como si fuera esto lo que suelen
hacer todos los cachorros de 12 semanas.
13 semanas
Llévelo a la ciudad sujeto con la correa. Paséelo por
una calle principal donde haya circulación. Él verá y
oirá los automóviles, camiones y tráfico pesado de la
calle. Verá pasar de largo muchos peatones, bicicletas y
repartidores con carritos de mano, etc. Ésta debe ser
una excursión corta, aproximadamente de 10 minutos.
Elógielo abundantemente por el comportamiento positivo.
Muéstrese indiferente y esperanzado Cuando vuelva al
automóvil, alábelo de nuevo por su proeza admirable y
valor.
14 semanas
Un viaje a la playa o a algún otro lugar especial
donde nunca haya ido. Quizás un viaje al colegio local,
cuando todos los niños estén saliendo. Permita a los
niños que se detengan y lo acaricien. Permítale a él que
vea y esté en la muchedumbre.
15 semanas
Otro viaje a la ciudad.
16 semanas
La edad principal para la mayor parte del aprendizaje
de su cachorro ha concluido. Usted de la proporcionado
con ilusión una amplia gama de experiencias. Si ha
realizado todo esto fielmente, le habrá enseñado lo más
importante de todo lo que hay que aprender y lo
mantendrá el resto de su vida, permitiéndole seguir
aprendiendo en lo que le queda de ésta.
17 a 21 semanas
Éste es un mal momento para someter a su cachorro a
un stress tal como viajar en avión, una visita al
veterinario, acercarse a una perrera o cualquier otra
situación amenazante. Muchos cachorros actúan de manera
muy temerosa a esta edad. Éste debe ser un momento
tranquilo en sus vidas.
Condicionamiento a la orden “Ven”
Esto significa enseñar a su cachorro a acudir a su
llamada sin vacilación en el momento en que oiga la
orden “Nombre ven”.
Comience a usar este método tan pronto adquiera su
cachorro. Funciona tanto mejor cuanto más pronto
comience en cachorros muy jóvenes. Cuente con perder
unos minutos diarios en esto durante varias semanas.
Consiste en construir una respuesta condicionada a la
palabra ‘Ven’ como ocurre en un perro adulto. Se procede
de la siguiente manera:
Empiece cuando el cachorro esté en su casa cerca de
usted, por ejemplo en la cocina. Tome un pedazo pequeño
de queso o salchicha o cualquier otro obsequio que a su
perro le pueda gustar. Póngase rápidamente en cuclillas
y diga “Nombre ven” con mucho
entusiasmo. En cuanto el cachorro llegue a usted, dele
inmediatamente el obsequio y elógiele mucho. Luego
regrese a lo que estaba haciendo. Unos minutos después
repita el proceso.
Durante el primer día puede hacer esto 4 o 5 veces.
La última vez que lo realice él acudirá rápidamente. Al
día siguiente, no se acuclille y el resto del ejercicio
es de la misma forma. Cuando lo realice correctamente,
aumente la distancia, el resto del ejercicio es el
mismo. Con el tiempo conseguirá realizar el ejercicio
cuando el cachorro se encuentre en otro cuarto. Luego
pruebe este ejercicio cuando ambos se encuentre en el
jardín.
Después de aproximadamente 2 o 3 semanas de hacer
esto, dele el premio una de cada dos veces de las que
acuda, y elógiele abundantemente el resto. Utilice la
recompensa cuando se encuentre en una de sus
excursiones. Llámele siempre con, “Nombre
ven”. Si no viene en alguna ocasión vuelva al lugar
donde obedeció la última vez que usted le llamó y
posteriormente lo elogia. No le permita nunca escaparse
o negarse a venir. Esto es lo más importante que puede
enseñar a su perro. Cuando usted dice “Nombre
ven”, él debe acudir siempre. ¡Sin excepción! Utilice
cualquier otra palabra o expresión para que acuda cuando
no es tan urgente que venga. Por ejemplo, yo uso “Nombre
ven aquí” u otra frase parecida. Esto es para la vida
diaria, cuando lo llama casualmente. Use “Nombre
ven” cuando es esencial que el perro acuda a usted..
Nunca llame a su perro para castigarlo. Si se porta
mal y necesita una corrección atrápelo y corríjalo. Si
corre de usted, vuélvase en silencio, mirándolo
fijamente todo el tiempo. Él comprenderá que no es un
juego si lo hace silenciosamente mientras lo mira
fijamente. Si no puede hacerle esta manera y hay el
peligro de que se aleje y se pierda, llámelo para que
regrese, elógielo y olvídese del castigo.
Cuando use este método para enseñar la llamada, no
permita. que el cachorro sepa cuando usted tiene el
obsequio y cuando no. Debe ser una sorpresa. A medida
que pasen las semanas y realice el ejercicio 3 o 4 veces
por semana recompense al perro cada tres veces más o
menos, dependiendo de la respuesta de cada perro. Cuando
alcance los 5 meses aproximadamente, debe de ser muy
fiable en el ejercicio de la llamada, acudiendo desde
cualquier distancia y con distracciones. Más tarde será
adiestrado más en serio en la llamada de obediencia, sin
las recompensas y se condicionará siempre a acudir, con
lo cual podría algún día salvar su vida.
Este método no le llevará mucho esfuerzo. Es
simplemente cuestión de no olvidar hacerlo una o dos
veces todos los días. El resultado compensa sin duda
alguna el esfuerzo.
Teoría del aprendizaje
“La teoría del aprendizaje” es una disciplina de la
psicología que intenta explicar cómo un organismo
aprende. Consiste en muchos estudios diferentes
relacionadas con el aprendizaje, incluso los instintos,
la facilitación social, la observación, la enseñanza
formal, la memoria, la imitación, y el condicionamiento
clásico y el instrumental. Estos últimos son de sumo
importancia para los entrenadores de animales.
¿Por qué los entrenadores de animales deben
molestarse con aprender la teoría de cómo sus animales
aprenden? Muchos entrenadores excelentes no tienen
ninguna instrucción formal o base teórica de cómo su
entrenamiento es eficaz o cómo su trabajo da resultados.
Pero, entrenar es un “arte” y una ciencia. Cada vez más
entrenadores, dueños, manejadores, jinetes de caballos,
trabajadores de zoológicos, entrenadores de acuarios
están encontrando que una comprensión de la teoría del
aprendizaje les ayuda a entender que hacer para que las
conductas de sus animales mejoren, y planean su
entrenamiento de acuerdo con ella.
Condicionamiento
Clásico o “Pavloviano”
La teoría
El Condicionamiento clásico es el tipo de aprendizaje
hecho famoso por los experimentos de Pavlov con los
perros. La esencia del experimento es la siguiente:
Pavlov presentó a los perros comida, y evaluó su
respuesta salival (cuánto babearon). Entonces él empezó
a hacer
sonar una campanilla sólo antes de presentar la comida.
Al principio, los
perros no salivaban hasta que la comida se presentó.
Después de un rato, sin embargo, los perros empezaron a
salivar cuando el sonido de la campanilla fue
presentado. Ellos aprendieron a asociar el sonido de la
campanilla con la presentación de la comida. Hasta donde
sus necesidades fisiológicas inmediatas estaban
interesadas, el sonido de la campanilla resultaba
equivalente a la presentación de la comida.
El condicionamiento clásico se usa por los
entrenadores para dos propósitos: para condicionar las
respuestas fisiológicas, como el babear, la producción o
reducción de adrenalina, sin usar los estímulos
que crearían naturalmente semejante contestación y, para
crear una asociación entre un estímulo que normalmente
no tendría efecto en el animal y un estímulo que sí lo
tendría.
Los estímulos a que los animales reaccionan sin
entrenamiento se llaman primarios o estímulos
incondicionados. Ellos incluyen la comida, el dolor. Los
animales no tienen que aprender a reaccionar a un choque
eléctrico, por ejemplo. Los perros de Pavlov no
necesitaron aprender
sobre la comida.
Se llaman estímulos secundarios o condicionados a
aquellos que los animales sólo reaccionan a después de
aprender sobre ellos. Estos son estímulos que han sido
asociados con un estímulo primario. En el experimento de
Pavlov, el sonido de la campanilla no significó
nada al principio para los perros. Después de que su
sonido era asociado con la presentación de la comida, se
volvió un estímulo condicionado. Si un sonido es
asociado con el susto, los animales aprenderán a
temerlo.
Los estímulos secundarios son cosas que el aprendiz
tiene que aprender a gustar o detestar.
La aplicación
El condicionamiento clásico es muy importante para
los entrenadores de animales, porque es difícil
proporcionar a un animal una de las cosas que le gusta
(o detesta) a tiempo para que resulte una consecuencia
importante en su conducta. En otros términos, es difícil
echar un pez a un delfín mientras está en el medio de un
salto o encontrando
un objeto extraviado en el océano y sumergido a cien
metros de profundidad. Así que los entrenadores
asociarán algo que es más fácil “entregar” con algo afín
a las necesidades animales a través del condicionamiento
clásico. Algunos entrenadores llaman a esto un puente
(porque puentea el tiempo entre que el animal realiza
una conducta deseada y cuando consigue su premio). Los
entrenadores de mamíferos marinos usan un silbato.
Muchos otros entrenadores usan un clicker, una ranita
con una lengua de metal que hace clic cuando se la
aprieta.
Se puede condicionar un clicker
pulsando el botón y entregando algún obsequio
deseable, muchas veces
seguidas. Simplemente pulsando el botón del clicker,
haciendo una pausa un momento, y dando al perro (u otro
animal) el obsequio. Después de que se ha hecho esto
unas veces, se puede ver el animal visiblemente
sobresaltado, puede parecer inducido hacia el obsequio,
o hacia la persona que lo tiene. Esto indica que él está
empezando a formar la asociación. Algunos entrenadores
del clicker llaman esto “cargar” al clicker. También se
llama “crear un reforzamiento condicionado.” El sonido
del clic se vuelve un signo para un próximo refuerzo.
Como una taquigrafía, algunos entrenadores del clicker
dirán
que el clic es = al obsequio.
El
condicionamiento instrumental
Las formas del condicionamiento clásico son una
asociación entre dos estímulos.
El condicionamiento instrumental crea una
asociación entre una conducta y una consecuencia.
(También se llama contestación-estímulo o respuesta
condicionada, porque forma una asociación entre la
contestación del animal [la conducta] y el estímulo que
sigue [la consecuencia])
Cuatro Posibles
Consecuencias
Hay cuatro posibles consecuencias a cualquier
conducta. Ellas son:
-
Algo Bueno puede empezar o puede
presentarse.
-
Algo Bueno puede acabar o puede
disminuir.
-
Algo Malo puede empezar o puede
presentarse.
-
Algo Malo puede acabar o puede
disminuir.
Las consecuencias tienen que ser inmediatas, o
claramente unidas a la conducta. Con la expresión verbal
humana, nosotros podemos explicar la conexión entre la
consecuencia y la conducta, aun cuando ellas están
separadas en el tiempo. Por ejemplo, se le podría decir
a un amigo
que uno comprará la cena para los dos en gratitud por su
ayuda en la mudanza, o un padre podría explicar que el
niño no puede ir al campamento de verano debido a sus
malas calificaciones. Con los niños muy pequeños que no
tienen las habilidades verbales, y con los animales, no
se puede explicar la conexión entre la consecuencia y la
conducta. Para el animal, la consecuencia tiene que ser
inmediata. La manera de trabajar alrededor de esto es
usar un puente.
Las condiciones técnicas del reforzador
positivo y negativo
Para que denominemos técnicamente como
positivo un evento asociado a una conducta es
necesario que algo se agregue al ambiente del animal.
Las condiciones técnicas para calificarlo de
negativo, serán cuando algo se quite del
ambiente del animal.
Algo que incrementa una conducta, la hace ocurrir más
frecuentemente, la hace más fuerte, o hace más probable
que ocurra es denominado un reforzador.
A menudo, un animal (o persona) percibirá que “empieza
Algo Bueno” o “acaba Algo Malo” asociado a su conducta,
ellos repetirán las conductas que parecen causar estas
consecuencias. Estas consecuencias son los
reforzadores
que aumentarán las conductas. El animal trabajará
para lograr estas
consecuencias, y éstas, a su vez, fortalecen la
conducta. Algo que disminuye una conducta – la hace
ocurrir menos frecuentemente, la hace más débil, o hace
menos probable que ocurra es denominado un
castigo.
A menudo, un animal (o persona) percibirá que “acaba
Algo Bueno” o
“empieza Algo Malo” como algo asociado a su conducta,
ellos evitarán
las conductas que parecen causar estas consecuencias.
Estas consecuencias que disminuirán las conductas a
realizar son los denominados castigos.
Aplicando estas condiciones a las Cuatro Posibles
Consecuencias, se obtiene:
Algo Bueno puede empezar o presentarse, para que la
conducta aumente = el Refuerzo Positivo (R +)
Algo Bueno puede acabar o disminuir, para que la
conducta disminuya = el Castigo Negativo (C -)
Algo Malo puede empezar o presentarse, para que la
conducta disminuya = el Castigo Positivo (C +)
Algo Malo puede acabar o disminuir, para que la
conducta aumente = el Refuerzo Negativo (R -)
o:
|
|
Refuerzo
(la
conducta aumenta) |
Castigo
(la
conducta disminuye) |
|
Positivo
(algo agrega) |
El
Refuerzo positivo: Algo agrega, la conducta
aumenta |
El
Castigo positivo: Algo agrega la conducta
disminuye |
|
Negativo
(algo quita) |
El
Refuerzo negativo: Algo quita, la conducta
aumenta |
El
Castigo negativo: Algo quita la conducta
disminuye |
Estas definiciones son basadas en su efecto real en
la conducta en cuestión: para ser definidas como un
castigo o un refuerzo deben reducir o deben fortalecer
la conducta y ser considerados como una consecuencia.
La Etología ha ofrecido, en sus inicios, una visión de
la conducta animal basada en lo innato o instintivo,
subrayando el importante papel de la herencia. Por otro
lado, un enfoque de la Psicología desarrollado en el
siglo XX, el conductismo, en su aspecto más radical,
declara que no hay nada innato en la conducta, todo es
adquirido. Evidentemente, ninguno de estos enfoques ha
dado una respuesta totalmente satisfactoria en el
análisis de la conducta animal. La evolución científica
nos presenta en la actualidad, lo complejo de la
conducta y la interacción de lo innato o heredado y lo
aprendido. De hecho podemos comprender que existe una
relación práctica entre estos factores de la conducta.
Tanto es así, que los animales tienen una clara
tendencia a aprender conductas que están en su
repertorio instintivo.
Es más fácil enseñar al perro a coger un muñeco de
peluche que le excita el instinto de presa, a que lo
haga con unas tenazas de hierro que es algo extraño y
ajeno al instinto. Por ejemplo, si el adiestrador tiene
que enseñar a un perro el salto de obstáculos a la
orden, encontrará varias posibilidades de iniciarlo,
pero sabemos que es más fácil si este aprendizaje lo
apoyamos en un determinado instinto. Si tenemos un perro
con un elevado instinto gregario, lo que desencadena una
alta motivación de apego hacia su líder, el adiestrador
podrá pasar al otro lado del salto y el perro tendrá que
superar adecuadamente el obstáculo para seguirlo y
conseguir situarse junto al alfa, recuperando su
equilibrio biológico interno.
En el modelo psicohidráulico de explicación de la
conducta, Konrad Lorenz, padre de la Etología, explica
que al aumentar la motivación se produce una acumulación
de energía específica que tiende a liberarse en forma de
conducta. Esto es, si por ejemplo aumentamos la sed
(motivación), se produce un acúmulo de energía dirigida
a satisfacerla (específica) que se manifiesta en la
conducta de beber agua. Pero no podemos caer en la
simplicidad de intentar comprender las respuestas
caninas en términos puramente instintivos. La capacidad
de procesar información por parte del perro es lo
suficientemente importante como para que sus procesos
cognitivos tengan un peso notorio en la elaboración de
su conducta.
Cuando encontramos un cachorro que no tiene interés en
perseguir la pelota al lanzársela podemos pensar que
tiene poco instinto de caza, pues bien, si el instinto
es heredado; ¿Cómo podemos decir que le vamos a fomentar
el instinto de caza? Puede ser que en el proceso de
estimulación entren en juego otros factores y
motivaciones -no claramente biológicos como la
curiosidad, exploración, contacto o apego por enumerar
algunas- en lugar de “fomento del instinto”.
Existen numerosas motivaciones que no pertenecen
estrictamente al equilibrio biológico y que tienen que
explicarse en el orden cognitivo y del procesamiento de
la información. Es necesario un buen nivel instintivo
para favorecer el aprendizaje. Pero no se puede
despreciar la utilidad o capacidad de aprender de
ciertos individuos que con un desarrollo integral y
adecuado darán exitosas conductas adaptadas a los
requerimientos exigidos.
Observemos al perro que tiene que aprender a coger
objetos. Tenemos varias posibilidades: Por un lado
podemos adaptar un buen instinto de caza con pautas de
portar claramente manifiestas. Por otro se puede
reforzar positivamente la acción de coger los objetos,
incluso cuando el interés innato por esta actividad sea
muy bajo. También por el refuerzo negativo, lo que los
adiestradores llamamos “forzar” y para evitar un
estímulo aversivo, el perro aprenderá a coger según lo
planificado.
Pero si nos detenemos en el refuerzo positivo, premio o
estímulo consecuencia de la conducta, observaremos que
para que el perro adquiera el aprendizaje del mencionado
ejercicio, disponemos de un amplio abanico de
posibilidades. Premio puede ser la comida, la caricia,
el juego; en definitiva, lo que puede ocurrir es que el
perro desarrolle una conducta típica de pautas
relacionadas con el instinto depredador, en función de
estímulos relacionados con el instinto gregario o de
otro orden.
¿Cómo aprende un perro a abrir una puerta apoyándose en
el picaporte? ¿Y si además aprende a girar la llave con
toda precisión? La respuesta es evidente y no solo se
apoya en conclusiones instintivas, más bien es una
compleja estructuración de factores innatos, aprendidos
y de orden cognitivo que el adiestrador debe tener en
cuenta, aunque solo sea con una mente abierta. La
estrechez mental y la ignorancia han llevado, a algunos
profesionales, entre otras torpezas, a mantener
encerrados a los perros eliminando hasta los estímulos
visuales, en la creencia de que así no se desgasta el
instinto para el momento del trabajo.
Actualmente estas teorías están superadas y en lo
referente al aprendizaje del perro, desarrollar trabajos
de utilidad de alto nivel consiste en comprender su
naturaleza integrada dentro del esquema ambiental donde
se desenvuelve. Para satisfacer su estabilidad psíquica
como para que su utilidad sea exitosa, tiene que ser
entendido en su verdadera condición de especie con
niveles instintivos interrelacionados con una alta
capacidad de aprendizaje y en el marco de una
inteligencia apreciable.

LA ALIMENTACIÓN DEL PERRO
DIETA
Los perros pertenecen a la orden de
los carnívoros, lo que significa que se encuentran dotados para asechar, atrapar
y comer a la presa; sus mandíbulas, uñas y dientes están diseñados para ese
propósito. Los músculos de sus quijadas son muy fuertes, lo que les da un
mordisco poderoso, y sus dientes, especialmente los “caninos”, son instrumentos
muy eficaces para el desgarramiento de la presa. En estado salvaje, un perro
consume a su presa por entero, pues de ahí obtiene todos los elementos
nutricionales que necesita: las proteínas, minerales y vitaminas que le permiten
sobrevivir y desarrollarse. El estómago de los perros está adaptado para recibir
una fuerte cantidad de comida de una sola vez, por lo que suelen pasar largos
períodos de digestión, descansando hasta que vuelven a sentir hambre,
disponiéndose a cazar de nuevo. Además de su condición esencialmente carnívora,
los perros pueden complementar su dieta o incluso suplirla con elementos
vegetales como plantas, raíces, granos, frutas, etc. Los perros domésticos
actuales son considerados omnívoros en el mismo grado que el hombre y pueden
admitir una gran variedad de alimentos, con tal que contengan los elementos
básicos de su nutrición. Los animales adultos requieren una alimentación que los
provea de energía para su actividad diaria (incluyendo los procesos metabólicos
interiores) y para la reparación de sus células y tejidos dañados. En los
animales jóvenes, además del mantenimiento físico, se requiere de una
alimentación que favorezca el crecimiento del cuerpo, que incluye los huesos,
órganos y tejidos, por lo que los jóvenes requieren una mayor cantidad de
alimento que los adultos, en especial una buena dotación de proteínas, lo que
propicia la reproducción de las células y con ello el crecimiento y salud
general del organismo. La principal fuente de energía proviene de las grasas;
los carbohidratos también proporcionan energía, pero en el caso de los perros no
sustituye a las grasa, los perros sólo necesitan pequeñas cantidades de
vitaminas y minerales, que normalmente obtienen de su dieta, si está es lo
suficientemente variada. En el caso de la comida comercial para perro, el
balance ya está previsto en sus fórmulas, que incluso están diseñadas para las
etapas de crecimiento del perro. Como cualquier mamífero, un perro necesita una
cantidad pequeña de fibra o celulosa para favorecer el bolo alimenticio y la
digestión, lo que obtiene de vegetales y cereales. Algunos alimentos, como el
pescado y el pollo, son altos en proteínas y bajos en grasas, mientras que
otros, como los huevos, las carnes rojas y el queso, son altos en ambas cosas.
Los carbohidratos se encuentran en una gran variedad de alimentos,
principalmente en las harinas, aunque también en las papas. Además de
proporcionar calorías, lo que se traduce en energía, las grasas son la fuente
esencial de los “ácidos grasos”, que son necesarios para muchas de las
reacciones vitales internas.
De particular importancia en la
dieta del perro es el ácido linoleico, que se encuentra tanto en las
grasas animales como vegetales, particularmente en el aceite de maíz; sin
embargo los perros son capaces de producir en su propio metabolismo los ácidos
grasos fundamentales, que son araquidónico y el linoleico,
procesando los tejidos animales que ingieren, entre el 18 y el 22 por ciento de
la comida del perro deberá ser proteína, el 5 por ciento de grasa y del 2 al 5
por ciento de fibras; lo demás es agua, lo que nunca deberá faltarle al perro.
¿COMIDA CASERA O COMERCIAL?
La comida comercial para perros
contiene el balance adecuado para su correcta nutrición, por lo que tiene la
ventaja de la justa proporción de proteínas, grasas, fibras, vitaminas y
minerales. Estos alimentos están diseñados para ser agradables al paladar del
perro, además de que se presentan formulas para perros en distintas etapas de
crecimiento y para adulto, tiene un amplio periodo de vigencia y (tal vez lo más
importante) no se requiere preparación alguna. No todas las razas tienen los
mismos patrones de alimentación en lo que se refiere a la proporción de líquidos
y sólidos; obviamente tampoco en cantidades y costos, de acuerdo al tamaño del
animal.
Las comidas comerciales se
presentan en tres tipos y precios: 1) En lata, con un alto contenido de líquidos
ricos en nutrientes. 2) En forma de pasta o “papilla”, que generalmente se vende
en bolsas de plástico, y con un contenido líquido de aproximadamente un 25 por
ciento. 3) Comida seca, en forma de galletas o “croquetas”, cuyo contenido de
humedad es de cerca del 5 por ciento.
Algunas comidas manufacturadas son
en su totalidad carne, y están diseñadas para ser complementadas en casa con
otros alimentos que aporten calorías y fibras, como pan y cereales. Siempre es
necesario leer cuidadosamente las especificaciones del producto que estamos
dando a nuestro perro.
También existen comidas para dietas
especiales, ya sea para revitalizar a un perro enfermo, o al revés, algunas son
fórmulas Light para perros obesos. Otras contienen mayor proporción de
fibra o grasa; también existen fórmulas específicas para hembras gestantes o
lactantes.
Algunos dueños prefieren preparar
ellos mismos los alimentos del perro, lo que tiene la ventaja de que se puede
ampliar grandemente la variedad de alimentos y también favorecer al perro en
cuanto al gusto, especialmente si se le dan carnes frías, particularmente
vísceras, hígado o corazón, con lo que se tendrá un alto contenido de grasas y
proteínas. Es preferible darle todos los alimentos ligeramente cocidos, pues de
esta manera se reducen los riesgos de infección bacterial y también baja el
nivel de toxicidad, sobre todo de las carnes, los huevos y el queso, que son muy
buena fuente de proteína. La leche deberá ofrecérsele en poca cantidad, pues en
los adultos bajan los niveles de las enzimas que permiten la digestión de la
leche y el perro puede sufrir diarrea. Los productos lácteos son una buena
fuente de calcio, que es esencial para la salud de los huesos y los dientes.
Los alimentos que contienen
carbohidratos, como los cereales y el pan, deben formar parte de la dieta, pues
aportan principalmente calorías, además de vitaminas y minerales, además de
fibra, pero no pueden considerarse esenciales para la dieta del perro.
Los perros tienen la cualidad de
procesar internamente la vitamina C por lo que, a diferencia de los humanos, no
requieren ingerir cítricos. De hecho, demasiada fruta y verdura es nociva para
el perro, pues le produce desarreglos estomacales que pueden producir diarrea,
sin embargo, resultan saludables en pequeñas proporciones.
Aunque tengamos la buena
disposición de darle a nuestra mascota alimentos caseros, es muy conveniente
complementarlos con las clásicas croquetas para perro, que contienen elementos
que pudieran faltar en la dieta casera.
Puesto que los perros son
omnívoros, es posible programarles una dieta vegetariana similar a la humana,
desde luego que contenga grasa y proteínas vegetales en suficiente proporción
para mantenerlos sanos. Existen en el mercado fórmulas vegetarianas para perros,
pero no deben emplearse a la ligera, sino bajo supervisión del veterinario. Un
cachorro pudiera habituarse a este tipo de alimentación, pero en el caso de un
adulto acostumbrado a la proteína animal, se le podrían causar serios problemas.
Ya sea que se use comida comercial
o casera, es necesario observar la evolución del perro. Cuando la dieta que
sigue parece correcta en todo sentido, pero el perro parece menos vital o tal
vez gana o pierda peso más allá de un rango normal, es posible que tenga alguna
enfermedad o simplemente que su dieta es menos correcta de lo que pensamos, por
lo que sería conveniente consultar al veterinario.
Como ya se había dicho previamente,
el perro debe tener acceso irrestricto al agua clara y limpia, la que se debe
renovar frecuentemente. Los perros generan mucha sed al tomar sus alimentos,
especialmente si se trata de sólidos; no es necesario ofrecerles otra clase de
líquidos, aunque es conveniente un poco de leche de vez en cuando, lo que será
favorable para su calcificación y el perro la disfrutará ampliamente.
Desde muy pequeño, el perro debe
comer y beber en sus propios recipientes, los que deben estar en un lugar
determinado que él identificará como su zona de comida, por lo que debe respetar
también el territorio de los humanos; si no lo acostumbramos a estar lejos de la
mesa mientras come la familia, después tendremos un perro merodeador que
incomodará a nuestros invitados y a nosotros mismos con sus peticiones de
comida. Es difícil evitar que los niños le den un bocado subrepticiamente, pero
hay que intentar que no lo hagan, pues es más difícil modificar una conducta,
que evitar que se produzca. Si se le quiere dar una caricia o un premio al
perro, se deberá hacer lejos de la mesa y nunca a la hora de la comida familiar,
los premios que consisten en golosinas deberán dárseles en pequeñas cantidades,
para no interferir en su dieta normal.
ALIMENTACION DEL ADULTO
La mayor incógnita a resolver por
los nuevos dueños es la cantidad de comida que deben darle al perro adulto, por
lo que la tendencia es darle un poco más de lo que realmente necesita.
Actualmente, la mayoría de las mascotas citadinas, en todas partes del mundo,
presentan problemas de obesidad y, al igual que en las personas, eso conlleva
muchos problemas asociados. Cuando usamos los alimentos comerciales, en los
empaques encontramos las propuestas de las proporciones adecuadas, basadas en
las necesidades de las razas y el peso del perro, lo que podemos usar a manera
de identificadores que nos permiten deducir la porción ideal para nuestro perro.
Esa clase de orientaciones sólo pueden ser aplicables con el propio producto que
hemos comprado y, desde luego, no resuelven gran cosa tratándose de comida
casera o incluso de otra marca de alimento; además de que no deben considerarse
reglas estrictas, pues cada individuo es diferente, dentro de un rango
razonable, dependiendo de la actividad que desarrolla el perro; es obvio que un
perro que corre todo el día necesita comer más que uno pasivo, lo que no depende
solamente de su hábitat, sino también del carácter de su raza y de su edad, pues
todos los perros bajan su actividad en una edad avanzada y requieren menor
cantidad de comida (entre 10 y 20 por ciento menos), lo que hay que tomar en
cuenta seriamente, pues la obesidad en la vejez aumenta los riesgos de varias
enfermedades, específicamente las afecciones cardíacas.
Las hembras necesitan más comida en
las últimas semanas de embarazo (no más del 50 por ciento extra), pero cuando se
encuentran amamantando a sus críos necesitan comer tres veces más que lo normal,
por lo que hay que aumentar el total de su comida diaria en esa proporción,
dándole las mismas raciones que antes, pero con mayor frecuencia. En estos casos
también se encuentran indicaciones en los empaques de los alimentos comerciales,
pero la madre puede necesitar algún complemento vitamínico y de minerales
especialmente el calcio, por lo que en estas circunstancias es preferible tomar
el consejo de un veterinario y entrar en contacto con él por si surgen problemas
en el proceso.
Tradicionalmente, se ha considerado
que los perros comen solamente una vez al día y que está comida única debe ser
por la tarde, basándose en la idea de que los perros son cazadores y que en
condiciones salvajes la cacería se realiza pasado el medio día, proporcionando
la cantidad suficiente para un ciclo completo; esto puede funcionar en la vida
doméstica y parece que los perros se adaptan bien a este régimen; pero hay que
considerar que todas las razas han sido trabajadas genéticamente y llevan siglos
viviendo en condiciones de domesticidad, por lo que en la mayoría de los casos
es preferible darles dos y hasta tres comidas por día, lo que en algunos casos
es imprescindible, como en el de los galgos de carreras, y como ya se ha dicho,
en las hembras embarazadas y lactantes. Por otro lado, es preferible darles poco
y frecuente, pues los perros comen obsesivamente, con mucha rapidez, por lo que
tienden a vomitar después de consumir una ración grande, pues no dan tiempo a su
estómago para digerir. Sobre todo en un perro sometido a dieta por obesidad, hay
que dividir la ración diaria en varias comidas para que sufra menos el hambre.
Desde que se inventaron las comidas
secas para perros se ha vuelto muy popular la alimentación ad limitum; o sea que
se vacía una gran cantidad de croquetas en el plato del perro y éste las consume
cuando quiere. Muchos perros sólo comen lo que necesitan, pero hay otros que
comen sin medida y constantemente tienen problemas gástricos, además de una
rápida tendencia a la obesidad, por lo que en estos casos es necesario servirle
con medida sus comidas, lo que desde luego es menos cómodo.
En resumen, si el perro se nota
saludable y no se observa delgado o gordo, el tipo, el horario y la cantidad de
comida que le estamos ofreciendo es correcto y no tenemos que preocuparnos por
ello.
ALIMENTACION DEL CACHORRO
Durante sus primeras semanas de
vida, un cachorro no necesita más que la leche materna para alimentarse
perfectamente, pues ésta contiene el correcto balance de nutrientes, a la cuarta
semana es inconveniente introducir otros alimentos. Uno muy adecuado es el
cereal para bebés humanos mezclado con leche especial para cachorros, animando
al perrito a que lama un poco de esa mezcla directamente de nuestro dedo o
depositando un poco en su lengua para que comience a sentir otros sabores; uno o
dos días después, él mismo lo tomará con su lengua de un plato; entonces podemos
comenzar con otros alimentos más vigorosos, como papillas de carne o pollo. Una
vez que los cachorritos se acostumbran a los semisólidos, se les deben dar tres
raciones al día, asegurándonos de que cada uno consume lo suyo solamente y no
desplaza a uno de sus hermanos. A la quinta semana se puede incorporar una mayor
variedad de comida, dándole una textura más sólida, se puede aumentar la dosis
de carne o pescado y darles cuatro comidas al día, combinando dos comidas de
proteínas con otras dos de cereales con leche. Existen alimentos comerciales
para cachorros que son muy útiles para asegurarnos que están recibiendo los
elementos nutritivos en el justo balance. En este sentido, el punto principal es
recordar que las nuevas comidas deben introducirse lentamente y en pequeñas
cantidades, para no forzar la digestión de los cachorros.
Los cachorros desarrollan su mayor
crecimiento en un periodo que va de las siete semanas a los dos meses, época en
la que necesitan la mayor atención, pero existe el riesgo de sobrealimentarlos,
por lo que hay que ser cuidadosos. A las doce semanas el número de comidas al
día se debe reducir a tres, una de las cuales será de cereal con leche y las
otras dos de carne, pescado o pollo y un poco de pan. Obviamente, a medida que
va creciendo el cachorro necesita más cantidad en cada comida. Entre los seis y
los nueve meses se le pueden dar dos comidas de carne y una de croquetas para
cachorro. De los nueve meses al año el perro es un joven adulto, por lo que ya
debe establecerse su régimen definitivo.
PERDIDA DE APETITO EN EL PERRO
SANO.
No es raro que un perro
perfectamente sano de pronto manifieste desgano y pérdida de apetito; si no se
observan síntomas de enfermedad no hay que preocuparse, lo más probable es que
se encuentre aburrido de comer lo mismo todos los días, por lo que habrá que
complacerlo, ofreciéndole algunos manjares nuevos. Ayuda mucho el darle los
alimentos ligeramente calientes (más o menos a la temperatura de la sangre),
pues por su naturaleza predatoria los perros degustan mejor la comida tibia.
Otra causa de su pérdida de apetito es que tal vez se le estén dando demasiadas
“botanas”, por lo que habrá que limitar su ingesta a las horas de comida normal.
Si el animal no consume su comida habrá que retirársela después de un rato y
dejarlo sin comer hasta el nuevo horario usual; de esta manera, el perro aprende
a comer sólo a sus horas y consumir su ración en el momento adecuado, pues sabe
que se le retirará su plato de todas maneras. Por supuesto hay perros que son
manipuladores y se niegan a comer para llamar la atención de sus dueños y
ganarse caricias y mimos, no es conveniente caer en este juego, pues después
tendremos un perro caprichoso, no solamente respecto de la comida, sino en otros
campos de la conducta. No es demasiada concesión el buscarle comida que le
guste, pero tampoco podemos criar un perro “gourmet”, pues esto significa costo
y trabajo para nosotros, además de que su nutrición y salud es la misma con una
comida modesta.
ALIMENTACION DEL PERRO ENFERMO Y
CONVALECIENTE
Igual que las personas, los perros
pierden el apetito cuando se sienten mal, por lo que esto puede interpretarse
como señal de enfermedad. Durante el curso de una enfermedad o en el proceso de
recuperación, es necesario procurar que el perro como adecuadamente y para ello
es conveniente la asesoría del veterinario, puesto que el tipo de alimentación
depende de la enfermedad que padece y pudiera ser útil el darle algunos
complementos; por ejemplo, si un perro sufre algún desorden respiratorio, es
natural que se le debilite el olfato y el gusto, por lo que es preferible darle
alimentos fuertes; existen comidas para bebés o ancianos humanos que son
adecuadas para estos periodos de recuperación, además de las preparaciones
especiales para perros enfermos que pudiera recomendar el veterinario.
Independientemente del tipo de alimentos, el servirlos a la temperatura de la
sangre los hace más aceptables para el perro. En estas condiciones es preferible
darles pequeñas cantidades con mayor frecuencia.
MASTICACION DE HUESOS
Un perro necesita usar sus dientes
para roer, pues eso los mantiene sanos, afilados y previene formación de sarro,
que causa el deterioro de los dientes y las encías. En condiciones naturales,
los perros mastican e ingieren los huesos de sus presas, lo que los provee de
calcio y mantiene en orden sus dientes. Muchas mascotas disfrutan royendo
huesos, pero la opinión de los expertos se encuentra dividida respecto de que
deba dárseles huesos como parte de su dieta normal. Desde el punto de vista
nutricional, el perro doméstico no necesita de los huesos, pues la textura de
las croquetas y algunos juguetes especiales les proporcionan suficiente
ejercicio dental, además de que las fórmulas comerciales y algunos complementos
les aportan el calcio suficiente para la salud de su esqueleto. Por otro lado,
los huesos representan un peligro potencial, puesto que al triturarse se
desprenden aristas que pudieran lastimar la garganta o las paredes del estómago,
además de que la masa triturada y tragada puede causar oclusiones intestinales o
estreñimiento. Por lo anterior, es preferible no darles huesos pequeños, que
puedan ser totalmente masticados y tragados, sino huesos grandes que contengan
algo de carne y cartílago, lo que satisface plenamente el instinto animal y le
proporciona un buen ejercicio dental, pero retirando el hueso cuando el perro
comienza a craquelarlo, pues a partir de ahí podría ingerir pedazos grandes y
peligrosos.
EL AGUA
Como ya se ha dicho, el perro debe
tener acceso ilimitado al agua fresca y limpia; él estará sediento después de
comer y en las épocas de calor, los perros se deshidratan con mucha facilidad,
pues su cuerpo pierde líquidos rápidamente, cuando el perro vomita debido a un
malestar estomacal, bebe una gran cantidad de agua y tiende a vomitar
nuevamente, lo que no es un problema en sí mismo, pues lo libera de algo dañino
que ha ingerido, pero sí tiene una consecuencia negativa, pues el perro pierde
líquidos y sales de improvisto, con grave riesgo de deshidratación, por lo que
si el perro ha vomitado, es preferible retirarle el agua y esperar unas dos
horas antes de darle de beber una cantidad pequeña, de manera que no estimule el
vómito; después de ello se le dará algo de beber cada hora. Se entiende que esto
es aplicable solamente en caso de algún malestar pasajero, pero si el vómito
continúa, es indicador de una seria enfermedad, por lo que habrá que consultar
al veterinario.

ENTRENAMIENTO
Lo ideal es comenzar a entrenar al
cachorro desde que llega a casa, probablemente en ese momento tenga ocho o nueve
semanas de nacido y ya es independiente, pero todavía no ha desarrollado hábitos
o conductas específicas; en el caso de un cachorro mayor o un adulto, es
probable que tengamos que extinguir algunas conductas para sustituirlas por
otras más adecuadas en nuestro estilo de vida. Este es uno de los principales
inconvenientes para aceptar un perro joven o un adulto, pero si aplicamos amor y
paciencia, el resultado es muy satisfactorio y nuestro trabajo se verá
plenamente gratificado.
El punto principal del
entrenamiento consiste en reforzar la conducta en el momento en que se produzca;
esto, por supuesto, tanto en un sentido positivo como negativo; si no se hace
con firmeza y constancia el perro se sentirá desconcentrado; por ejemplo, si el
perro salta sobre ti de una manera indeseable, se le deberá empujar sin
violencia y decir un fuerte “¡NO!” al mismo tiempo; pero exactamente al momento
en que se produce la conducta; si no se hace así, el perro no relacionará el
acto con una consecuencia, por lo que no se establecerá el condicionamiento.
Otro aspecto importante a
considerar es que los perros no tienen buena memoria, por lo que hay que
reforzar la conducta una y otra vez, hasta que se establezca un hábito que
tienda a ser permanente. El perro sabe que tú estás molesto por algo, lo
importante es que entienda por qué. En todo caso hay que reforzar oportunamente
las conductas que vayan creando el patrón que deseamos para una convivencia
feliz, premiando y castigando acciones significativas, pero dejando un amplio
margen para la manifestación espontánea del perro, pues eso es lo que lo hará
ser un miembro participativo de la vida familiar.
APRENDER SU NOMBRE
Tan pronto como el perro llega a su
nuevo hogar deberá comenzar a llamársele por su nombre, pues es de suponerse que
ya tiene uno, nadie espera tener presente al perro para inventarle un nombre, en
especial los niños piensan siempre en una mascota asociada a un nombre que les
gusta. Desde luego, el nombre es algo muy íntimo de la familia, pero hay que
decir que es conveniente que sea un nombre corto, pues así el perro lo puede
recordar y reconocer más fácilmente. Al principio, habrá que pronunciar su
nombre en un tono de afecto y premiar al perro cada vez que responda al llamado.
Un perro adulto es más reacio a aceptar un nombre, sobre todo si ya tenía uno;
pero es perfectamente posible cambiárselo y él responderá al mismo como parte de
una nueva vida, pero toma más tiempo, por lo que hay que perseverar y premiar al
perro aunque su repuesta no sea inmediata. Al principio, nunca se le debe llamar
al perro por su nombre con objeto de castigarlo, sino solamente para darle un
estimula placentero, de manera que su tendencia sea venir a nosotros cuando lo
llamamos y nunca huir. Hasta que se encuentre planamente condicionado a nuestro
llamado no es conveniente llevarlo a pasear sin correa; para darle mayor
libertad de movimientos podríamos comprar una correa extensible, sobre todo
porque en una fase de adaptación a un nuevo hábitat, son mayores las
probabilidades de que se pierda.
IR A LA CAMA
Desde un principio el cachorro o el
adulto deben sentir que su cama es un lugar de refugio, tibieza y descanso. Usa
una frase corta “¡A LA CAMA!” o “¡CAMA!”, al tiempo que depositas físicamente al
perro en su cama; la voz “¡ECHATE!”, o “¡QUEDATE!” será un reforzador para que
permanezca en su cama. Si queremos que se quede en su cama, no debemos
acariciarlo o premiarlo, pues la tendencia es que nos siga al retirarnos, hay
que considerar que el estar en su cama es suficiente premio para él.
SENTADO - QUIETA - ACOSTADO
Se puede enseñar al perro a
sentarse, presionando firmemente sus cuartos traseros mientras se pronuncia la
voz de mando; una vez que ha aprendido a sentarse, queremos que permanezca en
esta posición, por lo que debemos crear la palabra que significa “quieto”, mucha
gente usa vocablos en inglés, porque se trata de palabras cortas, como “SIT”
(siéntate), o “STAY” (quédate), cualquiera que sea la orden, es necesario que
sea corta y contundente. Cuando ya responde a la orden de sentarse, podremos
condicionarlo a permanecer sentado alejándonos un poco y reprimiendo el impulso
de pararse con un ¡NO!, seguido de un ¡AH!, ¡QUIETO! O ¡STAY!. Si el perro no
obedece y viene tras nosotros, debemos regresarlo a la posición original y
repetir el ejercicio; cuando ya permanezca en su posición si nos alejamos un
poco, nos alejaremos algo más y premiaremos al perro por obedecer a la orden. Un
correcto entrenamiento hará que el perro permanezca sentado hasta nueva orden,
con lo que ya tenemos una mascota perfectamente sociable y respetuosa.
De igual manera podemos
condicionarlo a que se acueste al dársele la orden “¡ECHATE!”, o algo parecido,
si también asociamos el acto con la voz de orden y el premio, esto resultará más
fácil si al principio aprovechamos la acción espontánea de echarse y
pronunciamos la orden, por lo que el perro relaciona el acto con la palabra sin
necesidad de tumbarlo con cierta tosquedad, pues el perro no entiende qué está
pasando; cuando el perro está echado, debemos acariciarlo repitiendo la voz de
mando, y cuando ya comienza a cumplirla habrá que premiarlo.
CAMINAR A SU LADO
Un perro bien educado debe caminar
por el lado izquierdo y al parejo de su dueño, cada vez que su dueño se detiene
el perro se debe sentar y permanecer en esta posición hasta que se reinicie el
paseo. Cuando se trata de un cachorro, los paseos deberán siempre ser con
correa, sin permitir que se adelante o se atrase demasiado, para que comience a
coordinar su movimiento con el de su dueño, este entrenamiento se comienza a los
cuatro meses de edad del cachorro. El principio de este entrenamiento consiste
en conseguir que el perro se siente y permanezca en esta posición siempre al
lado izquierdo del dueño. La correa se toma con la mano derecha, por lo que pasa
por el frente de las personas; cuando el dueño decide comenzar a caminar dará la
voz de mando “¡VAMOS!” y tensará la correa al tiempo que se pone en movimiento;
si el perro no se incorpora o se niega a caminar, habrá que tomarlo del collar
con la mano izquierda y obligarlo a levantarse y caminar, repitiendo la orden,
este procedimiento deberá emplearse cada vez que el perro se detenga o intente
volver a sentarse; también se puede usar un periódico enrollado para golpear con
gentileza al perro cuando su conducta no sea la adecuada al caminar.
Con un perro adulto tal vez sea
necesario utilizar una “cadena de castigo”, que está diseñada para causar un
molestia en el cuello del perro cuando él mismo se jala demasiado; de esta
manera el perro procura tener siempre floja la cadena, de manera que su caminar
será siempre cercano a nosotros. La cadena de castigo es un procedimiento útil,
pero debe usarse con cuidado para no causar daño al perro, sobre todo si es un
cachorro; desde luego el tipo de cadena debe ser el apropiado para el tamaño del
perro y es necesario que se coloque apropiadamente en el cuello, ya que si se
coloca mal, la cadena seguirá produciendo un estrangulamiento en el perro,
aunque éste ya no la esté jalando, lo cual puede ser nefasto para su
entrenamiento, además de que puede lastimarlo. Por lo anterior, es necesario
leer las instrucciones o consultar al vendedor acerca de la manera adecuada de
usar este tipo de cadena. Si se usa correctamente y se dan las órdenes en los
momentos justos, a pesar de su nombre, la cadena de castigo es un buen elemento
de entrenamiento, pues representa un reforzador constante al caminar con el
perro.
CONTROL DE EVACUACIONES
En sus primeras semanas de vida,
todas las excreciones del cachorro son limpiadas por la madre; pero alrededor de
las tres semanas el perrito comienza a alejarse del nido para hacer sus
necesidades afuera; ya cerca de las ocho semanas el cachorro buscara un lugar
específico, alejado de su cama y de su zona de comida, con lo que se delimitan
tres áreas; dormir, comer y defecar; el cachorro identifica plenamente cada una
de ellas por medio del olfato, lo que es una gran ayuda para el entrenamiento,
pues el cachorro se dirigirá hasta donde exista olor de sus anteriores
evacuaciones para volver a aliviarse.
El principio del entrenamiento es
reconocer cuándo el cachorro tiene el deseo de aliviarse y llevarlo hasta el
lugar que le hemos destinado, que incluso puede ser un lugar alejado o exterior,
como el jardín, pero siempre será un lugar específico. Una vez que logramos que
el cachorro use el sitio destinado la primera vez, éste se volverá aceptable
para él, puesto que conservará su olor, por lo que no es conveniente, las
primeras veces, limpiar demasiado el lugar, y debemos premiar al cachorro cada
vez que haga sus necesidades ahí, lo mismo que castigarlo si se le ocurre
hacerlas en otro lado; aunque debemos comprender que si el cachorro es muy
pequeño le pueden ocurrir “accidentes” de vez en cuando, por lo que debemos ser
tolerantes, y cuando se dé el caso, llevarlo hasta al lugar destinado para que
lo vuelva a reconocer, lo que no se debe hacer nunca, es acercar demasiado su
nariz a sus heces, como se hacía en el pasado, pues en realidad esto es aversivo
para el perro y contraproducente para su entrenamiento. Al principio, el
cachorro deberá ser llevado varias veces al día hasta su lugar de retrete y
animarlo a que lo use, especialmente después de las comidas y después de una
larga siesta; también es conveniente, al principio, colocar papel periódico
alrededor de su cama por las noches, sobre todo si todavía no se le permite
salir solo al jardín. Cuando le ocurra dentro de la casa, se debe limpiar todo
perfectamente bien y desodorizar, ya que de otra manera el olor podría
estimularlo a usar el mismo lugar. Al igual que otros aspectos del entrenamiento
de los cachorros, lo mejor es premiar toda buena conducta y ser un poco
relajados y pacientes con los errores; muchos individuos aprenden rápido y otros
son más lentos, pero finalmente todos llegarán a adoptar los comportamientos
correctos si nos tomamos el trabajo de enseñarlos con amor.
Ocasionalmente, un perro adulto que
ha sido perfectamente entrenado para usar un retrete externo, de pronto defeca u
orina dentro de la casa, lo que puede ser el resultado de una rara incontinencia
que tal vez se deba solamente a una indigestión o exceso de bebida; si el
problema persiste, será conveniente consultar al veterinario; aunque también
esta situación puede tener causas emocionales, como el caso del perro que se
siente desplazado por la llegada de un bebé a casa, una nueva mascota o
problemas en la familia; habrá que reflexionar también qué puede estar pasando
en nuestras relaciones que afectan al perro.
CURSOS ESPECIALIZADOS DE
ENTRENAMIENTO
Actualmente, sobre todo en las
grandes ciudades, se ofrecen cursos de entrenamiento por expertos; estos cursos
van desde los niveles básicos hasta los avanzados o específicos para una
actividad particular. Como no todos estos cursos son serios, habrá que consultar
a nuestro veterinario, quien seguramente nos podrá recomendar a las personas
adecuadas, si es nuestro deseo participar en esta clase de entrenamiento, lo que
no sólo representa un costo, sino también trabajo y disposición de tiempo, pues
en los cursos auténticos el dueño debe acompañar a su perro a las sesiones de
entrenamiento unas dos horas cada semana y estar dispuestos a realizar los
ejercicios diarios que se implementan; esto puede ser difícil para algunas
personas, pero debemos considerarlo, pues los resultados pueden ser
impresionantes.
CUIDADO RUTINARIO DE LOS PERROS
Muchos aspectos del cuidado de los
perros en la vida diaria son un asunto de sentido común y se derivan de una
relación de convivencia; sin embargo, existen algunos puntos que debemos
comentar. Como ya se ha dicho, un cachorro requiere mayor atención que un animal
adulto; cuando se logra una adaptación feliz al nuevo hogar, el conjunto de
actitudes del perro serán siempre adecuadas, dentro de un rango de flexibilidad
propio de una relación normal.
PASEOS Y EJERCICIO
La mayoría de los nuevos dueños de
perros e preguntan que tanto ejercicio necesita su mascota y si los paseos que
dan con ellos son muy cortos o demasiados largos. Hay que decir, en primer
lugar, que la cantidad de ejercicio depende de la edad, la raza, el tamaño y el
estado de salud de perro. Los cachorros pueden sufrir algunos desórdenes si se
les ejercita demasiado antes de los seis meses de edad, pues sus tendones y
coyunturas se tensan mucho y eso les produce dolores musculares y afecta su
crecimiento ; por lo que en realidad los cachorros no se deben ejercitar más
allá de sus propios jugueteos y es preferible que el entrenamiento para los
paseos sea en el propio jardín de la casa o en su defecto en el interior, en
especial si todavía no se ha terminado su proceso de vacunación, ya que ellos
son muy vulnerables en sus primeras etapas de crecimiento.
Un perro que ha tenido problemas de
dislocación de cadera o columna, no debe ejercitarse muy vigorosamente, se debe
tener especial cuidado con las razas grandes, de columna larga, pues existe
mayor riesgo de desviación de disco. Los adultos jóvenes son muy activos y en
muy raras ocasiones dan muestras de estar cansados, lo que es muy placentero
para una familia deportista, esto también depende de la raza y el tamaño del
animal, por lo que también es algo a tomar en cuenta cuando se escoge una raza,
pues un perro pequeño o de raza no será un buen compañero de ejercicio para sus
dueños. Por supuesto, los perros se vuelven menos activos a medida que
envejecen, lo que se debe tomar muy en cuenta. Los perros viejos siguen
disfrutando los paseos y el ejercicio, pero estos deberán ser más cortos y a un
paso más lento. Ya en edad avanzada, es preferible dar dos paseos cortos que uno
largo. Por supuesto, un perro que ha estado enfermo y se encuentra en
recuperación, no debe hacer más ejercicio que el que sea recomendable para
favorecer su recuperación.
En conclusión, los perros adultos
sin problemas de salud requieren por lo menos una hora de ejercicio diaria, de
preferencia un largo paseo en el que el perro pueda correr un rato libre de la
correa; este ejercicio puede incluir también un rato de jugueteo en el jardín
mientras tu realizas alguna otra tarea, como la jardinería, por lo que una hora
no resulta demasiado tiempo para el dueño, quien también puede considerar este
tiempo como parte de su propio ejercicio. En los días de invierno o de lluvia
habrá que implementar ejercicios interiores o paseos cortos, puesto es bueno
para nosotros ni para el perro quedarnos sin nuestro ejercicio diario.
CEPILLADO
Todos los perros deben ser
cepillados como parte de su cuidado regular, pero desde luego, la frecuencia
depende del tamaño del pelo, los animales de pelo muy largo necesitan una sesión
de cepillado diario, para evitar tanto la infestacion de bichos nocivos como los
molestos “enredos” de pelo que se les forma con mucha facilidad. El equipo de
peinado es muy sencillo, bastará con un peine, de preferencia de metal y con las
puntas redondeadas, y un cepillo de cerdas largas, que pueden ser naturales o
sintéticas, pero que deberán tener la suficiente dureza y longitud para penetrar
el pelo de nuestra mascota. El cepillado es muy benéfico para el perro y para la
limpieza de la casa, pues remueve el pelo suelto que de otra manera iría a parar
a los muebles. El cepillado debe pasar por todo el cuerpo del animal, siguiendo
la orientación natural del pelo. Los grumos de enredos deberán tomarse de raíz
con los dedos y cepillar hacía arriba tratando de deshacerlos, o bien sacar la
mayor cantidad de pelo posible; si queda un remanente es mejor cortarlo con unas
tijeras de puntas planas.
El punto del cepillado es
importante de tomar en cuenta al elegir nuestra mascota, pues no deja de ser un
trabajo constante, y no es precisamente la parte más disfrutadle de la relación
entre el perro y su dueño. Un cachorro se puede acostumbrar al cepillado desde
una tierna edad, si usamos el cepillo adecuado y no lo molestamos demasiado, el
perro llegara a aceptarlo como parte de su rutina. Al cepillar debemos poner
atención en la raíz de la piel para descubrir insectos o arácnidos parasitarios
que suelen infestar a los animales de pelo largo.
En algunas razas se acostumbra un
corte de pelo especial y un estilo de peinado que le es característico;
normalmente se les lleva a la “estética canina” para que les hagan estos
arreglos, aunque mucha gente prefiere hacerlo en casa, ya sea tomando algún
cursillo de corte d pelo o siguiendo un manual.
Algunas razas de perros como los
Terrier y los Cocker, sobretodo los llamados “spaniel”, tiran una gran cantidad
de pelo en el verano; eso pudiera alarmar a los dueños que no lo saben pero es
perfectamente normal, pues la naturaleza los dota de un abrigo mas ligero para
el tiempo de calor. En estas épocas es mucho mas importante cepillarlos diario,
para desaparecer el pelo muerto y evitar su esparcimiento por la casa, y también
el perro no ingiera cantidades indeseables de su propio pelo.
Algunas razas de pelo muy largo y
delgado, requieren cepillos especiales, como las “cardas”u otra clase de
aditamentos para el cuidado de su piel; en las tiendas para animales nos podrán
asesorar, sobre todo si llevamos a nuestro perro a realizar la compra.
BAÑO
Para todos los perros es benéfico;
la frecuencia del mismo es también en función de las razas, las características
de la vida del perro y las preferencias de la familia. Desde luego el mejor
indicador de que el perro necesita un baño es su olor, sobre todo el que
percibimos después de un largo paseo con mucho ejercicio. Los perros que viven
afuera de la casa, generalmente son bañados con menos frecuencia que los que
conviven en los lugares propios de la familia.
El propio baño familiar puede ser
usado para el perro, aunque mucha gente prefiere bañarlos afuera, usando tinas o
cubetas con agua tibia; pero esto debe evitarse en épocas de frío o mucho aire,
pues es muy fácil que el perro atrape un resfriado. Cualquiera que sea el lugar
del baño, el agua deberá estar a una temperatura agradable, no demasiado fría ni
caliente. Dependiendo del tamaño del perro, es preferible sumergir su cuerpo
completamente en el agua y dejarlo así unos momentos, después sacarlo para
aplicarle el shampoo y frotar toda su piel para sacar espuma. Hay gente que
prefiere usar un shampoo especial para perros, lo que puede tener ciertas
ventajas, pues contienen elementos insecticidas, pero la ventaja es mínima
respecto de los productos para humanos, que son más baratos y perfectamente
viables; sin embargo, un producto fuerte puede irritar sus ojos y nariz, por lo
que hay que tener cuidado al enjabonar su cara, y de preferencia usar en esa
parte un shampoo para bebé, procurando que la espuma y el agua no penetren
demasiado en el interior de sus oídos, pues los perros no tienen la misma
capacidad humana para desalojar el agua que entra en ellos, por lo que mucha
gente prefiere protegerlos con algodones. Después de lavar completamente la
espuma del shampoo, el perro deberá secarse con una toalla grande. Durante el
baño del perro debemos estar preparados a ser bañados nosotros mismos, pues en
cualquier momento el perro se sacudirá vigorosamente, lanzando agua por todos
lados, sobre todo cuando siente que ya ha terminado la operación y viene el
secado; si somos lo suficientemente hábiles, tal vez podamos ganarle con la
toalla. Debemos frotar con la toalla hasta dejarlo lo más seco posible,
procurando que el secado sea en un lugar donde no existan corrientes de aire. En
las razas pequeñas de pelo largo, el problema es el secado y no propiamente el
baño, pues para evitar el enfriamiento del perro es necesario usar una pistola
de secado de pelo, moviéndola constantemente para evitar excesivo calentamiento
en algunas zonas de su piel.
Es muy importante no usar jabones
medicinales humanos o detergentes para bañar al perro, cuando éste requiera
algún producto especial, será por indicación del veterinario, y no es
conveniente darle algún tratamiento casero, pues los problemas de la piel pueden
tener muy diferentes causas y pudiéramos agravar una enfermedad dando un
tratamiento equivocado. Algunos perros, en particular los spaniel, tienden a
generar un pelo excesivamente grasoso a causa de la sobreproducción de las
grasas naturales (sebum), lo que no es propiamente un problema para el
perro, pero sí para sus dueños, pues el olor de estos perros es mucho más
fuerte, por lo que requieren un baño más frecuente. En todos los casos, el baño
con shampoo remueve los aceites naturales del pelo y la piel del animal, por lo
que si es demasiado frecuente, puede producir resequedad. Si el perro duerme
fuera de casa, habrá que limitar los baños en los meses fríos de mucho aire,
pues la falta de grasas en la piel limita sus defensas contra el frío.

CUIDADOS ESPECIALIZADOS A LOS
PERROS
LAS GARRAS
Al referirnos a las garras estamos
considerando las uñas y las patas del animal, especialmente sus dedos, que son
la parte muy vulnerable, pues se encuentran en contacto con el suelo y reciben
el peso del animal. Los perros tienen un “callo” protector en sus patas, pero no
así entre los dedos, por lo que es fácil que sufran heridas por vidrios rotos,
espinas o clavos; si estos materiales se incrustan en la piel pueden producir
dolorosos abscesos e infecciones, lo que es frecuente en perros que tienen los
dedos muy separados.
Puede ser necesario cortar las uñas
del perro de vez en cuando; aunque esto depende mucho del tipo de animal y del
ejercicio que desarrolle. Los perros que corren mucho y sobre suelo duro, se
desgastan las uñas y las tienen romas, por lo que no es necesario cortárselas;
los que permanecen en casa o los perros de campo que corren en terreno blando,
requieren un corte de uñas cuando las tienen demasiado crecidas; lo mismo en el
caso de perros viejos o enfermos, quienes tienen muy poca actividad. Si no
tenemos experiencia en el corte de uñas en perros, es preferible que lo llevemos
la primera vez con el veterinario para aprender la manera correcta de hacerlo y
adquirir la herramienta adecuada para hacerlo cómodamente en casa. El corte de
la uña debe ser solamente para reducir el exceso de longitud, pero nunca debe
cortarse demasiado, en primer lugar porque el perro necesita sus uñas para
prensar y caminar con seguridad y en segundo lugar porque si cortamos demasiado,
estamos afectando vasos sanguíneos que corren por la uña hasta cierta distancia,
por lo que un corte demasiado largo equivale a una herida, y tratándose de una
uña el riesgo de infección es muy grande. Si el corte se hace en casa, es
preferible cortar muy poco y más seguido. Normalmente, las uñas que crecen más
son las que se encuentran en una especie de dedos supernumerarios que tienen los
perros un poco más arriba de los normales, como estás uñas casi no entran en
contacto con el suelo, no sufren desgaste, por lo que pudieran crecer
desmedidamente y causar molestias al perro.
LOS DIENTES
Los principales problemas dentales
de los perros se derivan de la formación de sarro; esto facilita el desarrollo
de bacterias que se adhieren a los dientes, formando una placa que va creciendo
por la acumulación de sustancias alimenticias. La placa bacteriana afecta
principalmente a los dientes caninos, los premolares y los molares, que se van
deteriorando, y con el tiempo afecta también a las encías, lo que ya representa
un estado de enfermedad dental y el riesgo de pérdida de piezas. Los perros que
se alimentan con elementos relativamente duros y huesos, o los que se ejercitan
con juguetes diseñados para morder, tienen una dentadura sana, pues se reduce la
probabilidad de formación de sarro y placa bacteriana; este problema se presenta
casi con seguridad en los perros que consumen solamente comidas blandas y no
usan sus dientes para roer, por lo que las razas pequeñas que permanecen en casa
y son alimentadas con comidas caseras, son las que más sufren el desorden
dental. Esto se debe tomar en cuenta con cualquier raza de perro; es necesario
darle de vez en cuando un hueso que roer y uno de esos juguetes de ejercicio
dental; si además de esto cepillamos sus dientes una vez por semana, el perro
conservará su dentadura perfecta hasta una edad avanzada. Al principio no es
fácil que el perro acepte el lavado de dientes, pero con el tiempo se
acostumbra, y aunque él no sepa el beneficio que obtiene, nosotros sí estamos
conscientes del problema que estamos evitando.
LOS OIDOS
Estos sitio muy delicados, por lo
que deben ser examinados con regularidad. Los perros que tienen mayores
problemas con los oídos son aquellos que pertenecen a razas con largas orejas
colgantes, como los spaniel; probablemente porque no hay buena circulación de
aire y se corre un mayor riesgo de incubar gérmenes, pues se acumula cerumen en
el interior de los oídos, por lo que es necesario limpiarlos frecuentemente;
esto se puede hacer en casa con un algodón y un poco de aceite para bebés
humanos; en caso de que esta operación le produzca una irritación fuera de lo
normal o una supuración extraña, habrá que consultar al veterinario, pues es
posible que el perro tenga una infección o se encuentre atacado por una clase de
piojos que se instalan en los oídos.
LOS OJOS
Los ojos humanos son diferentes a
los de los perros en muchos aspectos. En primer lugar, los perros poseen una
membrana que circunda los ojos y que en algunas razas es perfectamente visible,
como en los spaniel y galgos; en la mayoría de las razas ésta no es visible y
solamente se le puede percibir cuando el perro se encuentra severamente
deshidratado.
La posición de los ojos en la cara
permite que los perros tengan un mayor campo de visión en comparación con el
humano; además de que los perros tienen una mayor cantidad de celdillas
sensibles en la retina, lo que les da una mayor capacidad de ver en la
oscuridad; sin embargo; su visión cromática es mucho más pobre que la humana.
Los ojos del perro detectan con mucha eficacia un objeto en movimiento, pero no
perciben con claridad objetos estáticos; aunque se encuentren muy cerca de
ellos. En común con otros mamíferos, los ojos de los perros tienen una membrana
interior que funciona como un filtro de luz que ayuda a definir mejor los
objetos, pues intensifica las imágenes; a esto se le llama tapetum lucidum
y se encuentra bajo la retina. Cuando se proyecta una luz sobre el ojo del perro
en la noche, podríamos observar que se produce un reflejo rojizo o ámbar, que es
el efecto de esa membrana.
En general, los ojos de los perros
no requieren un cuidado en casa; cuando observamos un problema, como excesivo
enrojecimiento o nebulosidades, debemos consultar al veterinario.
Ocasionalmente, el perro puede tener una basurita en el ojo, y lo único que
podemos hacer, es tratar de removérsela con un palillo y un poco de algodón,
moviendo el objeto extraño hacia la comisura del ojo para retirarlo. Los
malteses, terriers y pekineses generan normalmente un exceso de lagrimeo, por lo
que tienden a crearse líneas amarillentas en la cara, lo que es muy notorio en
los ejemplares blancos. Existen preparaciones de uso externo para remover esas
líneas; aunque un tratamiento más exitoso es el uso de un antibiótico llamado
Tetraciclina, pues neutraliza una sustancia llamada Porfirina, que
está presente en las lágrimas y es precisamente la que pigmenta el pelo.
DESPARASITACIÓN
El cuidado básico de los perros
incluye la administración adecuada de los medicamentos que eliminan los dos
tipos de parásitos internos que son comunes en los perros; las lombrices y la
“solitaria”. Para este efecto existen varios tratamientos disponibles, en forma
de tabletas, supositorios o crema. Algunas fórmulas atacan específicamente a uno
de estos parásitos, pero hay otras que sirven para ambos. Es de particular
importancia el combatir estos parásitos en la hembra gestante o recién parida y
en los cachorros, pero en todos los casos es prudente consultar al veterinario
para saber cuál pudiera ser el producto más adecuado.
VACUNACION.
Es de vital importancia el proteger
la salud del cachorro o el adulto asegurándonos de que se le han aplicado todas
las vacunas previstas para las enfermedades comunes en los perros. Las vacunas
de rutina brindan protección para los siguientes tipos de infecciones:
§
Disentería:
una enfermedad viral.
§
Hepatitis
infecciosa canina (Adenovirus
canina): también de origen viral
§
Leptospirosis:
dos infecciones bacterianas interrelacionadas, pero cada una causada por
diferentes microorganismos.
§
Parvovirus:
infección viral del tracto respiratorio.
§
Parainfluenza:
también de origen viral, que afecta el sistema respiratorio.
Después del nacimiento y durante la
lactancia, los cachorros reciben una dotación de anticuerpos naturales del
calostro de la madre; así que el momento adecuado para comenzar el proceso de
vacunación es cuando el cachorro tiene entre ocho y nueve semanas de edad, que
es cuando su natural inmunidad comienza a declinar. Si un perro ha sido adoptado
de un asilo o es callejero, lo más probable es que no haya sido vacunado, por lo
que hay que proceder de la misma manera.
Antes de la edad recomendada, no es
conveniente vacunar al cachorro, a menos que el veterinario considere que existe
un riesgo específico debido a las condiciones de la primera crianza del perro,
las vacunas que se le aplican prematuramente resultan contraproducentes, pues
disminuyen las defensas naturales del cachorro y además resultan menos eficaces.
A partir de la primera dosis,
cuatro semanas después se le aplica una segunda inyección. Cuando ya se le ha
aplicado la última dosis, el perro deberá permanecer en casa y alejado de otros
perros durante dos semanas, pues entonces es muy vulnerable a infecciones
directas por contagio. Después de completarse el primer conjunto de vacunas, se
deberá repetir el proceso al año siguiente. Además de las vacunas de rutina, es
necesario aplicar otras específicas para enfermedades graves de los perros, como
la rabia y el tétanos.

CRUZA Y CONDUCTA SEXUAL
El macho.
Los perros machos normalmente
alcanzan la madurez sexual o pubertad entre los seis y los nueve meses de edad,
aunque existen variaciones entre razas e individuos. En algunas razas los machos
llegan a la pubertad antes que las hembras y en otras sucede lo contrario. Los
cachorros machos realizan movimientos pélvicos de índole sexual aún sin haber
entrado en la pubertad, como parte de sus juegos; curiosamente muchos dejan de
manifestar esta conducta cuando atraviesan por la pubertad, y en la mayoría
desaparece en la edad adulta, puesto que la conducta sexual se manifiesta
solamente en presencia de una hembra en celo.
Los testículos del macho se forman
desde el estado embrionario y quedan encerrados dentro del abdomen todo el
proceso de gestación hasta los últimos días, de manera que la mayoría de los
cachorros machos nacen ya con los testículos en su lugar, pero en algunas razas
e individuos, los testículos bajan después de varios días de nacidos. Al igual
que en los humanos, un testículo puede ascender y esconderse por un tiempo,
hasta que vuelve a bajar a su posición normal; pero en otros casos, uno o ambos
testículos quedan dentro del abdomen y no descienden, condición que se llama
criptorquidismo; lo más común es que solamente uno de ellos deje de bajar (monorquidismo),
siendo normalmente el testículo derecho el que no desciende. Un perro que
aparentemente tiene un solo testículo, en realidad pudiera tener el otro
escondido, por lo que es fértil y capaz de cruzarse; el único problema que se
tiene es el aspecto del animal, en caso de que sea de pedigree, pues esta
condición es hereditaria. En humanos sucede algo muy similar, pero una pequeña
operación hace que el testículo baje hasta su posición en el escroto, lo que
también se puede hacer en perros; pero normalmente no se hace por considerarse
innecesario y porque pudiera tomarse como una trampa en el caso de animales de
exhibición. Sin embargo, no sería del todo innecesario practicarle esta
operación, puesto que en los perros, igual que en los humanos, existe el riesgo
de que el testículo retenido llegue a ser canceroso en la ancianidad. Cuando el
perro no está destinado a la reproducción, se les esteriliza removiendo ambos
testículos, tanto el visible como el interno, de manera que el problema queda
resuelto.
En común con muchos mamíferos,
incluyendo algunos gatos, los perros tienen un pequeño hueso dentro del pene,
llamado penis os, o penis baculum, que se encuentra debajo de la
uretra y cuya única finalidad es el mantener la dureza de la erección durante el
acoplamiento.
Al llegar a la pubertad, los perros
machos se sienten fuertemente atraídos por cualquier perra del vecindario que se
encuentre en celo, pues ésta produce sustancias químicas muy penetrantes
llamadas feromonas, que son irresistibles para los machos. Es tan fuerte
este estímulo, que un perro puede olvidar su entrenamiento y el amor que recibe
en su hogar para perseguir a la hembra, o esperar toda la noche fuera de la casa
donde se encuentra la perra en celo. Si no queremos tener esta clase de
problemas con nuestro perro, o se nos dificulta mantenerlo dentro de casa,
debemos considerar la castración, lo que reduce al mínimo esta conducta entre el
90 y 95 por ciento de los perros. Otra opción es la administración de hormonas
sintéticas llamadas progesteronas, que han probado ser bastantes efectivas para
reducir el impulso sexual. El veterinario estará dispuesto a recomendar el mejor
tratamiento, y cualquier dueño responsable debe tomar las medidas necesarias
para asegurarse de que su perro no se convierta en padre de cachorros
abandonados en la calle. Por supuesto, si se trata de un animal de pedigree,
habrá que mantener su capacidad reproductiva hasta que cumpla su función. En
cualquier caso, un macho no se debe cruzar antes de los diez meses de edad, pues
se considera que es hasta los dos años que debe cruzarse con fines
reproductivos; los perros sementales deben mantenerse delgados y ejercitarse
ampliamente, su alimentación y demás cuidados son los mismos que los de
cualquier perro.
Un macho muestra su interés en la
hembra acercándose a sus genitales para olerlos profusamente; si ella se
encuentra estimulada para la cópula y acepta al perro, alza sus cuartos traseros
y levanta la cola, colocándola hacia un lado, quitando todo obstáculo para el
acceso; el perro la monta y realiza movimientos pélvicos en busca de
introducción, cuando lo logra se produce una reacción en ambos; el pene del
perro crece y se pone rígido, mientras que las paredes musculares dentro de la
vulva de la hembra se contraen y presionan fuertemente el pene, de manera que en
ese momento ambos se encuentran unidos con tal fuerza que no es posible
separarlos, ni se debe intentar, pues se pueden producir severos daños en uno y
otro; hay que permitir que el coito siga su curso aunque parezca que se realiza
de manera insatisfactoria; tarde o temprano la pareja se habrá de separar con
naturalidad. En algunas razas, como los Chow-chow, no se produce este
aprisionamiento del pene del macho.
Al eyacular el perro, cesan sus
movimientos pélvicos y el perro se baja del lomo de la hembra, pero no siempre
se libera su pene de la presión vaginal, por lo que es posible que ambos sigan
unidos por sus cuartos traseros, aunque sus cabezas miren hacia lados
contrarios; ambos tirarán en sentidos opuestos con el fin de liberarse, pero
esto pudiera tardar un buen tiempo, dependiendo de la raza; en algunos casos
puede tardar hasta una hora, lo que probablemente sea una previsión de la
naturaleza para evitar que el semen se pierda. Eventualmente el pene del macho
decrece y cesan las contracciones de la hembra, con lo que se produce la
separación; ambos animales se dedican a lamer sus genitales durante un rato. El
proceso sexual de los perros consume bastante energía, por lo que un macho no
puede realizar más de dos o tres cópulas en un día y, por supuesto, la mayor
probabilidad de que la hembra quede preñada se da en la primera monta, pues el
conteo espermático es más alto en esta ocasión, sin que esto signifique que una
o dos veces más resulten superfluas.
Para lograr una buena cruz es
preferible llevar a la hembra al territorio del macho y esto puede ser solamente
cuando la hembra se encuentre en celo, pues entonces ambos quedarán excitados.
El macho no tiene periodos de celo, por lo que en cualquier momento estará
dispuesto, siempre y cuando reciba el estímulo olfativo y se sienta dueño de la
situación.
LA HEMBRA
Las cachorras alcanzan su madurez
sexual a la misma edad que los machos; en promedio entre los seis y los doce
meses; aunque, como ya se ha dicho, existen variaciones considerables, tanto
individuales como de raza. En general, las razas pequeñas alcanzan la pubertad
antes que las grandes. En las hembras la pubertad significa el comienzo de sus
periodos de celo, en común con la mayoría de los mamíferos, en los que existe un
momento óptimo para la fertilidad, por lo que se da el mayor grado de excitación
y señales sexuales. Esto se regula por el juego químico de las hormonas, regidas
por un centro cerebral llamado hipotálamo.
A diferencia de otros mamíferos, en
las perras los ciclos de celo no dependen de factores climáticos o estacionales,
y entre uno y otro periodo las hembras no se encuentran sexualmente activas y no
son aptas para procrear. En términos generales, la mayoría de las hembras tienen
por lo menos un periodo de celo al año; aunque es normal que tengan dos,
dependiendo de la raza y el individuo.
El principio del periodo de celo es
llamado pro oestrus y dura alrededor de 13 días, siendo el promedio
general de nueve días. En este proceso fisiológico, la parte externa de los
genitales se engrosa y se producen secreciones de líquido sanguinolento, lo que
puede observarse en las manchas que deja en su cama, las alfombras o los
muebles, por lo que es conveniente cuidar que la perra no se suba a los muebles
durante ese periodo. Muchas hembras lamen sus propios fluidos para limpiarse,
por lo que a veces los dueños no se dan cuenta de que la hembra se encuentra en
el periodo previo al celo. Es muy común que se cometa el error de asociar este
sangrado con la menstruación humana, pero en realidad se trata de fenómenos
totalmente distintos, pues en las perras esto ocurre precisamente al comenzar su
periodo fértil, o sea antes de producirse la ovulación, a diferencia de la
hembra humana, en quien la menstruación ocurre después de la ovulación, cuando
los huevos no han sido fertilizados e implantados en la matriz, o sea que no ha
ocurrido el embarazo. Durante este periodo la perra se notará desconcertada, su
conducta puede variar y tiende a orinar más de lo normal: comienza a mostrar
interés en los perros machos, aunque todavía no se encuentra dispuesta a
copular. El siguiente periodo es precisamente el celo, que normalmente dura unos
nueve días, pero puede ser más corto o largo; es durante este lapso que la perra
permitirá el coito con los machos por ella seleccionados. Durante este proceso
la perra secreta líquidos vaginales, pero de color claro, y son estos fluidos
los que contienen los potentes mensajes odoríferos, conocidos como feromonas,
que son los que atraen de manera irresistible a los machos. Una de las feromonas
en particular (metil P-hidroxibenzoato) parece ser la responsable de la
conducta específicamente copulatoria del macho, independientemente de la
atracción.
La ovulación, o sea la producción
de óvulos dispuestos a la fecundación, comienza simultáneamente con el comienzo
del periodo de celo y es en estos momentos que se empiezan a producir las
feromonas. En estas condiciones, la hembra se encuentra muy excitada y dispuesta
al cruce sexual, por lo que independientemente de su entrenamiento, su tendencia
es lanzarse a la calle en busca de un compañero sexual, que no será precisamente
aquél que le hubieran elegido sus dueños; además de que la hembra puede copular
con varios machos durante el período de celo, por lo que los óvulos de la hembra
pueden ser fertilizados por diferentes perros, así que en una camada puede haber
cachorros de diferentes padres; a esto se le llama superfecundación. A
medida que avanza el período de celo, la emisión de feromonas decrece y la
fertilidad va disminuyendo gradualmente, hasta que se extingue. Es posible que
la perra haya quedado preñada, pero si no es así, puede darse un fenómeno muy
interesante que se verá un poco más adelante y que es conocido como
pseudoembarazo.
De todo lo anterior se deduce que
lo correcto es evitar embarazos no deseados. Una manera de evitarlos es mantener
a la perra confinada en casa durante su periodo de celo, considerando que la
casa se encuentra debidamente fortalecida contra el asedio de los perros del
vecindario. También existen varias fórmulas desodorantes para disfrazar el aroma
de las feromonas, e incluso preparaciones anticonceptivas a base de hormonas que
modifican el celo o incluso lo nulifican; pero estos tratamientos sólo deben de
ser administrados por veterinarios, porque pueden tener efectos colaterales
indeseables. Estos métodos se usan principalmente con hembras que están
destinadas a la procreación, pero que no se encuentran todavía en las
condiciones óptimas para el embarazo. Si no es el caso de nuestra perra el
convertirse en madre, lo más justo para todo es la esterilización.
Lo más adecuado para una hembra es
tener su primera camada antes de los cuatro o cinco años de edad; esto se debe a
que en una hembra joven existen tejidos fibrosos que conectan las dos partes de
hueso pélvico y que tiene un cierto grado de flexibilidad, lo que permite el
alumbramiento con facilidad; en una perra mayor, estos tejidos tienden a
endurecerse e incluso integrarse al hueso, por lo que el trabajo de parto es más
difícil, riesgoso y doloroso, especialmente en las razas en que los cachorros
nacen con la cabeza muy grande. Por está razón, los criadores retiran a la perra
productora a los ocho años de edad y no prevén más de una camada por año. Es
ideal que la primera camada se produzca al año y medio de edad, que es el tiempo
que la perra ya ha dejado de crecer, pues si quedara embarazada antes, se vería
afectado su proceso de crecimiento y maduración, además de que un embarazo
prematuro le produciría un mayor estrés.
Si una perra en celo se ha escapado
y es de sospecharse que ha tenido una relación sexual, es conveniente suspender
un posible embarazo por medio de una inyección de hormonas estrógenos, la que
debe administrarse dentro de las 48 horas después del supuesto acomplamiento y
ser aplicada por un veterinario; pero el estrógeno refuerza el estado de celo,
por lo que habrá que redoblar el cuidado para que la perra no se escape de
nuevo. También con este tratamiento se aumenta el riesgo de infección uterina (piometra).
PSEUDOEMBARAZO
Después de un periodo de celo no es
raro que una hembra de quien estamos seguros que no se ha cruzado, comience a
dar señales de que se encuentra embarazada, manifestando cambios físicos y
conductuales característicos. Uno de los cambios físicos es el crecimiento del
vientre, a pesar de que no existen embriones en gestación, además de que crecen
las mamas y comienzan a producir leche, muchas perras se autoestimulan las
mamas, por lo que continúa la producción de leche. Pasado un tiempo, la perra se
mostrará nerviosa y comenzará a preparar su nido, como si pronto fuera a dar a
luz. Una de las causas de estos cambios y conductas es el aumento de la hormona
progesterona producida de manera natural en el metabolismo de la hembra. Después
de la ovulación se desarrolla una estructura llamada corpus luteum que se
instala precisamente en los ovarios y que está destinada a recibir los óvulos
fertilizados; varias de estas estructuras se forman en la matriz de la hembra y
son las responsables de la elaboración de la progesterona, que en caso de
haberse fecundado los huevos canalizará su implantación en la matriz para
comenzar su gestación. En muchos mamíferos, cuando los óvulos no son
fertilizados, los corpórea lutea simplemente se degeneran y cesan de producir
progesterona; pero en el caso de las perras, este proceso puede prolongarse, por
lo que se presentan los síntomas de embarazo “fantasma”, que puede durar un mes
o incluso más tiempo, lo que no representa un gran problema, pues incluso puede
satisfacer psicológicamente a la hembra. Sólo en caso de que estos síntomas se
prolonguen demasiado o se presenten en otras circunstancias, deberá consultarse
al veterinario, pues es posible que exista un desajuste hormonal. En el caso de
que no sea nuestro deseo el tener perritos, no dejaremos de reiterar la
conveniencia de esterilizarla. El hecho de que la perra tenga una primera camada
no elimina la posibilidad de que tenga subsecuentes pseudoembarazos.
EMBARAZO PLANEADO
Aquellos que tienen una perra y
desean tener una camada de cachorritos deberán planear las cosas, y lo primero
es elegir un macho adecuado. Para ello existen varios canales, el más cercano es
nuestro veterinario, pero también las asociaciones caninas o simplemente
difundir la noticia de que su perrita “busca novio”; tal vez si hemos comprado a
la perrita en un criadero, ellos mismos nos podrían asesorar o contactar con
otros dueños de perros machos que quisieran cruzarlo, desde luego las
dificultades aumentan si se trata de perros de alto pedigree, pero será
posible conseguir el novio adecuado si nos tomamos el tiempo para ello. El
procedimiento usual es llevar a la hembra al territorio del macho, considerando
que unos diez días a partir del inicio del celo es el momento adecuado, lo que
no siempre es fácil de calcular, por lo que es preferible dejar a la perra
varios días de visita en casa del macho para aumentar las probabilidades de
embarazo.
LA GESTACION
El tiempo promedio de gestación en
los perros es de 63 días, aunque existen variaciones raciales o individuales de
unos días más o menos. La matriz o útero de la perra consiste en dos
compartimentos interconectados, y de cada uno de ellos parte un “oviducto”, por
el que bajan los óvulos ya fertilizados para instalarse en el cuerpo principal
de la matriz y comenzar su proceso de crecimiento.
La primera frase del embarazo
conocida como “proceso ovular”, tarde unos diecinueve días en las perras, tiempo
en el que se van implantando los óvulos a intervalos regulares en cada una de
las cavidades, a las que también se les llama “hornos”; en este periodo los
huevos fertilizados son alimentados por los fluidos del útero.
A la segunda fase del embarazo se
le llama “periodo embrionario”; durante esta etapa, cada embrión es rodeado por
la placenta y comienza un rápido crecimiento de los tejidos y los órganos,
normalmente va del día veinte al treinta y tres.
La fase final es llamada “periodo
del feto” y es el estadio de mayor duración durante el cual los cachorros se
forman plenamente y quedan dispuestos para su crecimiento.
Durante las tres o cuatro primeras
semanas no se aprecian signos evidentes del embarazo, y la perra debe seguir con
sus actividades normales y su misma dieta. A las tres o cuatro semanas, un
veterinario experto puede sentir los fetos al tacto, localizando los pequeños
embriones en el vientre de la perra; esta es una operación muy delicada, por lo
que no debe hacerse sin tener plena experiencia, pues los embriones no se
encuentran todavía fuertemente incrustados en la matriz, y un tacto inadecuado
los puede desprender, o dañar su tierno organismo. A las siete semanas los fetos
se encuentran completamente rodeados con sus bolsas de líquido amniótico y ya es
difícil sentirlos al tacto; en este momento el vientre de la perra ya ha
comenzado a crecer y así seguirá con gran rapidez. A partir de las cinco semanas
también se comienzan a percibir cambios en las tetas de la perra, que se alargan
y adquieren un matiz rosado, hasta que, unos días antes del parte, comienzan a
secretar un líquido parecido a la leche, pero que no llegará a ser tal hasta el
nacimiento de los bebés. Aunque las tetas se reducen después de la lactancia, en
las perras que han tenido hijos las tetas permanecen más largas y rosadas que en
aquellas que no han sido madres.
Después del primer mes de embarazo,
la perra necesitará más alimento del normal, puesto que la gestación le demanda
una mayor cantidad de nutrientes, ella deberá recibir aproximadamente el
cincuenta por ciento extra de alimento respecto de su ración normal, haciendo
énfasis en los alimentos ricos en proteína. A partir de este momento, es
preferible repartir sus raciones en varias comidas diarias, ya que su estómago
se va restringiendo por la presión de la matriz. Obviamente la perra va ganando
peso, de acuerdo a su raza y a la cantidad de embriones que se encuentra
gestando, el aumento de peso va de uno a siete kilos, y el número de cachorros
va de uno a catorce. Si estamos en contacto con nuestro veterinario, tendremos
datos más precisos de la evolución del embarazo y una expectativa de la cantidad
de crías. Cerca de un mes antes del parto, la perra debe ser desparasitada, y el
tratamiento se deberá repetir durante el periodo de lactancia, para reducir el
riesgo de infestación de los cachorros. Un veterinario deberá planear las dosis
en ambos momentos y cualquier otra medida pertinente, como puede ser una nueva
vacuna.
Algunas perras sufren de
estreñimiento al final de su embarazo, lo que puede aliviarse usando un laxante
que sea recomendable para su estado. Una hembra embarazada que se encuentre
sana, podrá continuar con sus paseos diarios para conservar su tono muscular y
prevenir la obesidad; lo que si debe evitarse es una actividad demasiado
vigorosa, especialmente lo que signifique saltar. Al final del embarazo la perra
se sentirá cansada, por lo que habrá que respetar el ritmo de actividad que ella
proponga.
PREPARACION DEL PARTO
La primera medida para preparar el
advenimiento de los cachorros es habilitar el “nido” donde se realizará el
alumbramiento y la primera crianza de los bebés. Es muy poco probable que la
cama en la que duerme la perra sea el lugar más adecuado, pues normalmente se
trata de un lugar abierto que no satisfará el sentido de seguridad y
ocultamiento que necesita la perra y sus cachorros. Tratándose de perros
pequeños, es muy saludable construirles una “madriguera” que sería solamente una
caja de cartón lo suficientemente grande para la perra y su prole, la entrada de
la caja deberá estar hacia el frente, y en el piso colocaremos una base de papel
periódico sobre el que irá una colchoneta, mantas o toallas. Muchos dueños de
perras prefieren comprar una madriguera de madera de las que ya se encuentran
diseñadas para este propósito y que se disponen en varios tamaños; en estas
madrigueras se tiene una puerta que se encuentra unos quince centímetros por
encima del piso, de manera que la perra puede entrar y salir cómodamente, pero
los cachorros demasiados pequeños no pueden saltar esa barrera; además, estas
cajas tiene un diseño interior que protege a los bebés de ser aplastados por una
madre descuidada y se suavizan los ángulos interiores. Cualquiera que sea el
tipo de nido del que podamos disponer, éste deberá ser colocado en un lugar
tranquilo de la casa, donde exista una temperatura constante de unos 27°C cuando
ya hayan nacido los bebés; esto lo podremos lograr si colocamos una o dos
lámparas más cerca o lejos de la madriguera para que se regule la temperatura.
La perra debe introducirse en la madriguera por largos ratos a partir de unas
dos semanas antes del parte. Es deseable que un veterinario haya seguido la
evolución del embarazo, pero si no es este el caso, de cualquier manera habrá
que mantener a la mano el teléfono de nuestro veterinario y de algún otro por si
algo sale mal y se requieren sus servicios, o al menos su consejo. En las perras
de pelo largo, es aconsejable cortar el pelo alrededor de la vulva y las tetas,
lo que debe ser practicado con cuidado para no causar estrés en la perra. Otras
preparaciones incluyen:
1.
Tener a la mano
algunas toallas limpias para limpiar a los cachorros, en caso de que sean muchos
y tengamos que ayudar a la madre:
2.
Tener dispuestas unas
tijeras e hilo que se usa para suturar, lo cual deberá ser esterilizado por
ebullición o con una solución adecuada. Este material puede ser utilizado para
cortar y suturar el cordón umbilical.
3.
Preparar una botella
cubierta con una toalla, que en su oportunidad será llenada con agua caliente,
esto servirá para mantener calientes a los bebés que nazcan, en caso de que
tengan que permanecer mucho tiempo en espera de sus hermanos.
4.
Preparar un
recipiente con bastante agua y jabón y toalla para lavarnos las manos en caso de
que tengamos que intervenir en el nacimiento de los cachorros o manipularlos ya
nacidos.
Todos estos implementos deberán ser
colocados cerca de la madriguera, para no andar corriendo por toda la casa en
medio de la noche.
CONDUCTA DE LA HEMBRA EN LA VISPERA
DEL ALUMBRAMIENTO
Algunas hembras dan muchas señales
de que pronto se encontrarán en trabajo de parto; la mayoría de ellas se
perciben nerviosas y parecen no encontrarse a gusto en ningún lado. Unos días
antes del nacimiento puede haber secreción de leche, sobre todo en el caso de
que la hembra haya sido madre antes, si es primeriza, lo más probable es que
estas secreciones sean de un líquido blanquizco, pero que no es leche todavía.
LABOR DE PARTO
Durante las veinticuatro horas
antes del alumbramiento, la perra se muestra excesivamente inquieta, lo que ya
puede considerarse la primera etapa de la labor de parto. Comienza a visitar a
cada rato su madriguera, reacomodando el interior constantemente, sin mostrarse
satisfecha de la disposición de las cosas. La entrada de la vagina se vuelve más
prominente y se produce una constante secreción que la propia perra lame para
mantenerse limpia. Si en esos momentos se le toma la temperatura, se notará que
ha bajado ligeramente de un normal de 37.5-38.5°C, ahora se encuentra entre
36.67-37.5°C. En estas circunstancias, la perra normalmente rehusa alimentos y
bebidas y frecuentemente no quiere salir ni siquiera a hacer sus necesidades,
por lo que habrá que animarla a hacerlo. La perra deberá dejarse tranquila para
que realice los preparativos que ella siente necesarios, sin ninguna
interferencia y en un ambiente de tranquilidad, procurando eliminar toda clase
de ruidos. En este caso comenzarán a producirse algunas contracciones, lo que
no es detectable externamente y se manifiesta solamente como pequeños temblores.
Durante la segunda etapa de labor
se vuelven más fuertes las contracciones uterinas, además de que son más
visibles y frecuentes, la perra comienza a manifestar síntomas de dolor y chilla
lastimeramente, lo que ya indica la inminencia del parto, tal vez en pocos
minutos aparecerá en la entrada de la vulva el primer perrito, acompañado de una
fuerte secreción de líquido, pues la bolsa en la que estaba se rompe al pasar
por el tracto vaginal, aunque algunas veces esos sacos resisten el tránsito y el
bebé nace dentro de una bolsa de color grisáceo; si es así, la propia perra
procederá a romper el saco con sus dientes para liberar al cachorro. La mayoría
de los cachorros nacen en una u otra de las posiciones comunes. La primera de
ellas, que es considerada la “normal”, es cuando se presenta la cabeza en primer
lugar, alineándose con su lomo, como formando una sola unidad. La segunda
posición es cuando lo primero que aparece son las patas traseras del cachorro,
saliendo de espaldas. En algunos casos aparece primero la colita del bebé, pero
sus patas traseras se mantienen encogidas, lo que aumenta su volumen, dificulta
su nacimiento y causa dolor a la perra, que puede ser muy agudo si se trata de
una primeriza y éste es el primer cachorro que da a luz. Los cachorros nacen
envueltos en la membrana que contiene el líquido amniótico, o con parte de ella
envolviendo su cuerpo, que se encuentra húmedo de ese líquido, pero al momento
de salir completamente, la perra lame al cachorro y lo libera de los restos de
membrana que pudiera tener pegados y al mismo tiempo muerde el cordón umbilical,
que sigue ligando al cachorro con la placenta que hasta ese momento había sido
la fuente de su alimentación. El vigoroso lamido de la madre estimula al
cachorro para comenzar a respirar, con lo que el bebé se encuentra libre y vivo,
por lo que en pocos instantes comenzará a moverse por sí mismo, buscando la teta
de su madre. Después de entre cinco minutos y un cuarto de hora en que ya han
nacido todos los perritos, vuelven las contracciones, pero lo que ahora sale es
la placenta; esto marca la tercera etapa del trabajo de parto. La placenta es
una masa de color sangre obscuro que llega a tener visos verdosos, por lo que su
aspecto puede ser repulsivo, pero la perra comerá integra la placenta, lo mismo
que los restos de la membranas y cordones, lo que no se debe evitar de ninguna
manera. Se considera que esta conducta es natural en todos los mamíferos, sobre
todo en los depredadores, ya que eso aporta una buena dosis de proteína a la
madre recién parida y se borran los rastros del reciente alumbramiento, pues eso
podría atraer a los depredadores.
Después del nacimiento de su primer
bebé, la perra puede estar tan agotada que descansará o incluso podría dormir un
rato, pues las contracciones recomenzarán un tiempo después, cuando regresan las
llamadas de parto, la perra se ocupará del nacimiento de su segundo hijo, para
volver a descansar en espera del tercero y así sucesivamente. Entre uno y otro
nacimiento existe un período que va desde quince minutos hasta una hora y en
ocasiones más. Como cada bebé nace con su placenta, es necesario llevar el
conteo de las placentas expedidas, pues si una no sale, es un riesgo extremo de
infección que puede ser nefasta en las condiciones de la recién parida. La
placenta no es necesariamente expulsada con cada bebé, pueden nacer dos o tres
cachorros y después sus respectivas placentas, la única seguridad que tenemos es
que por cada uno saldrá una placenta; aunque el conteo puede ser difícil si la
camada es muy grande y la madre va consumiendo placentas sin esperar al
nacimiento de todos sus cachorros.
Por lo anterior señalado, un parto
puede ser un largo proceso que va desde dos hasta diez horas. Una vez que todos
han nacido, cesan las contracciones y la perra se dispone a descansar y terminar
el acicalamiento de todos sus bebés; después se dará la oportunidad de salir un
poco a comer y beber, lo que sólo será por unos cuantos minutos, pero nos dará
tiempo para ayudar un poco en la limpieza de la madriguera, y en especial de
cambiar el papel que compone la base.
INTERVENIR O LLAMAR AL VETERINARIO?
Podemos considerar que una perra
sana sabrá manejar su propio parto con toda naturalidad, y si todo parece
marchar bien, nuestra mejor actitud es dejarla tranquila y no intervenir para
nada, sin embargo, es necesario ejercer una discreta observación. Pudiera llegar
a darse el caso de necesitar alguna intervención, y entonces nos surge la duda
de si podremos manejar nosotros mismos la situación o sería conveniente llamar
al veterinario. Para reducir un poco la ansiedad de este dilema, podríamos
considerar que es posible intervenir en circunstancias como éstas:
1.
El bebé se
encuentra en una de las dos posiciones normales (cabeza por delante o pierna por
delante) y una parte de su cuerpo se encuentra fuera, pero hay dificultades para
expeler el resto. La perra tiene fuertes contracciones, pero el bebé no sale e
incluso se vuelve a meter un poco cuando la perra se relaja. En este caso
podemos tomar la parte saliente del cachorro, usando una toallita o una gasa, y
cuando sintamos que comienza la contracción de la perra empujar un poco hacia
adentro primero y después tirar con suavidad hacia fuera; si en este movimiento
no sale, habrá que esperar hasta la próxima contracción para intentarlo,
procurando mantener al bebé en la posición que ha alcanzado con el tirón para
que no vuelva a ser jalado hacia adentro. Si en varios intentos no logramos
liberar al cachorro atorado, hay que llamar inmediatamente al veterinario.
2.
Un segundo caso
es cuando el bebé nace con todo y su bolsa de líquido amniótico intacta y la
perra no consigue romperla. En esta circunstancia hay que intentar romper la
bolsa, primero con los dedos, y si no se consigue, usar unas tijeras
esterilizadas de puntas redondas. La membrana debe romperse primero cerca de la
boca del cachorro, para favorecer su respiración, y de inmediato devolverlo a la
madre para que ella lo estimule a respirar y retire el resto de la membrana; si
esto no ocurre, debemos retirar la membrana con los dedos y secar al cachorro
con una toalla o gasa. Lo mismo habrá que cortar el cortón umbilical en caso de
que la perra falle al hacerlo, para lo cual debemos hacer un amarre en el
cordón, utilizando el hilo esterilizado que tenemos preparado; el amarre deberá
estar a unos cinco centímetros del cuerpo del cachorro para después cortar del
otro lado; una vez realizada esta operación debemos regresar el cachorro a su
madre.
3.
El bebé se
encuentra frío y adquiere un color azuloso, no respira y parece sin vida. En
estas circunstancias el perrito debe envolverse en una toalla y abrir su boca;
habrá que jalar su lengua con suavidad hacia fuera para facilitar el acceso de
aire mientras se frota el cuerpo del bebé para estimularlo; si no se consigue
que respire, habrá que soplar en su boca para liberar su garganta de cualquier
obstrucción y llenar sus pulmones. Un cachorro recién nacido puede resistir un
buen tiempo sin recibir oxígeno, por lo que es perfectamente válido el tratar de
revivir a uno que parece inerte, en muchos casos se tiene éxito.
En las siguientes circunstancias es
conveniente acudir al veterinario:
1.
El cachorro se
encuentra obviamente atorado en el tracto vaginal y su posición es anormal; en
este caso seguramente será necesario realizar una operación de cesárea, y el
tiempo apremia.
2.
Tú tienes razones
para suponer que una placenta no ha sido expelida.
3.
uno de los cachorros
parece tener serios problemas o tiene un aspecto anormal.
4.
La perra tiene
fuertes contracciones, pero no aparece el bebé después de un tiempo razonable.
Las contracciones pudieran haber cesado y la perra parece exhausta y no se
presentan nuevas contracciones; a esta condición se le llama “inercia uterina”,
por lo que se necesitará una inyección para reestimular las contracciones o tal
vez se requiera proceder a la cesárea.
5.
Se perciben
secreciones de olor fétido durante o después del parto. Esto desde luego es
señal de un problema, particularmente la presencia de una infección que puede
darse a una placenta retenida o a un feto que no ha sido expulsado y que ha
muerto, en cualquier caso la condición de la perra es delicada y puede llegar a
ser muy grave si no se atiende de inmediato. Debemos decir que durante unas dos
semanas después del parto, la perra seguirá teniendo flujos vaginales, lo que es
normal, pero el olor de estas deyecciones no es particularmente desagradable.
6.
La perra parece
enferma después del parto. El riesgo más común de las perras parturientas es el
desarrollo de una “mastitis”, que es una inflamación de las glándulas mamarias,
con lo que algunos pezones pueden deformarse y la succión de los bebés resulta
dolorosa, por lo que la perra puede rechazar a los cachorritos que se acercan a
las tetas afectadas.
Otra enfermedad seria que pudiera
afectar a la perra es la “eclampsia”, también llamada “fiebre de la leche”, que
es una enfermedad causada por la falta de calcio en el organismo, efecto de un
sobre consumo durante la gestación de los bebés y por la producción de leche en
las primeras semanas de lactancia. Se trata de una enfermedad seria y sus
síntomas incluyen un estado de letargo, falta de interés en los cachorros,
dificultades para caminar y eventualmente espasmos o convulsiones. En esta
condición se requiere un reforzamiento inmediato de calcio, administrado en
forma de inyecciones, lo que produce una rápida recuperación. Para prevenir esta
enfermedad es necesario asegurarnos que la perra tiene una buena alimentación
desde el principio de su embarazo, poniendo énfasis en el calcio. La eclampsia
es más fuerte en las razas más pequeñas, por lo que hay que tener más cuidado si
nuestra mascota es así.
CUIDADOS DE RUTINA DE LA MADRE Y
LOS CRIOS
Una vez que han nacido los
cachorros, lo primero que se debe hacer es ofrecer comida y agua a la perra;
como se ha mencionado previamente, habrá que animarla a salir de su madriguera
unos minutos para alimentarse e hidratarse. Durante los primeros días la perra
se negará a dejar solos a sus cachorros, incluso por periodos cortos, pues tiene
una relación muy estrecha con ellos, haciéndose cargo de todas sus necesidades,
las que se van incrementando a medida que los cachorros van creciendo, por lo
que en este periodo se le debe ofrecer a la madre una comida mayor, tanto en
cantidad como en calidad; durante este tiempo no es necesario no conveniente
limitar su alimentación, pero si habrá que darle varias raciones para que no se
recargue su estómago. La dotación de comida podrá irse ajustando hasta la dieta
anterior una vez que los cachorros ya se alimentan solos, lo que significa que
el proceso de crianza ha terminado, en su parte alimenticia. Mientras todavía se
encuentre amamantando, la perra deberá ser tratada contra parásitos, lo que será
administrado por un veterinario.
Un cachorro recién nacido parece
demasiado frágil y sus ojos permanecerán cerrados las dos primeras semanas; sin
embargo, todos están “programados” para moverse con eficacia y localizar las
tetas de su madre para alimentarse desde unos momentos después de su nacimiento;
los que han nacido y ya se encuentran mamando pudieran ser lastimados por los
movimientos espasmódicos de la perra cuando tiene las contracciones para dar a
luz a los siguientes miembros de la camada, por lo que es conveniente retirar a
los bebés que se encuentran pegados a las tetas de su madre y mantenerlos en
resguardo hasta que nazcan sus hermanos. En los primeros días, los cachorros se
pasan el día y la noche mamando y durmiendo. Es muy importante que durante esta
etapa todos reciban la primera leche, que contiene el calostro, lo que produce
un desarrollo muy acelerado de su sistema inmunológico. Al principio los
cachorros se alimentan con mucha frecuencia, pero poco a poco van espaciando sus
momentos de comida, ya que aumenta su habilidad para succionar y reciben más
leche de la madre. Durante la lactancia cada cachorro se prende del pezón y
presiona con sus patitas delanteras la teta de la madre, con lo que produce un
mayor flujo de leche. Al final de las dos primeras semanas, los bebés comienzan
a abrir los ojos y sus movimientos adquieren mayor seguridad, por lo que en la
tercera semana comienzan a dar pasos por sí mismos, apoyándose en sus cuatro
patas, y comienzan a evacuar voluntariamente, ya que antes era el estímulo de la
madre el que provocaba la defecación y la orina, pero al final de las tres
semanas, el cerebro de los cachorros ha tomado control del impulso de
evacuación.
Esta es la edad en que los perritos
comienzan a mostrarse aventureros y ya responden a estímulos sonoros o táctiles;
los centros del oído se han desarrollado y el cachorro es capaz de distinguir la
dirección de un sonido. También en las tres semanas, el perrito comienza a echar
los “dientes de leche”, por lo que frecuentemente lastiman a la madre al morder
el pezón, lo que inicia el proceso en el que la madre se vuelve menos
protectora, reduciendo el tiempo que pasa con ellos y limitando los tiempos de
alimentación; ella comienza también a educar la conducta de sus cachorros,
incluso castigándolos cuando considera que han hecho algo inadecuado.
Cuando los cachorros tienen seis
semanas, la madre pasa poco tiempo con ellos y la lactancia se reduce al mínimo.
Durante el periodo de las tres a las ocho semanas, cuando la maternidad ya se ha
vuelto más relajada, es importante que los cachorros comiencen a experimentar el
contacto con los humanos, lo que inicia su adaptación para la convivencia.
Los cachorros pequeños se
encuentran en riesgo de infección parasitaria, lo que puede ser muy grave para
ellos, por lo que hay que programarles un tratamiento a intervalos regulares,
comenzando desde la segunda semana y continuando hasta que tengan cuatro meses
de edad, dosificando a la madre al mismo tiempo; pero también es muy importante
cuidar la higiene de sus espacios, especialmente asegurándonos de que los niños
laven sus manos, antes y después de manipular a los cachorros, para evitar que
sean ellos los portadores de las larvas que se desarrollan como parásitos.
En algún momento durante la
lactancia, la perra puede regurgitar la comida, como sucede en la vida salvaje.
Si esto pasa, es preferible evitar que suceda cerca de los bebés, por lo que es
conveniente que la madre tome sus alimentos un poco más lejos de la madriguera,
y si ella lo permite, llevarla a dar un corto paseo para que no se produzca este
fenómeno. Si se observa que el flujo de leche disminuye o se suspende todavía en
proceso de lactancia, habrá que consultar al veterinario para remediar esta
situación.
En resumen, nuestra intervención y
manipulación de la madre y los cachorros durante las tres primeras semanas debe
reducirse a lo estrictamente necesario, dejando que todo suceda de manera
natural, procurando solamente que todo esté limpio, que la perra se encuentre
bien atendida, que las condiciones de comodidad y temperatura sean las adecuadas
y que se inicie el tratamiento contra parásitos en la madre y los críos. Si
observamos situaciones preocupantes que excedan la normalidad, lo prudente es
llamar al veterinario.

AGRESIVIDAD
Los perros pueden manifestar su
agresividad de varias maneras: algunas muy evidentes y otras no tanto.
Obviamente la más preocupante desde el punto de vista del dueño, es que el perro
agreda a otras personas; pero es igualmente problemático que tengas un perro que
continuamente pelea con otros. En su conjunto, las hembras son menos agresivas
que los machos, y fácilmente aceptan una condición subordinada en la casa,
aunque existen grandes diferencias entre individuos; algunos perros nacen con un
carácter plácido, mientras que otros heredan características dominantes que
pueden llevarlos a una conducta muy agresiva. En otros casos la agresividad del
perro es producto de sus experiencias vitales, como es el caso de los perros
callejeros; pero aún en perros domésticos, desde su nacimiento pueden crearse
rasgos de agresividad, producto de un manejo inadecuado en sus primeras etapas
de vida. Un dueño consciente deberá estar dispuesto a modificar por medio del
entrenamiento aquellas conductas agresivas que se salgan de lo normal o que sean
propias de la función a la que se destina el perro, ya sea simplemente el
gruñido o ladrido sin motivo. El perro debe comprender desde el comienzo de su
relación con el dueño que estas conductas no son aprobadas y que merecen un
castigo.
Muchos perros reaccionan
agresivamente ante cualquier empleado que porte un uniforme, ya sea un cartero o
personal de entregas de mercancía; esto se debe a que este tipo de personas son
las que normalmente invaden su territorio desde que él era muy pequeño, y tal
vez su conducta agresiva cuando cachorro fue interpretada como una gracia y no
fue reprimida; pero cuando el perro es mayor y de raza grande, esto no le hace
ninguna gracia al plomero o al electricista, sobre todo si éstos manifiestan
miedo, porque eso le da al perro la sensación de estar en una posición de
dominio, lo que refuerza su agresividad.
Algunos perros parecen sumamente
agresivos, en especial los de razas pequeñas, porque se sienten vulnerables y
están asustados, pero el efecto sobre las personas de servicio que viene a casa
es el mismo. Si a pesar de sus esfuerzos para modificar esta conducta el perro
sigue siendo “cazador de carteros”, habrá que mantenerlo lejos de la puerta
principal o atarlo cuando tengamos que solicitar algún servicio. Muchas personas
prefieren afrontar esta clase de molestias porque consideran que el perro actúa
como cuidador de la casa, lo cual es estrictamente cierto y puede ser que esa
conducta sea conveniente para nosotros.
Si un perro pasa la línea del
cuidado normal de su territorio, ladrando y gruñendo ante cualquier cosa u
ocasionalmente ha mordido a alguien, en realidad tenemos un perro conflictivo y
no un perro guardián, lo que nos puede acarrear serios problemas. Existen perros
“ingobernables” que son por naturaleza peligrosos, pues incluso pudieran atacar
a miembros de la familia; si tenemos la seguridad de que este es el caso, no
queda más remedio que aceptar la triste y prudente decisión de ponerlo a dormir
definitivamente.
Un perro sometido a un tratamiento
muy doloroso o estresante puede estar tan asustado que reaccionará
agresivamente, lo que es normal, pues él no sabe lo que está pasando, por
ejemplo, en la mesa del veterinario. Algunos perros son demasiado sensibles, lo
que no debe confundirse con agresividad; si usted conoce a su perro y es
previsible que pudiera morder a alguien en condiciones presionantes para él,
habrá que tomar las medidas pertinentes, y la más lógica y común es colocarle un
“bozal”, lo que se puede conseguir en una tienda de animales, o si es una
situación imprevista, se podrá improvisar el bozal con un simple vendaje,
envolviendo el hocico del perro y atando la venda por detrás de su cabeza. Desde
luego deberemos hablar al perro con cariño y acariciarlo para calmarlo y reducir
su inquietud.
EL “CAZADOR DE AUTOMOVILES”
Algunos perros desarrollan el
curioso hábito de correr tras automóviles, motos o bicicletas, como tratando de
morder sus llantas. Las primeras veces que se produce esta conducta, será fácil
modificarla, pero si ya se ha convertido en un hábito, será mucho más difícil,
por lo que tenemos que detectarla y reprimirla desde sus inicios, y esto puede
realizarse eficientemente con una cadena “ de castigo”, de la que ya hemos
hablado, o una de las llamadas cadenas “de shock”, que es precisamente una
cadena que lanza un “shock” eléctrico cuando se produce una conducta inadecuada
y que nosotros manejamos a voluntad con un control de mano; se trata de un
implemento muy efectivo, aunque debe usarse con cuidado. Desgraciadamente,
incluso esta clase de condicionamiento falla en el caso de que el perro ya sea
un experto cazador de vehículos, por lo que más valdría aceptar esa peculiaridad
de nuestro perro y simplemente mantenerlo alejado del tráfico, pues en realidad
se encuentra en grave riesgo de accidente.
DESTRUCTIVIDAD
En los perros viejos la
destructividad normalmente toma la forma de morder las patas de los muebles,
rasguñar las paredes o roer nuestros zapatos, lo que pareciera la reminiscencia
de una conducta infantil, pues así juegan los cachorros durante algún buen
tiempo después del destete. Desde luego todo mundo entiende esa conducta como
parte del desarrollo del cachorro y lo único que se hace es esconder las cosas
valiosas o proteger los muebles, además de que al cachorro se le proporcionan
algunos juguetes. No es lo mismo en el caso del perro viejo, en el que su
conducta puede interpretarse como destructiva y que puede tener varias causas,
que necesariamente incluyen sentimientos de inseguridad y abandono, lo que es
muy evidente cuando el perro es dejado solo en casa por un tiempo más allá de lo
acostumbrado; esto se resuelve por sí mismo cuando se restablece la normalidad;
lo mismo pasa cuando la familia se cambia de casa; el perro se manifiesta
ansioso e incluso destructivo mientras reconoce la nueva casa como suya, lo que
por un lado es difícil tratándose de un perro mayor, pero por otro lado se
facilita en virtud de que la familia es la misma. En este caso debemos ser
comprensivos. Pero si la conducta persiste, habrá que tratar al perro como un
cachorro, proveyéndolo de nuevos juguetes y protegiendo los muebles; también es
útil dejarle el radio prendido cuando el perro se tiene que dejar solo. También
es conveniente entrenarlo de nuevo a la soledad, saliendo de casa y regresando a
los pocos minutos, aumentando los periodos para reforzar la tolerancia del
perro. Cuando ha habido una ausencia relativamente larga y no hay señales de
conducta agresiva por parte del perro, habrá que premiarlo como si hubiera hecho
algo bueno por omisión, pero no deberá ser castigado en caso contrario, sino
solamente mandarlo a la cama. Con paciencia, generalmente la conducta
destructiva irá decreciendo hasta extinguirse, lo que puede acelerarse si se le
da al perro un programa de ejercicio que lo canse razonablemente, lo que
significa gastar saludablemente su energía.
LADRAR EN EXCESO
Los perros ladran por naturaleza,
pero cuando sucede en demasía resulta molesto para nosotros y los vecinos,
especialmente si esto sucede de noche. Un perro puede ladrar desesperadamente
durante mucho tiempo cuando es dejado solo por sus dueños, y volver al silencio
cuando ellos regresan, por lo que nosotros creemos tener un perro “callado” y
respetuoso, pero no así los vecinos. En estos casos es conveniente realizar un
“entrenamiento de ausencia”, como en el caso de la destructividad, y premiar al
perro cada vez que ha estado solo y no ha ladrado. Si el ladrido es constante
aún en presencia de los dueños, habrá que proceder a un condicionamiento de
premios y castigos tan intensos como sea necesario.
INGESTION DE SUSTANCIAS INADECUADAS
Algunos perros comen sus propias
heces (coprofagía), o también estiér5col de vaca o caballo, lo que desde
luego resulta bastante desagradable para los dueños, aunque no es algo
verdaderamente riesgoso para la salud del perro. En algunos casos pudiera
existir una razón orgánica para esta conducta, como la necesidad del perro de
corregir algún desorden digestivo. En la mayoría de los casos, se trata de una
simple conducta inadecuada que debe ser extinguida; en principio se debe retirar
toda clase de heces en la cercanía del perro y no dejarlo salir solo, esperando
que la falta de estímulo rompa la pauta del hábito. Si esto falla y el perro se
muestra demasiado entusiasmado con su conducta coprofágica, el veterinario puede
administrarle un fármaco que lo hará sentirse enfermo cada vez que ingiera
excrementos, de manera que el perro asociará la ingestión de las heces con esa
desagradable sensación, este método es tan efectivo que una o dos experiencias
son suficientes para eliminar esta costumbre.
CONDUCTA SEXUAL INAPROPIADA
Ocasionalmente, un perro macho
puede parecer hipersexual, tomando como sustituto de la hembra cualquier cosa
que se le pone enfrente, incluyendo las piernas de nuestras visitas. Se piensa
que esto ocurre con mayor frecuencia en cachorros que han sido retirados
prematuramente de la madre y de su camada de hermanos, de tal manera que se
interrumpe la última fase de su desarrollo, que tiene que ver con la conducta
sexual; un perrito que ha sido criado entre humanos y no ha tenido contacto con
otros perros puede tomar a las personas como objeto sexual. Por supuesto, la
castración reduce considerablemente esta conducta e incluso la elimina en la
mayoría de los machos; en aquellos en que permanece aún después de la
castración, se pueden administrar tratamientos hormonales (con progesteronas
sintéticas o progestogenes). En los perros que se quieren íntegros habrá
que proceder con entrenamiento, comenzando por aislar al perro cada vez que
presente esta conducta, lo que es suficiente en sí mismo, pues tratándose
precisamente de una conducta de relación, el aislamiento es el antídoto
perfecto.
VAGABUNDEO
Como ya se ha mencionado
previamente, tanto los machos como las hembras muestran una fuerte tendencia al
vagabundeo cuando sienten el estímulo sexual; pero algunos machos de ciertas
razas, como los labradores, presentan una mayor propensión al vagabundeo, aún
sin sentir el olor de la hembra. Esta tendencia puede reducirse sometiendo al
perro a un programa de ejercicio lo suficientemente fuerte como para desanimarlo
a seguir correteando por ahí, también habrá que hacerle conocer ampliamente el
vecindario y sus alrededores para reducir el riesgo de que se pierda en caso de
no poder evitar sus correrías. Si se le esteriliza, la conducta de vagabundeo se
reduce considerablemente en la mayoría de los machos, al igual que un
tratamiento hormonal puede resaltar eficaz tanto en machos como en hembras.
Los parásitos que afectan a los
perros pueden dividirse en dos tipos: los internos, que principalmente afectan
el aparato digestivo y los externos, que infestan la piel del perro.
PARASITOS INTERNOS
Los parásitos internos más comunes
de los perros son las lombrices, pertenecientes a dos grupos: las lombrices
redondas o “ascáridos” y las llamadas planas o “solitarias”. Estas se
desarrollan hasta alcanzar su madurez dentro del sistema digestivo del perro,
donde se nutren absorbiendo los alimentos parcialmente digeridos por el perro;
esta absorción se realiza a lo largo de todo el cuerpo de parásito. Cada tipo
tiene un ciclo de desarrollo diferente, lo que puede involucrar, en ciertas
etapas, su traslado a otros huéspedes ocasionales, que son los que expanden la
enfermedad en áreas más amplias, es necesario entender esto para establecer
buenas medidas sanitarias y de control. Todos los perros son atacados por bichos
como estos en algún momento de su vida, y a menos que la infestación sea
demasiado severa, no les causa grandes problemas y puede ser eliminada con los
modernos medicamentos, que normalmente se presentan en forma de tabletas que se
mezclan con la comida del perro, aunque también existen en forma de líquidos.
Sin embargo, las lombrices pueden producir severos desórdenes en perros que se
encuentran débiles y en los cachorros muy pequeños.
LOMBRICES INTESTINALES
Se trata de lombrices de color
blanco grisáceo, cuya longitud va de 5 a 15 centímetros, aunque pueden llegar a
ser más largas; a veces presentan una coloración rosada, pero eso significa
solamente que acaban de absorber alimento. La especie que se encuentra con más
frecuencia en los perros es la llamada Toxocara canis, que se desarrolla
desde el estado larvario hasta la madurez en el intestino del perro, produciendo
unos huevecillos diminutos que se arrojan en las heces del perro, desde donde
pueden esparcirse en el ambiente, además de que muchos de ellos quedan en el
pelo del perro y son absorbidos por otros perros cuando son lamidos, o el perro
transmisor puede lanzarlos al ambiente por medio de estornudos. Los huevecillos
son resistentes y pueden permanecer en vida latente por largo tiempo, hasta que
encuentran el medio propicio para desarrollarse. Estos parásitos también
representan un riesgo potencial para humanos, especialmente para los niños.
Una vez que se han introducido en
el organismo del perro, pequeñas larvas salen de los huevos y son transportadas
por el torrente sanguíneo, llegando hasta los tejidos y los órganos, incluyendo
los músculos, el hígado, el corazón y los pulmones, desde donde pueden ser
expulsados al interior de la boca por expectoración y reingresar al organismo
del perro, pero ahora por vía oral. En muchos perros adultos y resistentes,
muchas larvas se alojan en los tejidos, formando quistes que no se encuentran
activos, pero que permanecen en vida latente, aunque no causan mayores daños.
Las larvas que son expulsadas de los pulmones hacia la boca, son tragadas por el
perro y llegan a alojarse en el tracto intestinal, donde se desarrollan hasta el
estado adulto, produciendo más huevos y reiniciando el ciclo. Las lombrices
maduras muchas veces son vomitadas por el perro o arrojadas en heces. Cuando no
se encuentran desarrolladas en los intestinos, las larvas no encuentran el medio
para reproducirse y generalmente no causan problema alguno; cuando se encuentran
en alguna parte del aparato digestivo producen muchas molestias, pero pueden ser
eliminadas fácilmente con medicamentos apropiados, cuya dosis y frecuencia
deberá ser programada por un veterinario.
En el caso de perras preñadas o
cachorros pequeños se deben tomar especiales precauciones, como ya se ha visto;
aunque habría que hacer énfasis en que las larvas que pudieran encontrarse en el
organismo de la madre sin causar problemas, pueden pasar por la sangre hasta la
placenta y después directamente a los fetos, localizándose en el hígado y los
pulmones en formación, por lo que al poco tiempo de nacidos, los perritos ya
tendrán parásitos en crecimiento dentro de su pequeño intestino, lo que si
resulta extremadamente grave. Otras larvas pueden localizarse en las glándulas
mamarias y fácilmente pasar a los bebés en la leche materna, con lo que a las
dos o tres semanas de nacidos, los cachorro ya pueden estar severamente
infestados de lombrices, lo que será fatal si no son tratados con fármacos
adecuados.
Los síntomas de esta infestación
son la falta de vitalidad en los cachorros y el escaso aumento de peso, o aún
pérdida; además de una diarrea persistente y dolor, por lo que el cachorro llora
frecuentemente. El tratamiento debe ser un proceso a un plazo suficiente para
eliminar toda posibilidad de reinicio del ciclo, por lo menos durante la primera
infancia del cachorro.
El cuidado respecto de estos
parásitos debe hacerse no solamente por el bien del perro, sino de la familia
que convive con él, especialmente de los niños, quienes además de tener mayor
contacto con el perro, juegan en las áreas que pudieran estar contaminadas, y se
llevan la mano a la boca. Todos los espacios que frecuenta el perro que ha sido
afectado deben ser objeto de sospecha, pues como ya se ha dicho, los huevecillos
pueden quedar ahí por mucho tiempo. Si en casa se tiene un bebé, habría que
redoblar los cuidados de higiene, y en general hay que establecer la costumbre
de que los niños se laven las manos después de jugar con el perro. La
Toxocara canis completa su ciclo vital solamente en el organismo de los
perros, en el caso de los humanos la infestación será solamente de las larvas,
procediendo de la manera descrita en los perros, y puede causar serios daños en
el organismo humano, especialmente en los pulmones, el hígado y los ojos, donde
se concentran en la retina, produciendo el efecto de crecimiento de un tejido
granuloso anormal llamado granuloma. Los síntomas de una infección
larvaria de este tipo incluyen dolores musculares, fiebre, escozor en la piel,
problemas respiratorios, posibles vómitos y convulsiones, dependiendo de los
órganos afectados. Este tipo de infección puede ser tratada con varios
medicamentos y desaparecer, pero es posible que se produzcan algunos daños
permanentes en los tejidos.
SOLITARIA
Se trata de lombrices largas,
delgadas y planas, normalmente de un color blaquisco. El organismo adulto
consiste de una cabeza (scolex) que posee ventosas y ganchillos que se
adhieren al intestino de perro. A partir de la cabeza se van formando una serie
de segmentos, llamados proglótidos, cada uno de los cuales contiene
órganos reproductivos masculinos y femeninos; estos segmentos se producen
continuamente a partir de la cabeza y van madurando a medida que pasan atrás,
por lo que aquellos que se encuentran lo más alejados de la cabeza son los que
se encuentran ya maduros y contienen huevecillos fertilizados. Muchos de estos
segmentos son arrojados por el perro en sus heces y parecen granos de arroz
blanco que se encuentran en movimiento. Una caracteristica de estos parásitos es
que se requieren insertarse en un huésped secundario para completar su ciclo
vital y no pasan directamente de un perro a otros, por lo que no se da un
contagio primero.
En el caso del más común de estos
parásitos que atacan a los perros, llamada Dipilidium taenia, el huésped
intermedio es la pulga o el piojo; otras especies de tenia se alojan en conejos,
pájaros o borregos como huéspedes intermediarios. Si este huésped es un
mamífero, la estructura proglótida se diluye en el estómago o intestino,
liberando a sus huevos, los que liberan las diminutas larvas que pasan al
torrente sanguíneo del animal, enquistándose en sus tejidos y músculos; si estos
tejidos son comidos por un perro, esas larvas en estado latente reviven y se
desarrollan dentro del intestino. Los perros cazadores normalmente son
infectados de esta manera. Las moscas y otros insectos también son portadores de
los huevecillos, pues los recogen de los detritus de los perros y los
transportan a grandes distancias, por lo que los perros domésticos siempre están
en riesgo de infestación. Esta clase de parásitos no causan síntomas evidentes
de enfermedad o serios problemas digestivos en el animal, pero es necesario
eliminarlos, existiendo una serie de medicamentos adecuados que el veterinario
conoce. La higiene general es la única medida preventiva pertinente, pues se
trata de reducir la presencia de los huéspedes intermedios de los parásitos
particularmente las pulgas y los piojos, que son un problema en sí mismos y que
hay que combatir. Los perros campiranos siempre están más expuestos, sobre todo
si ocasionalmente ejercen la cacería.
Las planarias que atacan a los
perros no se desarrollan en el organismo humano; sin embargo, si se desarrolla
otro tipo de solitarias, como la Taenia saguinata, que normalmente se
incuba en la carne de vaca, la Taenia Solium, que procede del cerdo, y la
Difilobotrium latum, que se encuentra en el pescado. Las personas se
infestan al comer esas carnes crudas o poco cocidas. Hay que mencionar que una
especie de estas “tenias” que afectan tanto a los perros como a los humanos, se
trata de una especie muy pequeña llamada Equinococus granulosus que
prolifera en las zonas rurales donde existen borregos, que son los principales
portadores de estos bichos, por lo que los perros pastores generalmente los
adquieren pasando a los humanos por la vida del contacto o incluso por el
viento. Si se desarrollan ampliamente en el organismo del perro, o el humano,
pueden alcanzar gran tamaño y producir una gran cantidad de larvas que se alojan
en el hígado, los pulmones o incluso el cerebro, con lo que pueden causar daño
muy severo, principalmente la ceguera, epilepsia o la muerte. La infestación de
esta clase de parásitos si causa fuertes reacciones, que comienzan con escozor
en la piel, fiebres y problemas respiratorios. En etapas avanzadas es necesario
remover quirúrgicamente las zonas infestadas, lo que en algunos casos, como si
se encuentran en el cerebro, resulta imposible. El riesgo para personas y perros
citadinos es muy bajo, pero habrá que considerar esta enfermedad tan remota como
sea nuestro contacto con el campo y los borregos.
Afortunadamente en la actualidad
existen fórmulas muy eficaces para eliminar las tenias o solitarias, en una sola
dosis y sin efectos secundarios; es fácil proporcionarle el medicamento al
perro, mezclado con su comida, por lo que es conveniente darle una dosis por lo
menos una vez al año a modo de prevención.
OTROS PARASITOS INTERNOS.
Un buen número de parásitos
internos pudieran afectar a los perros, pero en la actualidad son cada vez más
raros; estos pueden ser los llamados Tricuris vulpis, que atacan
principalmente a los galgos de carreras. Se trata de pequeñas lombrices que se
instalan en el sistema digestivo del perro y producen algunos síntomas, como
diarrea y decaimiento general. La infestación es por contagio directo, por lo
que se puede prevenir con el simple aislamiento del perro enfermo.
Otros parásitos son las varias
especies de Uncinaria, que producen mareos, diarrea y pérdida de peso.
Otra especie es la Anciclostoma, que se presenta regionalmente, en
algunas partes de los Estados Unidos y Australia; este parásito se recibe por
ingestión y las larvas pasan al torrente sanguíneo, pasando finalmente al
intestino, donde se desarrollan hasta el estado adulto. Pueden causar serios
desajustes gástricos, desencadenando un estado de anemia. Los más afectados son
la madre y sus cachorros.
La especie Filaroides osleri
se aloja principalmente en la traquea del animal, produciendo protuberancias que
dificultan la respiración y causan tos, lo que se agudiza cuando el perro está
haciendo ejercicio. Con la expectoración el perro lanza al ambiente los
huevecillos que pueden ser recibidos por otros perros.
La Dirofilaria innitis
afecta a los perros en algunas partes de Europa, Australia y EUA; en su estado
larvario el parásito se transmite de un perro a otro por medio de los mosquitos.
Las larvas se difunden por el torrente sanguíneo afectando principalmente las
arterias del corazón y los pulmones, cuando se encuentran en estado adulto,
producen graves problemas respiratorios, expectoración, pérdida de peso, y si no
es tratada con rapidez resulta fatal.
Otro de los parásitos internos que
pueden afectar a los perros es la que se conoce como “lombriz de lengua”, a
partir de su nombre científico: Linguatula serrata, porque tiene el aspecto de
una lengua larga y plana. Se aloja y desarrolla en los conductos nasales del
perro, llegando a crecer hasta doce centímetros, por lo que produce serios
problemas respiratorios, que confunden con un catarro común, pues el perro tose
y estornuda, con lo que expele los huevecillos hacia el medio ambiente, los que
son adquiridos por huéspedes intermedios, que generalmente son animales de
granja; los perros cazadores también pueden adquirir las larvas al comer la
carne de animales infestados.
La Dioctifima renala es una
de las lombrices más largas, pues llega a medir noventa centímetros, con seis
milímetros de ancho; afecta a los perros en algunas partes de América, Europa y
África. El bicho se transmite por la carne de pescado, cuando el perro la
consume cruda; esta lombriz se aloja en el estómago del animal, causando serios
daños a los tejidos.
PARASITOS EXTERNOS
Los parásitos externos viven en la
piel del perro o entre su pelambre, normalmente se alimentan de la sangre o de
células muertas de la piel, existen varios tipos de estos huéspedes, como las
pulgas, palomillas, piojos y garrapatas.
PULGAS.
La mayoría de los perros son
infestados por pulgas en alguna época de su vida, recientes investigaciones han
revelado que la incidencia de estos bichos es tan común ahora como en el pasado,
a pesar de todas las medidas de higiene. Paradójicamente, es el perro el más
afectado por la llamada “pulga de gato”, o Ctenocefalides felis, unque
existe una “pulga del perro” (Ctenocefalides canis), que en realidad es
bastante rara en los perros. El perro adquiere las pulgas a partir del contacto
con otros animales, o incluso de los humanos; pero la principal fuente de
infestación son los gatos.
Las pulgas no completan su ciclo de
vida en el cuerpo del perro, pero las hembras obtienen su principal alimento,
que es la sangre del perro, para después saltar del cuerpo huésped para
depositar sus huevecillos en las inmediaciones del hábitat del perro, lo que
desde luego es principalmente su cama, tal vez algún sillón o alfombra, donde se
desarrollan como larvas y se alimentan mínimamente, a partir de pequeñas
partículas de piel o detritus del perro, manteniéndose mucho tiempo en este
estado larvario hasta que se presentan las condiciones favorables de calor y
humedad para su metamorfosis en embriones, estado en el que pueden permanecer
durante muchos meses, hasta que se vuelven a dar las condiciones favorables para
su nueva transformación en adultos; sin embargo, en condiciones favorables el
ciclo completo, desde huevo hasta adulto, toma solamente de dos a tres semanas.
Una pulga hembra puede producir hasta quinientos huevos en su vida fértil.
Es evidente que para controlar las
pulgas no solamente se debe atender el cuerpo del perro, sino también los
alrededores. Podemos estar seguros de que hay más pulgas en el ambiente cercano
al animal que en su cuerpo, por lo que todos nuestros esfuerzos serán vanos si
no cuidamos los espacios que habita el animal. Existen muchos tratamientos
insecticidas para el control de pulgas, y el veterinario puede aconsejarnos
cuáles pudieran ser los más indicados en nuestro caso en particular. También
existen medidas preventivas, como tabletas insecticidas que se le dan de tragar
al perro, y sustancias líquidas que se aplican en la piel. Normalmente, estos
tratamientos previenen la creación de colonias de pulgas por un cierto tiempo,
que no va más allá de un mes. El peinado y cepillado diario de preferencia
incluyendo un peine, permite barrer algunas pulgas que pudieran haberse
instalado, además de que es la forma de darnos cuenta de su presencia antes de
que lleguen a crecer en número. Las pulgas se pueden reconocer como pequeños
insectos que parecen totalmente negros y se mueven rápidamente, frecuentemente
se congregan en la base de la cola y entre las patas traseras. Los síntomas de
infestación de pulgas son inconfundibles, pues el perro se rasca constantemente,
arrancándose mechones de pelo que andan por toda la casa y muchas veces
produciéndose excoriaciones en la piel. Algunos perros desarrollan reacciones
alérgicas a la saliva de las pulgas. Una señal inconfundible es la presencia de
pequeñas manchas oscuras en el pelo o la piel del perro, lo que no es otra cosa
que rastros de la defecación de las pulgas y que consiste en remanentes de
sangre seca; cuando se limpian esas manchas con un trapo húmedo, éste parece
manchado de sangre oscura, por lo que es fácil diferenciar entre la defecación
de las pulgas y otra clase de suciedad.
Una vez que se ha detectado la
presencia de pulgas en el perro, hay que comenzar el tratamiento tanto del perro
como de sus lugares, no solamente por las molestias que ellas provocan sino por
que son transmisoras de bacterias y larvas de parásitos que pueden causar
problemas serios.
PALOMILLAS
Se tratan de pequeños insectos que
carecen de alas y se pasan la vida entera en el cuerpo del animal huésped. Los
perros pueden ser afectados por dos tipos de palomillas, pero es mucho mas raro
que la infestación de pulgas; las que se presentan con mayor frecuencia en los
perros son las llamadas Linognatus setosus, que son de las que se alimentan de
sangre, aunque existan variedades que se alimentan de lascas de piel reseca y
otros detritus que existen en la piel y pelo del perro, las que son llamadas
Tricodectes canis. Esta clase de palomillas a veces se encuentran en grandes
cantidades bajo la cola; pero en ambos tipos su habitación más frecuente es el
interior de los oídos, además de la cabeza, el cuello y los hombros. En las
razas de orejas largas, tales como los spaniel, existe un mayor riesgo de
adquirir estos bichos. Los síntomas incluyen un escozor de la piel que obliga al
rascado frecuente; también aparecen manchas en la piel. Una severa infestación
de las palomillas que chupan sangre puede producir un estado de anemia, baja en
la condición física lo que puede llevar a una condición seria, sobre todo en
perros viejos y en cachorros pequeños. La infestación se puede detectar por la
presencia de los elementos blanquiscos en el pelo del perro que dan la impresión
de caspa, pero en realidad se trata de los huevecillos de la palomilla que se
adhieren frecuentemente a los cabellos, pero pueden ser removidos usando un
peine con los dientes muy cerrados o cortando aquellas áreas en las que aparecen
en gran cantidad. Cuando se sospecha que se ha presentado una infestación de
palomillas es prudente consultar al veterinario para seguir el tratamiento
adecuado, a base de shampoos especiales y otra clase de preparaciones
específicas, esto puede tomar tiempo, pues estos productos solamente matan a los
adultos, pero no eliminan las larvas y huevos, por lo que habrá que repetir el
tratamiento cuando ese remanente de la infestación se manifieste como nuevos
adultos.
PIOJOS
Hay muchos tipos de piojos que
pueden afectar a los perros, algunos de los cuales son visibles al ojo humano,
pero otros solo pueden observarse al microscopio. Los piojos no son insectos,
sino que pertenecen a la familia de los arácnidos, lo que incluye a todas las
arañas, lo alacranes y las garrapatas. Los piojos y las garrapatas son los
parásitos de la familia, mientras que los de más son autónomos.
PIOJOS DE LOS OÍDOS
A este tipo de piojo se le llama
Otodectes cyanotis y afecta tanto a perros como a gatos. Difícilmente pueden
ser observados a simple vista; pero con mucha atención se pueden ver como
pequeñísimos puntos movientes en el interior de los oídos .estos parásitos se
alimentan se alimentan principalmente del cerumen del oído, de la piel seca y de
la secreciones que producen cuando el perro se rasca excesivamente los oídos, lo
que obviamente es el principal signo de presencia de piojos, además de que los
oídos aparecen inflamados y mas rosados de lo normal. Cuando sospechamos que el
perro ha sido atacado por esta clase de piojos, es necesario llevarlo con el
veterinario, pues sólo él, utilizando un aparato especial, puede identificar
esos parásitos; es muy común que se les confunda con otra clase de infecciones
de los oídos, además de que si la inflamación es muy severa, se produce un
intenso dolor, por lo cual el perro deberá ser sedado para poderse examinar.
El tratamiento es a base de gotas
para los oídos que están formuladas para matar al piojo, eliminar las bacterias
asociadas y mitigar el dolor, pues contienen una cierta dosis de anestésico. En
esta caso también se debe repetir el tratamiento, pues nuevas generaciones de
piojos aparecerán aunque se aya eliminado la primera; también es conveniente
tratar ambos oídos aunque aparentemente sea solo uno el afectado, pues lo mas
probable es que el otro se encuentre en una fase primaria de la infestación. Si
existen otras mascotas en la casa también deberán ser tratadas.
PIOJO SARCÓPICO
Una variedad de piojos que
normalmente se asocian con los perros son los Sarcptes scabei canis, que
son piojos microscópicos a los que se debe una peculiar irritación de la piel
que se llama coloquialmente “sarna” o “roña”. Se trata de una enfermedad que se
contagia muy fácilmente de un perro a otro, por lo que es uno de los principales
problemas que se presentan en las perreras y albergues.
Cuando una gran cantidad de estaos
piojos se instalan en la piel del animal, producen una severa irritación que el
perro agrava con su continuo rascado, pues le provoca una gran comezón. La
infestación normalmente comienza en las orejas y las axilas, pero rápidamente se
expande por otras zonas del cuerpo, con lo que el perro mismo se va produciendo
excoriaciones en varias partes de su cuerpo, lo que expande la infestación y se
constituyen focos de infección. Cuando se perciben esta clase de síntomas hay
que acudir al veterinario de inmediato, pues este tipo de parásitos se
reproducen a gran velocidad. Con un análisis microscópico se detectara
fácilmente la fácilmente la presencia de estos parásitos y se podrá programar un
tratamiento adecuado, que normalmente incluye medicamentos internos y sustancias
que se aplican externamente para combatir la infestación y aliviar el escozor.
Es necesario cortar de raíz el pelo de las zonas afectadas. Con esta terapia de
choque los piojos no pueden sobrevivir y en este caso no es necesario
desinfectar los alrededores pues la vida completa de estos parásitos se
desarrolla completa en el cuerpo del huésped, sin embargo, se debe mantener el
perro afectado lejos de otros animales, hasta que estemos seguros de que el
parásito y sus larvas y han desaparecido.
Los humanos también debemos tener
cuidado, y especialmente los niños, aunque no es éste tipo de piojo que ataca a
las personas, pero si puede causar algunas reacciones de rechazo o alérgicas,
por lo que es preferible manejar al perro con guantes de hule, y si se llegan a
presentar reacciones en la piel debemos consultar a un médico.
PIOJO FULICULAR
Existe una enfermedad llamada
Demodecosis, producida por un tipo de piojo microscópico llamado Demodex
canis, que vive en el interior de la piel del perro, habitando las raíces
fuliculares, por lo que se le conoce como “fulicular” se dice que todos los
perros son afectados por este parásito e mayor o menor grado, pero la mayoría
genera las defensas para evitar que la infestación se difunda. Cuando se
presenta ya como un problema, comienzan a notarse zonas donde se cae el pelo y
despiden un cierto olor desagradable. Con frecuencia esas zonas de caída de pelo
se restauran solas y aparentemente la infestación ha sido superada, pero
posteriormente vuelve a aparecer. Se considera que este tipo de parásitos son
transmitidos por la madre a sus cachorros durante el periodo de lactancia, pues
no se producen contagios entre perros adultos. Cuando se percibe en los
cachorros es principalmente en la cara y los cuartos delanteros, aunque puede
presentarse en unos miembros de la camada y en otros no, lo que pudiera
significar que en unos individuos las larvas permanecen en estado latente
durante mucho tiempo.
En muchos casos las zonas afectadas
no generan irritación, pero en otros casos el perro se rasca violentamente, con
lo que se produce un riesgo de infección secundaria que se presenta como la
irrupción de ampollas, lo que ya representa un estado enfermizo.
Dado que estos piojos rara vez
aparecen en la superficie de la piel, no se les puede combatir por medios
externos, sino con medicamentos de uso interno que han logrado reducir
significativamente la incidencia de esta infestación, que es mas frecuente en
las razas de pelo corto, del tipo de los boxer, doberman o dachshunds, lo que no
significa que ataque solamente a ellos.
PIOJO CHEYLETIELLA
Son unos bichos muy pequeños, pero
pueden percibirse a simple vista; afectan a cualquier perro; pero los síntomas
son más severos en los cachorros y en los perros de pelo corto. Estos piojos
causan irritación en la piel, lo que es notorio, pero algunos perros no parecen
molestarse por eso. Cuando la infestación es muy avanzada se puede observar una
especie de “caspa” en el lomo del animal pero se trata de miles de minúsculos
huevecillos que al observarse de cerca vemos moverse. Un perro en esta
circunstancia debe de ser examinado por un veterinario, el tratamiento es
similar al que se usa con el piojo sarcópico. La gente que maneja al perro debe
hacerlo con cuidado, de preferencia usando guantes, puesto que este parásito
puede producir irritación en la piel humana, siendo los niños los más
susceptibles.
PIOJOS DE CAMPO
Los perros que viven en el campo
son atacados frecuentemente por un tipo de piojo llamado Trombicula
autumnales, lo que significa que es un piojo que aparece en el otoño, lo
cual no es estrictamente cierto en diferentes partes del mundo.
En este caso es la larva del piojo
la que se inserta como parásito, adquiriéndola el perro del contacto con el
pasto o los arbustos del campo; estas larvas se concentran en partes suaves de
la piel del perro, como el interior de los oídos y los espacios entre los dedos,
en donde se desarrollan hasta que llegan al estado adulto y se desprenden para
regresar a las plantas. Estas larvas se perciben como pequeños granitos que
sobresalen de la piel, causando irritación. Se les puede combatir por métodos
externos.
GARRAPATAS
Al igual que los piojos, las
garrapatas son miembros de la familia de los arácnidos, por lo que no se trata
de insectos. Existen dos tipos de garrapatas que afectan a los perros: las
ixodicas, de “cuerpo duro”, y las de “cuerpo blando” o argasid. Las
garrapatas son parásitos comunes de los animales de campo, incluyendo a los
perros, pues habitan en la vegetación densa y de ahí pasan a los animales, pues
una parte de su desarrollo requiere de una alimentación de sangre, por lo que al
llegar al cuerpo de perro se prenden fuertemente de la piel y comienzan a
succionar. Generalmente se instalan en partes blandas, como el abdomen, el
interior de los oídos, la cabeza o el cuello.
La garrapata puede ser muy pequeña
cuando se instala en el cuerpo del perro, sin embargo es visible como una
pequeña protuberancia negra que contrasta con la piel; si nos fijamos con
cuidado podríamos ver unas pequeñas patitas con las que se incrusta en la piel.
A medida que recibe sangre va creciendo su cuerpo hasta llegar a ser
considerablemente grande a comparación de su anterior tamaño, y sus patas se
perciben con toda claridad; su color permanece negro o puede cambiar a un tono
naranja o rosado.
Las garrapatas pueden ser removida
manualmente; pero es importante hacerlo correctamente para asegurarnos de que la
totalidad del cuerpo del paraíso ha sido removida, pues si lo hacemos con
brusquedad es posible que su cabeza quede insertada en la piel, y cuando esto
sucede tendremos un punto de infección que probablemente se convierta en un
absceso. El método correcto es “anestesiar” primero a la garrapata aplicándole
un poco de alcohol con un algodón, para relajar las patas y la cabeza con lo que
se adhiere; después la tomaremos con la punta de los dedos y la moveremos
suavemente de un lado a otro, hasta que finalmente la retiraremos, girándola en
sentido contrario de las manecillas del reloj.
La garrapata que permanece en el
cuerpo del perro hasta que se ha alimentado lo suficiente, se desprende ella
sola y cae al suelo para trasladarse a un lugar adecuado y depositar sus huevos.
La mordedura de la garrapata es bastante dolorosa e irritante, por lo que el
perro se rascará constantemente en el lugar donde está se encuentra, en caso de
ser accesible. Las garrapatas pueden infestar a cualquier mamífero, incluyendo
el hombre.
Actualmente se han realizado
investigaciones respecto de las infecciones bacterianas asociadas a la presencia
de garrapatas y se ha descubierto una en especial llamada Lyme, que es
una bacteria que pasa de una cucaracha infectada al animal huésped y puede
causar fuertes inflamaciones en animales y humanos; los síntomas primarios de
esta enfermedad son la inflamación, escozor en la piel y síntomas parecidos a
los de la gripe. No todas las garrapatas portan la bacteria, pero es necesario
tomar en serio a estos parásitos y asegurarnos de que los que han sido
desprendidos del perro sean destruidos en su totalidad, preferiblemente
quemándolos, pues aunque se les mate, sus huevecillos pueden quedar vivos. Una
medida preventiva para evitar esta infestación es vestir pantalones largos y
botas en nuestros paseos por el campo y evitar que el perro se meta en la
vegetación densa. También existen algunas sustancias que se aplican en la piel,
tanto de humanos como de perros, y que resulta aversiva para las garrapatas, con
lo que se puede evitar que se instalen.
MOSCAS
Las moscas comunes y los tábanos
son atraídos hacia sustancias orgánicas para desovar, especialmente si se
encuentran en descomposición, por lo que si un perro tiene un absceso o una
pústula que secrete pus y no se encuentra en tratamiento al respecto, las moscas
pueden vaciar sus huevecillos precisamente en esos lugares, entonces a la
infección original se agrega una infestación de larvas de mosca, que se
alimentan de sus detritus y extienden la infección, por lo que el perro deberá
ser tratado con antibióticos, por un lado, y con medicamento externo para la
infestación de larvas de mosca, por otro lado.
CATÁLOGO DE PARÁSITOS

ABSCESO:
Es una acumulación de pus en cualquier parte del organismo, produciendo dolor,
normalmente sale a la superficie creando una protuberancia que al reventarse y
liberar el contenido produce un alivio del dolor; normalmente sale a la
superficie creando una protuberancia que al reventarse y liberar el contenido
produce un alivio del dolor. Cuando el perro tiene un absceso interno se queja y
puede tener fiebre. Es preferible consultar al veterinario si se trata de un
absceso grande, pues puede proceder de una infección seria. En el caso de uno
pequeño y manejable, es conveniente drenarlo lo más posible y lavarlo
perfectamente con agua antiséptica; después se pueden aplicar compresas con una
gasa húmeda y caliente sobre el lugar afectado para bajar la hinchazón y
propiciar un mayor drenado. Si se aplican frecuentemente esas compresas, el
conducto de liberación de la pus permanecerá abierto, lo que es necesario para
que se termine de drenar. La cicatrización deberá ser de adentro hacia fuera,
por lo que es conveniente colocar una gasa pegada con “vendoletas” y humedecerla
con pomada o líquido antiséptico. En muchos casos será necesario usar
antibióticos para matar la bacteria que ha causado la infección.
Los abscesos se forman fácilmente a
partir de heridas que se producen en peleas contra otros perros y también son
frecuentes en las patas, por pequeñas heridas que se infectan.
ACNÉ:
Al igual que la gente, los perros pueden verse afectados por ese desorden de la
piel que consiste en pequeños granos de materia sebácea. El acné en los perros
normalmente se produce en las áreas cercanas a la nariz y los ojos. Es fácil
confundir los granos de acné con otra clase de problemas de la piel, por lo que
es preferible consultar al veterinario. Si se trata solamente de acné no resulta
peligroso y puede tratarse con cremas desinfectantes.
ADENOVIRUS CANINO.;
Es el virus responsable de la hepatitis infecciosa de los perros, y cuando es
inhalado causa problemas de garganta y tos. Estas enfermedades pueden ser
prevenidas por medio de vacuna; en dosis adecuadas puede inmunizar completamente
al perro; aunque se dice que muchos perros no vacunados generan ellos mismos la
inmunidad contra este virus, pero esto es un azar que no es necesario aceptar,
puesto que de presentarse puede llegar a ser una enfermedad muy grave; en
animales menores de un año puede ser mortal.
AMPOLLAS:
Estas bolsas llenas de fluido salen en cualquier parte de la piel como producto
de una excoriación o quemadura, no son muy comunes en los perros, pero pueden
presentarse sobre todo por quemaduras, no se trata de algo preocupante, pero
deben ser tratadas con lavados de agua antiséptica y cubiertas con una gasa para
evitar infecciones.
AMPUTACION DE LA COLA:
En algunas razas se acostumbra amputar parte de la cola por motivos de
exhibición o porque se considera elegante. El supuesto propósito original de
esta práctica era el evitar que la cola del animal quedara prendida en las
trampas que ponían los cazadores que se auxiliaban con estos perros; después se
siguió con esa costumbre, aunque tales perros ya no son empleados en la cacería.
Afortunadamente esta bárbara costumbre está desapareciendo en todo el mundo y en
algunos países incluso es ilegal. La única razón válida para la amputación de un
miembro cualquiera en el perro, es que se tenga una severa lesión o enfermedad
que ponga en riesgo la vida del animal.
ANEMIA:
Se trata de una incapacidad de la sangre para transportar el oxígeno, a causa de
una disminución considerable de los glóbulos rojos o en la cantidad de
hemoglobina que contienen. La hemoglobina es una sustancia ferrosa que da su
pigmentación a la sangre y le permite transportar oxígeno. La anemia es un
síntoma de una enfermedad subyacente y se reconocen tres tipos en los perros. La
primera es la anemia que se produce por la pérdida de sangre a consecuencia de
la ruptura de vasos sanguíneos, venas o arterias, lo que obviamente significa
una herida que no es necesariamente externa, pues puede haber hemorragias
internas. También se puede presentar por una infestación masiva de parásitos
succionadores de sangre, o por ingestión de sustancias cáusticas que causan
hemorragias internas.
El segundo caso de anemia resulta
del daño o deficiencia de la médula espinal, que es responsable de la producción
de los glóbulos rojos, lo que puede producirse también por envenenamiento,
tumores o deficiencias alimenticias.
Al tercer tipo se le llama
anemia hemolítica y se produce cuando por alguna razón el sistema
inmunológico del perro destruye sus propios glóbulos rojos, lo que puede ser
causado por ciertos desórdenes congénitos o por cáncer. Una condición similar
puede ser causada por ciertos parásitos de la sangre que existen en algunas
regiones del mundo, o por ingestión de sustancias tóxicas.
Los síntomas de anemia son la
palidez de los labios y la lengua, visos amarillos en el interior de los ojos y,
por supuesto, un gran agotamiento. Un perro que presenta estos síntomas debe ser
llevado al veterinario, pero su tratamiento depende de la causa, pues la anemia
en sí misma no es la enfermedad, de cualquier manera, lo primero que se debe
hacer es asegurarnos de que el perro está siendo alimentado correctamente y se
le proporciona algún complemento de hierro.
ANESTESIA Y ANESTESICOS:
La anestesia es la pérdida de sensibilidad en una parte o en todo el cuerpo,
usualmente por la administración de drogas para fines quirúrgicos. La anestesia
general causa la pérdida de conciencia, y actualmente se tienen fórmulas que
disminuyen los efectos secundarios que antes se sufrían. Los anestésicos
generales deprimen la actividad del sistema nervioso y producen la total lasitud
de los músculos, por lo que se facilita la intervención quirúrgica. Los
anestésicos locales solamente bloquean la transmisión de los impulsos nerviosos
en las áreas donde son aplicados y puede persistir una cierta sensibilidad.
En el caso de los perros, la
mayoría de las intervenciones se realizan bajo anestesia general, pues para el
animal resulta mucho menos traumático y facilita la operación. En muchos casos
es preferible anestesiar al perro, incluso para hacerle un examen general, en
especial si se trata de un perro grande y agresivo, o está muy asustado.
Igual que en los humanos, el perro
debe tener el estómago vacío cuando se le administra un anestésico general, pues
eso reduce las probabilidades del vómito, que en estas condiciones puede ser
peligroso, porque parte del material puede ir a los pulmones. Las fórmulas que
se usan actualmente son muy seguras y los veterinarios están capacitados para
aplicarlas correctamente; sin embargo siempre existe un factor de riesgo, pues
igual que en las personas, no podemos predecir la reacción del perro ante alguno
de los elementos de la fórmula anestésica que se usa por primera vez en el
animal. En los cachorros y los ancianos se corre un mayor riesgo, por lo que
habrá que ser cuidadosos con la aplicación de la anestesia y hacerlo sólo en
casos estrictamente necesarios.
El uso de anestésicos locales en
los perros se reduce a los casos de tratamiento de problemas externos de la piel
o remoción de pequeños tumores.
ARTRITIS:
Se trata de una inflamación de las coyunturas y es una condición relativamente
común en perros viejos. Existen varias formas de artritis que tienen diferentes
causas, que pueden ser incluso el producto de golpes, aunque generalmente se
trata de un proceso infeccioso. Los síntomas son dolor, sudoración, fiebre y
dificultad para mover las coyunturas afectadas, por lo que el perro se mueve con
dificultad. La llamada Osteoartritis es una enfermedad en la que también
se afectan los cartílagos y los huesos, por lo que resulta deformante.
Otra forma es la artritis
reumatoide, que involucra un daño en la membrana “sinobial”, el cartílago y
el hueso en el área de las coyunturas. Ambas formas de artritis son equivalentes
en perros y humanos, y en ambos casos, desgraciadamente, no hay cura y el
proceso es progresivo; pero existen medicamentos que alivian los dolores.
ASFIXIA:
Es un estado de sofocación en el que se dificulta o detiene la respiración,
causando una deficiencia de oxígeno, puede darse por estrangulación (como en el
caso de que se use mal una cadena de castigo), por ahogamiento, porque un objeto
obstruye la traquea o por respirar sustancias venenosas. También ocurre cuando
se presenta un “shock anafilático”, que se verá más adelante. Por supuesto esta
es una situación que requiere pronta intervención, incluyendo respiración
artificial, pues peligra la vida del perro.
ASMA:
Esta es una situación muy rara en los perros, pero puede ocurrir a consecuencia
de una reacción alérgica. Se presenta una gran dificultad para respirar y el
perro se encuentra con un estrés muy evidente. Normalmente pasa en poco tiempo,
pero si persiste o se repita se debe consultar al veterinario.
ATROFIA RETINAL PROGRESIVA:
Es una enfermedad de la retina que avanza progresivamente y debilita la visión
del perro. Se puede presentar de dos maneras: como un deterioro de la retina en
general o solamente del centro de ella, por lo que el perro no reconoce objetos
que se encuentran directo frente a él, aunque conserva una visión periférica.
Algunas razas desarrollan la primera de estas formas o sea el deterioro general,
como los setter irlandeses y los poodles. En los collies se presenta como
hereditaria, por lo que la única manera de evitarla es por el estudio del
pedigree del animal.
AUTOMUTILACION:
Algunas veces el perro mismo se hace daño y llega a mutilar algunas partes de su
cuerpo; esto sucede principalmente cuando el perro se muerde o rasca
exageradamente en un sitio de su cuerpo, a consecuencia de una infestación de
parásitos externos, particularmente del piojo sarcópico, que produce una gran
comezón. Cuando se presenta un eczema, también es probable que el perro se cause
daño al arrancárselo violentamente. En casos raros la conducta autodestructiva
se debe a desórdenes hormonales, como en los casos de pseudorrabias. Un perro
con cualquier clase de problema en la piel debe ser atendido prontamente, para
evitar que él mismo agrave su situación.
BABESIOSIS:
Es una enfermedad que produce fiebres altas y es transmitida principalmente por
las garrapatas; se produce un estado depresivo o de aletargamiento que puede
desembocar en anemia.
BALANITIS:
Es una inflamación producto de una infección en el pene; lo que es común en los
perros jóvenes. Se presentan secreciones de color blanquisco y olor fétido, lo
que se agrava porque el perro lame constantemente la parte afectada, pudiéndose
generalizar la infección. El perro deberá ser tratado con antibióticos.
BILIRRUBINA:
Es el pigmento de la bilis en la sangre. Cuando aumenta exageradamente revela un
desorden del hígado, pues la bilirrubina pasa directamente a la sangre en vez de
a los intestinos, por lo que el perro adquiere visos amarillentos en la piel y
el interior de los ojos; también la orina presenta una coloración demasiado
amarilla o ambarina. En algunos casos esta situación se debe a obstrucciones en
el conducto de las bilis, por lo que no puede llegar a los intestinos y se
vuelca en la sangre; en los perros esta situación puede asociarse a la presencia
de parásitos internos, o tal vez a la presencia de un tumor. Cuando no se trata
de una obstrucción, puede deberse a un desorden del hígado mismo, posiblemente
debido a la ingestión de sustancias tóxicas, al desarrollo de hepatitis
infecciosa canina o leptospirosis. En cualquier caso, el color amarillo que
denota la presencia de bilirrubina en la sangre debe ser tomado muy en serio y
acudir prontamente al veterinario.
BIOPSIA:
Es una manera de obtener información para elaborar un diagnóstico. Se remueve
una porción de tejido vivo para examinarse bajo el microscopio. Normalmente se
usa esta técnica para determinar si un tumor es benigno o maligno. En los perros
normalmente se realiza bajo anestesia general.
BLEFARITIS:
Es una infección e inflamación de los ojos en la que se produce un intenso
lagrimeo. Normalmente es suficiente un antibiótico local.
BRUCELOSIS CANINA:
Es una enfermedad causada por una bacteria llamada Brucella canis. Se
trata de una enfermedad venérea, porque su transmisión es sexual; llega a causar
esterilidad y en el caso de las perras preñadas puede producir un aborto. Si el
embarazo es exitoso, los cachorros pueden ser prematuros o bien maduros, pero no
sobreviven mucho tiempo. Las secreciones que produce la perra después del parto
contienen numerosas bacterias que pueden contagiar a cualquier otro perro.
Aunque es sumamente raro, estas bacterias pueden atacar a los humanos,
produciendo fiebres e inflamación en las glándulas.
BURSITIS:
Es una inflamación de la “bursa”, que es una especie de saco entre los tejidos
fibrosos que rodean a las coyunturas y que generan un líquido que reduce la
fricción. La bursitis puede ocurrir en las rodillas o los hombros y se presenta
en perros muy pasivos o viejos, pues se pasan mucho tiempo echados sobre un
costado, con lo que presionan esas áreas que además carecen de ejercicio. Se
produce dolor y rigidez en la parte afectada, además de una emisión anormal de
l´quido en la coyuntura. Se requiere la intervención de un veterinario para
implementar un tratamiento que es de naturaleza ortopédica.
CALCULOS RENALES:
Al igual que en los humanos, en algunos perros, se forman pequeñas piedrecillas
de sales minerales en cualquier parte del tracto urinario, causando una oclusión
total o parcial. Uno de los síntomas evidentes es la dificultad para orinar y el
gran dolor que causa, lo que manifiesta el perro con toda la claridad, incluso
la orina puede estar mezclada con sangre. En algunos casos el perro no es capaz
de orinar, por lo que existe un gran malestar en la vejiga. Los síntomas se
confunden con los de la cistitis en su primera etapa, pero se trata de
una condición mucho más severa. El perro necesita atención inmediata y
probablemente una operación quirúrgica para remover las piedras. En muchos
perros este problema puede ser recurrente, por lo que es necesario establecer
una dieta especial.
CALVICIE:
Los perros viejos pueden sufrir caída de cabello, lo que es normal; pero en
muchos casos la caída se debe a infecciones de la piel, probablemente causada
por parásitos externos. Una causa menos común puede ser el hipotiroidismo,
que es un desorden de la glándula tiroides en la que existe un déficit de
producción de hormonas.
CANCER:
Es el término más conocido para describir cualquier forma de tumor maligno. Se
trata de una desorganización celular que destruye los tejidos. Estas células
cancerosas se diseminan por todo el organismo a través del torrente sanguíneo y
crean focos degenerativos en otras partes; a este proceso se le llama
metástasis. Igual que los seres humanos, los perros son víctimas de una gran
variedad de procesos cancerosos. Los más comunes son los de las glándulas
mamarias, médula espinal, nódulos límbicos, órganos digestivos, boca, garganta,
piel y testículos. El tratamiento es idéntico al humano, pues se utiliza la
radioterapia y la quimioterapia. Si se detecta a tiempo es posible la cirugía,
lo que es aplicable a las mamas, la piel y algunos tumores, dependiendo de su
localización. Pero en el caso de formaciones internas, el pronóstico no es muy
optimista y los tratamientos sólo pueden prolongar la vida y aliviar los
síntomas; aunque en muchos casos se puede obtener una calidad de vida aceptable,
en muchos otros es necesario considerar la posibilidad de poner al perro a
dormir.
En general, el cáncer se presenta
con mayor frecuencia en perros ya mayores y ancianos, aunque en algunas razas es
más común la aparición de tumores. El desarrollo de cáncer mamario y de los
órganos reproductivos parece tener relación con desórdenes hormonales. En las
hembras, la esterilización reduce el riesgo de cáncer mamario, sobre todo si se
practica antes de su primer celo.
CANKER:
Es el término que se usa para designar una serie de problemas de oídos en los
perros, en particular aquellos en los que se percibe un olor fétido, que revela
una infección.
CATARATAS:
Es una enfermedad en la cual el cristalino del ojo se torna opaco o nebuloso,
afectando seriamente la visión. Esta situación tiene diferentes causas, que
pueden ser congénitas o circunstanciales como lesiones, enfermedades como la
diabetes o disfunciones que afectan la nutrición del ojo. Sin embargo, la causa
más común, tanto en perros como en personas, es la vejez, pues ya en edad
avanzada se producen cambios en la retina que propician la formación de
cataratas, que en muchos casos pueden ser manchas pequeñas, que sólo afectan
parcialmente a la visión, mientras que en otros invaden la totalidad de la
retina, conduciendo a la ceguera.
CATARRO:
Es una irritación e inflamación de las membranas mucosas de los pasajes nasales,
con una anormal producción y descarga de mucosidad. Igual que la gente, el perro
lagrimea y estornuda, produciéndose también otros signos de enfermedad similares
a los humanos. La causa normal es una infección viral, pero en el caso de los
perros puede tratarse de un objeto extraño localizado en los conductos nasales o
la presencia de un tumor ahí mismo, por lo que si los síntomas continúan un
tiempo considerable, habrá que consultar al veterinario.
CASPA:
Consiste en minúsculas ojuelas blancas que aparecen en la pelambre del perro y
que son desprendimientos de piel seca. Un cepillado regular mantiene la
situación bajo control, aunque también es conveniente revisar la dieta del
perro, pues tal vez carece de grasas suficientes para hidratar su organismo.
CEGUERA:
Puede producirse por diferentes causas, que incluyen lesiones, enfermedades
infecciosas o degenerativas que afectan directamente a los ojos y una avanzada
edad. Los perros están mejor equipados que los humanos para manejar la ceguera,
pues poseen un acendrado sentido del olfato y la audición, ellos son mucho menos
visuales que nosotros, por lo que un perro ciego puede tener una buena calidad
de vida.
CESAREA:
Esta operación generalmente se realiza en condiciones de urgencia, cuando el
parto se interrumpe y existe un riesgo serio para la madre y los cachorros. Esta
situación puede presentarse cuando uno de los cachorros viene en una posición
inadecuada o se produce la llamada “inercia uterina”, que es la suspensión de
las contracciones que permiten la expulsión de los bebés, por lo que se practica
una incisión en el vientre que interesa también al útero; esta herida se sutura
perfectamente y no existen mayores problemas secundarios, pero tanto la madre
como los cachorros requieren cuidados especiales.
CICLO DEL ESTRO:
Se trata del proceso llamado “celo” en las perras, período en el que la hembra
se encuentra sexualmente receptiva, apta para aparearse y concebir.
CIRUGIA ORTOPEDICA:
Es un procedimiento quirúrgico que se usa principalmente para reparar huesos,
particularmente las desviaciones de discos de la columna vertebral, lo que es
muy común, lo que es muy común en los perros. Lo mismo que en la medicina
humana, en la actualidad se ha dado un gran avance para la reparación de
malformaciones y rupturas de huesos.
CISTITIS:
Se trata de una infección de la vejiga que normalmente es causada por bacterias
y es más común en las hembras, debido a que en ellas es más corta la uretra,
permitiendo un fácil acceso a las bacterias.
COLAPSO TRAQUEAL:
Es un “doblez” de la traquea que se produce prácticamente sólo en los individuos
ya viejos de las razas muy pequeñas. Los síntomas son la tos y una respiración
muy ruidosa, especialmente con el ejercicio o cuando el perro se encuentra muy
excitado.
COLITIS:
Se trata de una inflamación del colon, el cual es un órgano asociado al
intestino grueso que se ocupa de reabsorber los líquidos de los residuos de
comida que se convertirán en heces. La irritación del colon produce dolor y
frecuente diarrea, muchas veces mezclada con sangre. Cuando se presenta es
necesario consultar al veterinario, quien puede recetar ciertos medicamentos,
pero sobre todo una dieta adecuada, pues es posible que el perro esté
consumiendo comida muy irritante.
COLLAR ISABELINO:
Es un aditamento en forma de cono parecido a la pantalla de una lámpara, que se
adosa a la cabeza del perro para evitar que se haga daño al rascarse la cara
cuando se encuentra en tratamiento por alguna infección. Collares de este tipo
se encuentran a la venta en muchas tiendas de mascotas, pero también se puede
fabricar en casa sise tiene paciencia y los materiales adecuados, que consisten
simplemente en cartón o plástico, hilo y tal vez pegamento, lo que nos permitirá
construir un cono a la medida de nuestro perro. La parte angosta del cono se ata
al cuello del animal, aprovechando su propio collar, y la parte ancha deberá
sobresalir de su cabeza, de manera que no se pueda alcanzar con sus uñas, pero
dejando suficiente hueco para que el perro pueda comer. Este aditamento deberá
usarse tanto tiempo como sea necesario para que cicatricen las heridas o
excoriaciones, o cuando el perro ya no sienta comezón.
COMA:
Es un estado de profunda inconsciencia, normalmente asociado a una respiración
ruidosa y agitada, lo mismo que a fuerte y rápido latido del corazón; no existe
respuesta a estímulos, aunque sean muy fuertes y dolorosos; sobre todo se da una
falta de reflejos en los ojos. El estado de coma puede producirse por múltiples
causas que incluyen el daño cerebral, infecciones que dan lugar a fiebres muy
altas, ingestión de drogas o venenos, inhalación de humos tóxicos como el
monóxido de carbono y por estado de shock, producto de extremo frío o calor.
Una causa especial es la diabetes,
lo que es particularmente grave en un perro. Cualquiera que sea el caso, el
perro requiere una atención inmediata en la que se deberá tomar en cuenta la
causa de su estado, se puede requerir de respiración artificial y masaje
cardíaco, lo que se verá más adelante en el apartado de “primeros auxilios”.
CONJUNTIVITIS:
Es una inflamación de la membrana mucosa que cubre el frente del ojo
(conjunctiva). Normalmente es una infección resultante de la inserción de un
objeto extraño que ha lastimado al ojo, por lo que puede combatirse con lavados
de agua simple, purificada o hervida, utilizando un algodón y tratando de que el
agua penetre al ojo para limpiarlo. Si la infección continúa, será necesario que
el veterinario recomiende algún antibiótico local en forma de gotas o pomada.
CONVULSIONES:
Se trata de contracciones rápidas e involuntarias en las que se contorsionan
algunas partes del cuerpo del perro. Normalmente comienzan con un temblor y
posteriormente el perro se colapsa, cayendo al suelo. Es posible que se produzca
un relajamiento de los esfínteres, por lo que el perro orina y defeca sin
control, produciéndose también una abundante salivación.
Si el perro se encuentra cerca de
muebles angulosos habrá que protegerlo con mantas, toallas o almohadas; pero no
es conveniente intervenir de alguna manera para frenar las contracciones, a
menos que su posición sea realmente peligrosa, como cerca del vacío, si ese es
el caso habrá que alejarlo de ahí, pero es preferible no manipularlo
directamente, pues él puede responder agresivamente, lo mejor es cubrirlo con
una manta y arrastrarlo con cuidado hasta un lugar seguro. Un evento de este
tipo generalmente dura de uno a cuatro minutos, después de lo cual el perro se
siente mareado y tiene poca coordinación muscular, además de que su visión es
deficiente, por lo que es preferible llevarlo hasta un ambiente tranquilo y
oscuro, quedándonos con él para hablarle y calmarlo; al mismo tiempo debemos
consultar al veterinario y de preferencia recibir su visita para una
auscultación. Cuando las convulsiones no cesan más o menos en los tiempos
descritos, el perro puede estar en una situación que se conoce como status
epilepticus, lo que debe considerarse una emergencia y requiere un
tratamiento inmediato.
Ocasionalmente, las contracciones
ocurren en cachorros muy pequeños y se les asocia a infestación de parásitos; en
estos casos las convulsiones no representan un estado particularmente serio,
pero se requiere la intervención del veterinario, pues evidentemente existe una
enfermedad en proceso.
En los perros adultos existen
muchas causas de convulsiones, que incluyen algunos desórdenes metabólicos, como
bajos niveles de azúcar en la sangre o enfermedades infecciosas como
encefalitis, meningitis o tétanos. También pueden deberse a
daños cerebrales, problemas en el hígado o los riñones. Es probable que las
convulsiones sean producto de una seria enfermedad llamada eclampsia, que
puede afectar a la perra que se encuentra alimentando a su prole. En muchas
ocasiones no es posible determinar la causa de las convulsiones, y el
tratamiento dependerá de la condición del perro, pues se deben interpretar como
la consecuencia de una enfermedad en proceso. Existen medicamentos para
controlar las convulsiones, pero no se deben proporcionar si se desconocen sus
causas.
CRIOCIRUGIA:
Es una técnica nueva que consiste en usar una corriente de frío extremo para
intervenir quirúrgicamente. Generalmente se usa en operaciones que serán muy
rápidas y superficiales, como pequeños tumores en la piel.
DESHIDRATACION:
Un perro sano bebe agua para reponer los líquidos que ha perdido en la
sudoración, micción y defecación; cuando esto no se logra, ya sea porque el
perro no tenga acceso al agua o porque su metabolismo no actúe correctamente,
pronto se presentarán signos de deshidratación.
Un perro que se encuentra
deshidratado pierde elasticidad de la piel, de manera que sise levanta una
porción con los dedos, ésta permanecerá unos momentos sin retraerse; también se
notará que su nariz y boca se encuentran resecas, lo mismo que los ojos. El
perro permanece demasiado pasivo y letárgico. La deshidratación puede sobrevenir
a consecuencia del vómito o la diarrea, por lo que la hidratación puede
restablecerse con facilidad; pero en el caso de que se presente deshidratación
sin causa evidente, el perro deberá ser auscultado por el veterinario para
establecer las causas y probablemente le tendrán que ser administrados sueros
por vía intravenosa.
DESORDENES CARDIACOS:
Al igual que los seres humanos, los perros sufren una serie de males cardíacos,
lo que tiende a ser más común en edades avanzadas. Sin embargo, los orígenes de
estas enfermedades son diferentes en el caso de los perros, puesto que en ellos,
normalmente, se trata de fallas en las válvulas del corazón más que problemas
arteriales, como es el caso de los humanos. Lo más común en los perros es la
falla de la válvula mitral, que se agranda exageradamente, por lo que el
bombeo del corazón se vuelve menos efectivo; la sangre tiende a regresar al
interior del corazón en vez de irrigar el cuerpo. El efecto de esta situación es
un mal cardíaco progresivo que se manifiesta externamente como cansancio,
dificultad para respirar y tos. Al principio estos síntomas se presentan en el
ejercicio, pero a medida que la situación empeora, se manifiestan aunque el
perro se encuentre descansando. Se trata de una situación severa y si no es
tratada a tiempo puede comenzar a generar flujos al interior del abdomen.
Afortunadamente existen medicamentos que pueden controlar esta enfermedad, dando
al perro una buena calidad de vida.
DESORDENES DE LA COLUMNA VERTEBRAL:
Una desviación de los discos de la columna puede causar una serie de problemas,
comenzando por fuertes dolores. Lo mismo que en las personas, los perros de edad
avanzada pueden sufrir esta clase de desórdenes con frecuencia.
Algunas razas son más susceptibles
a tener este problema; hablamos principalmente de aquellos animales grandes de
lomo largo y patas cortas. Los discos de la columna representan una estructura
relativamente flexible que encierra y protege a una gran cantidad de fibras
nerviosas por las que se transmiten impulsos al cerebro, cuando estos nervios
son presionados, se siente un gran dolor y una serie de desarreglos físicos; en
el caso de los perros se produce por saltos, movimientos demasiados bruscos o
caídas de costado; cuando la lesión es muy severa, se puede producir parálisis
parcial, sobre todo de los cuartos traseros. El tratamiento consiste en masajes,
descanso, y en algunos casos los medicamentos pueden ayudar.
DESORDENES DE LOS RIÑONES:
La inflamación de los riñones (nefritis) generalmente se produce por la
infección de una bacteria llamada leptospira canicola y es una de las
formas de la leptospirosis. Esta enfermedad de los riñones normalmente
ocurre en los perros muy jóvenes y causa fiebre, dolor de costado, pérdida de
peso y un estado general de decaimiento. En los perros viejos se puede producir
una degeneración gradual y progresiva de los riñones, que van perdiendo su
capacidad para filtrar la sangre y liberarla de los elementos tóxicos, por esta
razón, la sangre se contamina y se produce la enfermedad, caracterizada por
fiebre, sed extrema, vómito, fatiga y eventualmente úlceras en la boca. La orina
del perro se vuelve demasiado clara. En casos graves se produce un aumento
considerable de la urea en la sangre. En sus primeras etapas, la enfermedad de
los riñones se puede combatir con facilidad por medio de medicamentos y dieta;
si los síntomas son severos ya no queda más remedio que pensar en poner al perro
a dormir permanentemente, por lo que es muy importante descubrir este desorden
con prontitud.
DESORDENES GLANDULARES DEL ANO:
Tanto los machos como las hembras poseen un par de pequeñas glándulas bajo la
cola, en la parte inferior del ano. Estas glándulas secretan una sustancia
odorífera imperceptible para los humanos, pero que tiene una función social
entre los perros, pues al defecar se mezclan estos olores y marcan el territorio
del perro. En condiciones normales no se percibe ningún olor ni se puede
observar estás glándulas, pero cuando existe una congestión o infección del ano,
estas glándulas crecen y se comienza a percibir un extraño olor, que es el
producto de una secreción incontrolada, lo que es irritante para el perro, quien
comienza a arrastrar su trasero por el suelo como para liberarse de la picazón,
también trata de morderse la parte afectada y constantemente da señales de
molestia en esa parte. El procedimiento normal para aliviar este mal es limpiar
la zona afectada y descargar manualmente el contenido de estas glándulas, con lo
que disminuirán de tamaño y lo más probable es que regresen a su posición. En
caso de ser ésta una operación demasiado molesta para los dueños, habrá que
llevarlos al veterinario, pero es necesario que el perro se atienda, pues de
otra manera estas secreciones producirán una infección y un consecuente absceso,
entonces el perro sufrirá al defecar y procurará evitarlo, con lo que llegará a
un estado de estreñimiento y problemas subsecuentes.
DESORDENES MUSCULARES:
Normalmente por exceso de ejercicio, los perros pueden sufrir distensiones o
lesiones musculares, lo que se detecta fácilmente, pues el perro se queja de la
parte afectada, lo que normalmente se refleja en su andar, si revisamos
manualmente al perro él nos indicará con sus quejidos dónde le duele.
Normalmente el problema se resuelve con unos días de descanso. Sin embargo, si
no podemos atribuir esta situación al sobreejercicio debemos acudir al
veterinario para que se realice un examen pues es probable que exista una
enfermedad subyacente.
DESORDENES RESPIRATORIOS:
Esta es una situación bastante común entre los perros y la causa debe ser
siempre investigada. Los síntomas incluyen el jadeo anormal y ruidoso,
especialmente después del ejercicio; normalmente es el efecto de enfermedades
infecciosas, como la bronquitis, aunque también puede deberse a infestación de
parásitos internos o problemas cardíacos.
DIABETES:
Las dos formas de diabetes humana también se presenta en los perros y la
enfermedad toma un curso similar. La diabetes insipidios es rara en los
perros y se manifiesta por una sed excesiva y muy frecuente orina, que no
contiene azúcar. Se presenta una creciente debilidad y pérdida de peso. Esta
enfermedad es producto de la deficiencia de una hormona antidiurética que se
produce en la glándula pituitaria. El perro debe ser tratado por un veterinario.
La diabetes mellitas es una
enfermedad compleja que afecta principalmente a los perros veteranos y es el
resultado de fallas en la metabolización del azúcar, por lo que se produce un
exceso de azúcar en la sangre y la orina que es causada por la falta de la
hormona llamada insulina, que es secretada por el páncreas. El resultado
es que el azúcar no puede ser desdoblada para producir energía y ésta se toma
exclusivamente de las grasas. Los síntomas se presentan como una sed excesiva y
orina frecuente que, al analizarse, presenta una gran cantidad de azúcar. El
perro manifiesta un gran apetito, pero pierde peso gradualmente. Si permanece
sin tratamiento y en esta condición, el perro llegará a estar muy enfermo, con
vómito, deshidratación y letargo. Uno de los indicadores es un olor dulzón en la
orina, que es resultado de la presencia de una sustancia llamada “ketona”. Si no
se atiende a tiempo, el perro caerá en estado de coma a consecuencia de una
crisis metabólica debida al exceso de azúcar en la sangre; este debe
considerarse un caso de emergencia y el perro requiere un inmediato tratamiento
que pueda salvar su vida.
La diabetes en los perros es
siempre equivalente a la forma más grave de diabetes en los humanos, conocida
como “diabetes juvenil”. El único tratamiento es el inyecciones diarias de
insulina y un estricto “monitoreo” del animal, incluyendo constantes pruebas de
orina para medir la cantidad de azúcar. Esto, desde luego, es un gran compromiso
para los dueños y sólo proporciona una calidad de vida aceptable, por lo que tal
vez sería caritativo el poner a dormir al perro.
Cuando la decisión es continuar con
el tratamiento, el más grave riesgo es darle una sobredosis de insulina. Cuando
esto sucede, los síntomas son la desorientación y conducta confusa, tal vez
convulsiones y en los casos graves se presenta el coma, a causa de la súbita
disminución del nivel de azúcar. El único remedio rápido es el dar al perro una
dosis de azúcar en forma de glucosa o miel de abeja; pero deberá reiniciarse el
tratamiento con la asesoría del veterinario. La diabetes mellitas ocurre
preponderantemente en hembras. Las estadísticas de incidencia de esta enfermedad
no son realmente pesimistas, pues nos dan un dato de seis perros por millar,
siendo tres hembras por cada macho afectado.
DIARREA:
Como en los humanos, la diarrea puede ser el efecto de una variedad de causas,
que van de una simple indigestión o una comida muy irritante, desordenes del
sistema digestivo, invasión bacteriana, colitis o enfermedades tan serias como
el cáncer en el estómago. Si la diarrea no se acompaña con otros síntomas, como
el vómito, y el perro no parece realmente enfermo, un tratamiento puede darse en
casa; comenzando por no darle nada de comer por veinticuatro horas y solamente
pequeñas cantidades de agua, de preferencia con algo de azúcar o miel, para que
el perro no se deshidrate. Si al siguiente día la diarrea ha cesado, se le darán
pequeñas cantidades de comida light, como pescado o pollo mezclado con
arroz. Si esta comida no provoca de nuevo la diarrea, el perro se encuentra en
franca recuperación y pronto reasumirá su dieta; pero si la diarrea persiste o
se incrementa habrá que consultar al veterinario, sobre todo si se acompaña de
otros síntomas, como dolor, molestias o rastros de sangre en las heces, en cuyo
caso debemos suspender cualquier tratamiento casero.
DISLOCACIONES:
Se trata del desplazamiento de los huesos de una coyuntura que permanecen fuera
de su lugar. Los lugares más comunes en los perros son la cadera, las rodillas o
los dedos (especialmente en el caso de los galgos). Normalmente la dislocación
es resultado de un golpe, una caída o un movimiento demasiado forzado, aunque lo
más común es el atropellamiento.
Algunas razas son más susceptibles
a cierto tipo de dislocaciones que otras. La dislocación de la cadera se produce
con mayor frecuencia en cachorros de razas grandes. Las dislocaciones de los
dedos, lógicamente en los galgos de carreras y en los perros muy pequeños, se da
con frecuencia en las rodillas.
Cuando se produce una dislocación
de la cadera una pierna parece más corta que la otra, y cuando se produce en la
mandíbula el perro no es capaz de cerrar la boca. En el caso de la rodilla, ésta
parece moverse hacia adentro y obviamente el perro cojea, esto sucede
normalmente cuando el perro gira bruscamente sobre una de sus patas.
En muchas circunstancias,
particularmente después de un accidente, no podemos estar seguros de que se ha
producido solamente una dislocación o también una fractura; la diferencia es que
existan huesos rotos, por lo que la situación es mucho más delicada. Si se trata
de una dislocadura, cuando los huesos son devueltos a su lugar se produce un
súbdito alivio y la recuperación es solamente el descanso. Cuando un hueso está
roto, el dolor es mayor y existen daños internos por desgarramientos de
tejidos. Cualquiera que sea el caso, no debemos intentar la manipulación de los
huesos, sino acudir al veterinario, previendo que se tenga que intervenir
quirúrgicamente, por lo que no hay que dar nada de beber y comer al perro.
DISPLASIA DE LA CADERA:
Es el desarrollo de una malformación de los huesos de la cadera que es de índole
hereditaria. Cerca del 20 por ciento de los Pastor Alemán tiene esta condición,
porque en ellos la inserción de los huesos de la cadera no es tan segura, y
cuando se desarrolla una pequeña desproporción entre uno y otro hueso la
dislocación se facilita; sin embargo existen tratamientos muy eficaces para
corregir esta situación. Los criadores de perros Pastor Alemán sacan
radiografías de los candidatos a la cruza para descubrir el potencial de
displasia.
DISTEMPER:
Es una enfermedad infecciosa muy común en los perros, que afecta también a los
lobos, las zorras y otros mamíferos cazadores. Se trata de una invasión viral
sumamente grave, por lo que en la mayoría de los casos resulta fatal.
Generalmente el perro se infecta al comer o simplemente oler la carne o detritus
de un animal infectado. El virus se encuentra presente en la saliva y el moco
nasal, porque al estornudar el animal esparce el virus en el ambiente, por lo
que no es necesario que exista contacto para adquirir la enfermedad. Se conoce
que la gran mayoría de los perros que se contagian de esta enfermedad, cerca del
noventa por ciento, son jóvenes con menos de dos años de edad y en estos casos
se presentan síntomas evidentes; pero se piensa que los perros que no presentan
señales de cualquier manera han estado expuestos al virus, pero han creado los
anticuerpos que los protegen para futuras infecciones. En los perros adultos la
incidencia es mucho menor, tanto porque hayan sido vacunados como porque han
desarrollado sus propios anticuerpos; aunque un perro mayor que ha permanecido
aislado puede adquirir esta enfermedad.
Se sabe también que a los cachorros
adquieren elementos de inmunidad de la leche materna para los tres primeros
meses de vida; pero a partir de ahí son muy vulnerables a esta enfermedad.
Afortunadamente existe una vacuna para esta enfermedad, aunque no se puede
aplicar antes de las doce semanas, por lo que existe un periodo en el que de
existir el virus se puede desarrollar rápidamente. Los síntomas varían de un
animal a otro, por lo que el diagnóstico se dificulta. Normalmente los síntomas
comienzan a las dos semanas de la inoculación, presentándose como un
enrojecimiento de los ojos acompañado de lagrimeo, además de flujo nasal que
aparece amarillento y maloliente; además de que el perro tose y puede tener
fiebre. Puede presentarse además pérdida de apetito y diarrea. Como el sistema
respiratorio se ve afectado, puede desarrollarse un estado de neumonía, lo que
en sí mismo es sumamente peligroso.
Cerca de la mitad de los perros
afectados de distemper eventualmente desarrollan enfermedades del sistema
nervioso, especialmente “chorrea”, convulsiones o parálisis. Estos síntomas se
presentan cuando ha evolucionado ya la distemper de una manera engañosa, pues
parece que el perro se encuentra en franca recuperación, en caso de habérsele
administrado antibióticos, sin embargo el virus se refugia en el sistema
nervioso, donde no llegan los antibióticos. Si el perro entre en esta fase de la
infección es ya tan poco lo que se puede hacer que lo más humanitario es ponerlo
a dormir.
En algunos casos, los desordenes
del sistema nervioso se presentan años después de que el perro resultó
infectado, lo que se conoce como “distemper de perro viejo” aunque en realidad
se presenta en perros de mediana edad y no en ancianos.
DOLOR ABDOMINAL:
El dolor en el abdomen puede presentarse por muy diferentes causas, que van de
lo más intrascendente a lo grave. El síntoma básico es dolor de estómago, lo que
puede indicar una indigestión o que el perro ha tragado un objeto extraño. Para
aliviar el dolor es útil colocar una botella de agua caliente en el vientre del
perro cuando se encuentre acostado; pero el perro deberá ser revisado por el
veterinario. En muchos casos será conveniente un examen por rayos X, pues si se
encuentra un objeto que no puede ser degradado por los jugos gástricos será
necesario realizar una intervención quirúrgica.
ECLAMPSIA:
Conocida popularmente como “fiebre de la leche”. Es una enfermedad muy seria
que puede producirse en las hembras después del parto, aunque en raras ocasiones
se presenta en las últimas fases de la gestación, y es causada por una
deficiencia de calcio en la sangre, pues una gran proporción de este elemento es
empleado en el desarrollo del esqueleto de los cachorros y en la producción de
leche. La eclampsia es más común en las razas pequeñas, en especial cuando las
hembras producen una gran camada. Es raro que se presente en las razas grandes,
con excepción del Pointer Alemán. Se produce con mayor frecuencia entre las dos
y las cuatro semanas después del parto, aunque puede ocurrir antes o después.
Los síntomas aparecen de improviso; la perra parece nerviosa y se niega a
echarse junto a sus cachorros, además de que parece agotada y letárgica. Se
pueden presentar problemas de falta de coordinación y espasmos musculares.
Cuando se llega a las fiebres altas y los espasmos podemos considerar que la
condición de la perra es grave y puede ser fatal si no se atiende de inmediato.
El tratamiento es fácil y la recuperación rápida, pues se trata solamente de
restablecer el calcio faltante, lo que se hace por medio de inyecciones y
complementos alimenticios.
ECZEMA:
Se trata de una inflamación e irritación de la piel que produce comezón. Cuando
la cusa no puede atribuirse a la presencia de parásitos externos, lo más
probable es que se deba a una reacción alérgica. Igual que la gente, los perros
pueden ser alérgicos a una gran variedad de sustancias y generalmente se
presentan como irritaciones de la piel. Normalmente es difícil determinar los
elementos que están causando la alergia, por lo que no podemos eliminar las
causas, sino solamente tratar los efectos, lo que debe ser indicado por un
veterinario.
EDEMA:
Es una acumulación de fluido en una parte del cuerpo, normalmente en la piel,
aunque también en los órganos. Cuando se presentan a consecuencia de una lesión
interna, es fácil observarlos y tratarlos, pero cuando se producen en el corazón
o los riñones, su desarrollo puede llevar a graves desordenes.
ELECTROCARDIOGRAMA:
Se trata de una técnica gráfica que registra la actividad eléctrica del corazón,
en la que se obtiene una estadística por medio de un “electrocardiógrafo”. Se
trata únicamente de una técnica de diagnóstico que es conveniente realizar
cuando se sospecha algún desorden cardíaco.
ELECTROENCEFALOGRAMA:
Es una técnica que registra la actividad eléctrica del cerebro que se obtiene
por un instrumento llamada “encefalógrafo”. Es también un procedimiento de
diagnóstico cuando se sospecha algún desorden cerebral. Por medio de estos
registros se ha descubierto que en las dos primeras semanas de vida los
cachorros muestran una actividad cerebral muy baja; pero ya a las cuatro o cinco
semanas, la actividad es la misma que la de un perro adulto.
ENCEFALITIS:
Inflamación del cerebro. Se usa este término para definir una serie de síntomas
que afectan el sistema nervioso central y que en el caso de los perros tienen
relación con la enfermedad llamada “distemper”.
ENCEFALOMIELITIS:
Se trata de una inflamación del cerebro y de la médula espinal que es muy rara
en los perros, se trata de una complicación de la infección viral llamada
coriomeningitis linfocitica. Se trata de un virus generalmente transmitido
por parásitos que produce fiebres altas. Generalmente el perro se recobra por sí
mismo en un par de semanas; pero si se produce una complicación como la aquí
descrita el caso es grave. Es muy raro que un virus de este tipo pase de un
perro a un ser humano, pero tal cosa puede suceder en este caso, produciendo
síntomas parecidos a la gripe común.
ENFERMEDAD DE ADDISON:
Se trata de una enfermedad rara en perros y es causada por una deficiencia en
las glándulas que producen hormonas adrenocorticales que están situadas por
debajo de los riñones y son responsables de regular el balance entre las sales y
el agua, la metabolización de la glucosa, con lo que fortalece al organismo para
resisitir el estrés. Un signo de este desorden en los perros es una sed excesiva
como resultado de la pérdida de sales, con lo que no se aprovecha el agua.
ENFERMEDAD DE PERTHE:
Es un desorden de la cadera en el que se debilita la base del fémur, que es el
hueso que constituye la pierna. Es frecuente entre niños humanos entre cuatro y
diez años de edad, y también sucede en los cachorros entre edades equivalentes.
Existe inflamación y dolor causado por los cambios que ocurren en el hueso
durante su crecimiento. En los perros existen medicamentos que ayudan a reducir
las molestias, pero generalmente el problema se resuelve con la madurez.
ENFERMEDADES PROTOZOICAS:
Se trata de una variedad de enfermedades que pueden afectar a la mayoría de los
mamíferos y son causadas por los organismos llamados protozoos. La más
importante en los perros es la toxoplasmosis; pero hay un buen número de
otras enfermedades que se dan principalmente en países cálidos.
ENTROPION:
Es una enfermedad que afecta principalmente a los Spaniel y Chow-chow en la que
uno o los dos ojos se corren hacia adentro, causando irritación. A la situación
opuesta se le llama ectropión; o sea que los ojos se corren hacia fuera.
Existen tratamientos correctivos y cirugía.
ENVENENAMIENTO:
Los veterinarios se encuentran acostumbrados a tratar numerosos casos de
envenenamiento, y en la mayoría de los casos se deben a descuidos, pues se trata
de la ingestión de sustancias tóxicas; normalmente los tóxicos no se absorben
por la piel, pero si el perro se impregna de alguna sustancia, la absorberá con
su lengua al acicalarse.
Como sucede con los niños, los
cachorros son los más expuestos a las intoxicaciones. Las familias en donde
existen niños pequeños cuidan esmeradamente que sustancias peligrosas se
encuentran lejos de su alcance; pero no siempre lo hacen cuando tienen un perro
pequeño.
Existen muchas sustancias que
pueden ser venenosas para los perros y que son de uso común en el hogar, como
algunos detergentes, limpiadores de piso, insecticidas, pinturas o pegamentos,
lo mismo que la mayoría de las medicinas humanas. Por supuesto, la gravedad y
los síntomas del envenenamiento dependen de la cantidad y el tipo de sustancia
ingerida. Los corrosivos producen quemaduras internas, emisión de fluidos y en
casos graves estado de shock. Otros tóxicos pueden causar dolor abdominal,
diarrea y vómito, dificultades para respirar o reacciones neurológicas, como
parálisis, convulsiones, colapso o estado de coma. Cuando se sabe o al menos se
sospecha que el perro ha sido envenenado se debe acudir de inmediato al
veterinario y si el caso es urgente proceder a dar primeros auxilios de la
manera que se verá en la sección especial.
EHERLICHIOSIS:
La llamada eherlichiosis canina es una enfermedad transmitida
principalmente por las garrapatas que se da principalmente en paises
subtropicales; la bacteria pasa por la mordedura de la garrapata y el perro se
manifiesta débil y afiebrado; cuando avanza sin control puede producir
hemorragias internas y anemia, y en estos casos el resultado es siempre fatal.
EPIFORA:
Es una condición de algunos perros en los que se produce un intenso lagrimeo y
éste mancha la piel bajo los ojos; esto sucede porque existe alguna oclusión en
los conductos nasales que reciben el fluido de los ojos, por lo que estos
desahogan hacia fuera. Algunas razas tienen este problema de manera congénita.
ESTADO DE SHOCK:
Es una seria condición fisiológica en la que se produce una baja extrema en la
presión de la sangre en las arterias, por lo que también baja el suplemento de
oxígeno en el organismo. Se puede producir por muchas causas, incluyendo
hemorragias internas y externas, resultante de heridas o enfermedades que causan
vómito y diarrea, o por envenenamiento, quemaduras, choque eléctricos y en
algunos casos reacciones alérgicas. Esta es una situación extremadamente grave y
tiene que ser atendida de inmediato.
ESTERILIZACION:
Es la intervención quirúrgica que se realiza para remover los órganos
reproductivos del perros y nulificar su capacidad reproductiva. En los perros
machos se llama “castración” y es la remoción de los testículos. En las hembras
se pueden ligar los conductos ováricos o extirpar completa la matriz: cuando se
remueven por completo los órganos reproductivos, las hormonas responsables de
los procesos sexuales dejan de producirse, por lo que disminuyen o ya no se
presentan las conductas asociadas al sexo; sin embargo, en los machos, sobre
todo si se han cruzado previamente, muchas de estas conductas persisten, porque
no tienen solamente una connotación sexual, sino también territorial y de
dominio. Si estas actitudes en el macho resultan inadecuadas, se les puede
modificar por medio de entrenamiento y tratamientos hormonales a base de
progesterona. Muchos perros agresivos o poco entrenables se vuelven más dóciles
con la operación, sin perder su vitalidad, la castración también reduce el
riesgo de problemas de próstata en edad avanzada.
En las hembras, la operación
normalmente extingue toda clase de conductas sexuales, no parece tener ningún
efecto en el carácter de la hembra y se eliminan los riesgos de las enfermedades
asociadas al embarazo y parto. Un diez por ciento de las hembras que se operan
ya en edad adulta generan problemas de las vías urinarias, manifestándose como
incontinencia; en estos casos se trata de una falta de estrógenos, lo que puede
ser tratado con una terapia hormonal. Los perros operados, tanto machos como
hembras, tienden a la obesidad, por lo que habrá que controlar su dieta.
ESTRABISMO:
Las razas que tienen como característica los ojos saltados, como los pekineses,
son más propensos a presentar desviaciones de los ojos, lo que es genético; pero
en general un ojo que se mueve de su posición normal es un defecto o el producto
de una lesión, por lo que se debe averiguar la causa y proporcionar el
tratamiento adecuado.
ESTREÑIMIENTO:
Es una situación en las que las heces se resecan demasiado y se vuelven duras,
de manera que se dificulta su expulsión. En los perros es frecuente que se dé
esta situación por una oclusión intestinal debida a materiales extraños que se
encuentran formando una masa dura, como cabellos, tela fibra natural demasiado
seca o algún trozo de hueso. También puede deberse a un tumor intestinal, o en
el caso de los machos, agrandamiento de la próstata. Cuando la situación se
prolonga o las heces presentan rastros de sangre, es necesario que el perro sea
auscultado y posiblemente laxado, si no tiene un problema mayor. En el caso de
las hembras preñadas, es normal el estreñimiento en los últimos días del
embarazo; los perros viejos también son propensos a ello, por lo que es
necesario revisar su dieta y darles aceites adicionales, recetados por el
veterinario.
En algunos casos se confunde el
estreñimiento con una simple taponadura del ano, producto de las propias heces
secas que se han mezclado con cabellos del propio animal; en este caso basta con
sentar un rato al perro en agua caliente y después limpiar con shampoo y algún
aceite lubricante.
ESTRÉS:
Es bien sabido que los perros sufren de estrés, ansiedad e inseguridad, lo que
se manifiesta como un cambio de conducta.
El perro puede rechazar la comida,
orinarse en el piso o incluso desarrollar síntomas físicos, como diarrea.
Normalmente el problema se puede resolver con afecto y paciencia, sobre todo
tratando de identificar las causas de ese estado emocional. En algunos países
existen psicólogos para perros, aunque ese servicio todavía es objeto de
controversia.
EXPOSICIÓN AL SOL:
Normalmente los perros no tienen problemas de quemaduras de sol, pues ellos
mismos buscan la sombra cuando sientes molestias por la exposición directa, pero
es frecuente que se lleve a la mascota a la playa o a lugares abiertos en los
que hay poca protección, por lo que sí pueden darse quemaduras en el lomo del
perro, especialmente en las razas de pelo corto o con áreas de la nariz o los
oídos expuestas; si este es el caso, habrá que aplicar bloqueadores solares en
las áreas más expuestas para evitar molestas excoriaciones en la piel.
FALLO CARDÍACO:
Es el momento en que el corazón cesa de bombear sangre hacia el organismo,
causando el colapso del perro y gran dificultad para respirar. Se nota una gran
palidez de las encías y el latido del corazón es muy débil o no se percibe en
absoluto. Es raro que ocurra un súbito paro cardíaco en perros, pero algunas
razas tienen una predisposición genética que los pone en riesgo, tal es el caso
de los Doberman, Gran danés, Cavalier king y los Spaniel; aunque normalmente se
presentan síntomas de enfermedad cardiaca antes del fallo. Por supuesto, se
trata de un caso de extrema gravedad, por lo que hay que acudir de inmediato al
veterinario.
FIEBRE DE ELOKOMIN:
Es una enfermedad regional que se
limita al norte de América y es producida por una bacteria que habita en peces
como la trucha y el salmón; se transmite por la ingestión de estos peces crudos
y causa diarrea y fiebre.
FIEBRE DEL HENO:
Es una enfermedad similar a la que atacaba a los soldados durante la Primera
Guerra Mundial; es causada por una infección bacteriana y normalmente ataca sólo
a perros muy débiles y malnutridos. La infección causa una inflamación de la
boca y en particular de las encías, donde pueden presentarse ulceraciones. El
tratamiento involucra el uso de antibióticos y el perro debe tener una dieta
especial y complementos vitamínicos y de minerales.
FLATULENCIAS:
Muchos perros tienden a acumular
gases y producir desagradables flatulencias. Esto es debido al tipo de
alimentación, por lo que habrá que consultar con el veterinario, quien incluso
puede darle algunos medicamentos para los gases.
FOMENTOS:
Se trata de la aplicación de
lienzos húmedos y calientes sobre partes afectadas por abscesos o excoriaciones.
Es un remedio tradicional y muy efectivo; generalmente se agrega alguna
sustancia antiséptica al agua caliente para favorecer la desinfección. Se aplica
el lienzo húmedo y se deja en el lugar hasta que comienza a enfriarse, se vuelve
a mojar y se repite la operación varias veces. Los fomentos son muy útiles en
las partes inflamadas y favorecen la circulación de la sangre en abscesos que ya
han supurado su contenido de pus; en abscesos incipientes también son favorables
pues se acelera el proceso y se drenan más rápidamente. En los casos en que no
existe infección pero se ha formado un absceso, es útil agregar al agua un poco
de sulfato de magnesio, lo que hace el proceso más efectivo. Los fomentos
también se aplican para aliviar los dolores por lesiones musculares, como
torceduras leves.
FRACTURAS:
Es una ruptura del hueso que puede
ser completa o incompleta. Una fractura simple es una fisura o craquelado del
hueso en donde la piel y los tejidos circundantes, llegando incluso a sobresalir
de la piel, por lo que tenemos un caso grave que incluye hemorragias internas y
externas, además del riesgo de infección. En los animales jóvenes ocurren con
mayor frecuencia las facturas debido a que sus huesos están en proceso de
crecimiento y se encuentran débiles. En los adultos la fractura es más difícil y
es más grave cuando se produce.
No siempre es evidente que el perro
ha sufrido una fractura, pues aunque manifieste dolor y dificultades para
caminar, esto puede deberse a un desorden muscular o una dislocación. En caso de
sospecha de fractura es necesario tomar una placa de rayos X para descubrir la
naturaleza e intensidad del daño. En caso de lesiones graves el perro puede
entrar en estado de shock y es un caso de extrema urgencia en el que se debe
comenzar por primeros auxilios, como se verá en el apartado correspondiente.
GANGRENA:
Se trata de tejidos muertos, como
resultado de una infección bacteriana que impide el flujo de sangre en el lugar
afectado. Existen dos tipos de gangrena, la “seca” y la “húmeda”. La seca es
causada exclusivamente por falta de suplemento de sangre, por lo que la parte
afectada se pone fría y adquiere una coloración oscura. Se presenta una línea de
demarcación muy precisa entre los tejidos muertos y los vivos; cuando se trata
de un área pequeña es probable que se separe de la parte sana. La mayor parte de
las gangrenas son producto de infecciones bacterianas, en cuyo caso se produce
supuración de fluidos de olor fétido, en esta situación se produce fiebre y
dolor. De no ser tratada prontamente, la infección puede extenderse por medio
del torrente sanguíneo, lo que equivale a envenenamiento de la sangre. La
gangrena ocurre en los perros principalmente a consecuencia de heridas,
quemaduras o congelamientos. Se trata de una condición grave, por lo que debe
ser tratada con rapidez.
GASTRITIS:
Se trata de una inflamación de la
mucosa del estómago, causando gran molestia, dolor y posiblemente vómito; esta
situación puede ser causada simplemente por comer mucho y muy rápidamente, o
bien la ingestión de sustancias irritantes o infección bacterial. Si los
síntomas continúan el perro puede agravarse por deshidratación.
GINGIVITIS:
Es una inflamación de las encías
que normalmente es causada por acumulación de sarros en los dientes, por lo que
se da una proliferación de bacterias que infectan las encías, que se tornan
rojas y muy sensibles. Si no se da un tratamiento dentífrico para remover el
sarro y desinfectar la boca, las encías se debilitan y se corre el riesgo de
perder piezas dentales. Una medida de prevención es el mantener limpia la
dentadura del perro por medio de lavados y sobre todo dándole materiales
semiduros para morder.
GLÁNDULAS SALIVALES:
La saliva es producida por tres
glándulas, la Parótida, Submandibular y Sublingual; un problema común es la
formación de un quiste en la glándula que se encuentra debajo de la lengua, con
lo que se afecta la producción de saliva.
GLAUCOMA:
Es un desorden doloroso que tiene
su origen en la mala circulación de fluidos en el interior de un ojo o de ambos,
lo que puede producir a la ceguera. En los perros existe una tendencia
hereditaria, presente en especial en los spaniel y galgos. El tratamiento
requiere microcirugía.
GRANULOMA:
Es un promontorio que se produce en
cualquier parte de la piel a consecuencia de que una pequeña herida o
excoriación no cicatriza correctamente, debido a que el perro se lame
constantemente en esa zona, por lo que es conveniente evitar que el perro
mantenga siempre húmeda una herida.
GUSANO DE LA CARNE:
Es un parásito que obviamente se
encuentra en la carne descompuesta; su nombre científico es Dipetalonema
reconditum y puede ser transmitido por moscas o pulgas. Se da principalmente
en países subtropicales.
HALITOSIS:
No es raro que los perros desarrollen mal aliento, pero esto normalmente se
asocia a problemas en los dientes y las encías, por lo que esta condición puede
ser tratada o prevenida con cierta facilidad, manteniendo medidas de higiene
bucal en el perro. Existen antisépticos específicos para perros.
HEMATOMA:
Es una acumulación anormal de sangre en un lugar específico bajo la piel; puede
darse en cualquier sitio a consecuencia de la ruptura de vasos sanguíneos. En
los perros se producen principalmente en las orejas, a consecuencia de las
irritaciones que el propio perro se produce al rascarse; tal vez porque tenga
parásitos en los oídos. El hematoma aparece como un “chichón” que puede ser de
gran tamaño, pero generalmente no produce dolor. Cualquier hematoma debe ser
tratado, pues también es un foco de infección o de posible muerte de tejidos.
Con sólo hacer una punción para drenar su contenido puede ser suficiente, pero
si se presenta pus maloliente habrá que consultar al veterinario.
HEMOFILIA:
Consiste en la falta de coagulación
de la sangre. Normalmente es un problema hereditario que afecta a los machos,
siendo las hembras las portadoras. Es una enfermedad de índole humana, pero
ocasionalmente se presenta en perros.
HEMORRAGIA:
Flujo de sangre de una herida interna o externa. Se clasifican las hemorragias
de acuerdo a las venas que se rompen. La “hemorragia arterial” es cuando aparece
la sangre roja y semiespesa que procede de las arterias. La “venosa” es cuando
la sangre se percibe oscura y más espesa. La “hemorragia capilar” es la emisión
de sangre ligera que procede de los vasos capilares. También se clasifica a las
hemorragias como “primarias”, cuando ocurren al momento de la herida, o
“reaccionarias”, cuando ocurren dentro de la veinticuatro horas a partir de la
herida, esto se debe a que la herida termina por abrirse ante un aumento de la
presión sanguínea. Una hemorragia secundaria ocurre después de una semana o más,
a consecuencia del desarrollo de una infección asociada a una herida.
La hemorragia arterial es la más
seria, pues se pueden perder grandes cantidades de sangre en poco tiempo,
incluso la muerte puede sobrevenir en cuestión de minutos. También se clasifica
a las hemorragias por el lugar en el que suceden; la “hematuria” es la pérdida
de sangre en los riñones o el tracto urinario, indicada por la presencia de
sangre en la orina. La “hemoptisis” es la sangre en los pulmones, que se
manifiesta en la expectoración, y la “hematemesis” que es la sangre que emana
del estómago y aparece en los excrementos o el vómito.
HEPATITIS INFECCIOSA CANINA:
Se trata de una enfermedad severa, de tipo infeccioso, causada por un virus
llamado Adenovirus canino tipo 1 (AVC-1). Este virus puede ser ingerido, y si
este es el caso produce hepatitis; pero si es respirado se produce una fuerte
infección en los pulmones. La presencia de este virus no siempre es devastadora,
cuando se recoge en pequeñas cantidades y el perro es fuerte, puede pasar
inadvertido y el perro desarrollará anticuerpos de manera natural; pero en
muchos casos el desenlace es fatal. Afortunadamente existe vacuna para este mal,
pero en cachorros a los que todavía no se les aplica la vacuna el riesgo existe.
El virus ataca el hígado, causando la inflamación del mismo, lo que produce
dolores abdominales, fiebre y dificultad para permanecer acostado. Se le puede
identificar por el color amarillento que aparece en los ojos, las partes pálidas
de la piel y sobre todo en la orina. También se producen hemorragias internas,
por lo que puede causar anemia. Los perros que se encuentran en esta situación
se muestran muy sedientos y rechazan la comida, pierden peso y se perciben muy
débiles. En los que se recuperan de esta enfermedad aparecen cambios en los
ojos, la córnea adquiere visos azules y los ojos parecen opacos, lo que tiende a
desaparecer con el tiempo, aunque también esto indica un daño a los riñones, que
puede ser crónico.
HERIDAS EN LA COLA:
Puesto que la cola de los perros es un apéndice largo y de gran movimiento, se
encuentra en riesgo de todo tipo de lesiones, que pueden ser fracturas,
dislocaciones, heridas e infecciones. El sangrado en la cola es muy común. Sobre
todo cuando existe una infección previa que produce comezón y el perro se rasca
o muerde violentamente. Las heridas en la cola son tan graves como en cualquier
otra parte del cuerpo del perro, por lo que si se producen habrá que recurrir al
veterinario.
HERPES CANINO:
Se trata de una infección rara en los perros, pero de presentarse es de
gravedad, sobre todo si se presenta en cachorros, quienes incluso pueden ser
atacados en estado prenatal, naciendo muertos. En los perros adultos la
situación es manejable, pero debe considerarse seria y ser atendida.
HERNIA:
Es una protuberancia anormal que se produce en los órganos del abdomen a causa
de que los músculos que los contienen han abierto un “canal” donde se incrusta
parte del tejido del órgano. Las hernias congénitas son comunes, sobre todo las
del ombligo, por efecto de una ruptura brusca del cordón umbilical, lo que daña
permanentemente los músculos; este tipo de hernia se puede corregir con una
pequeña operación quirúrgica.
La hernia “inguinal” ocurre en las
hembras en la región baja del abdomen, a causa de que una porción del tejido de
la matriz se inserta en el llamado “canal inguinal”, esta porción del tejido
fuera de lugar puede ser pequeña al principio, pero tiende a crecer, por lo que
es conveniente corregir esta situación por medios quirúrgicos, sobre todo en
perras destinadas a la procreación. Este tipo de hernia es rara en machos, pero
en ellos se presenta con frecuencia otro tipo llamado “escrotal”, porque una
fracción del tejido del intestino se inserta precisamente en el escroto; por lo
que, dicho una vez más, se requiere cirugía. El tipo de hernia potencialmente
más serio es el que se produce cuando se abren los tejidos del diafragma a
consecuencia de un golpe, de manera que partes del intestino pueden invadir el
pecho del animal, lo que causa grandes dificultades para respirar y el perro no
puede permanecer acostado.
La hernia “perineal” es más
frecuentemente en perros viejos y se traduce en un alargamiento de la próstata
hacia adentro, lo que causa estreñimiento y agotamiento. Se produce una tensión
de los músculos del ano, por lo que la defecación es dolorosa y difícil.
Desafortunadamente este tipo de hernia no puede ser operada, por lo que
solamente se le dan cuidados paliativos al perro.
HIDROCEFALIA:
Es una acumulación anormal de fluido cerebroespinal que causa un incremento del
tamaño de la cabeza en los cachorros recién nacidos. Las razas pequeñas de
cabeza redonda, como el Chihuahua, son más propensos a esta condición.
HIPERTERMIA:
También llamada hiperpirexia, es una severa condición que se produce por
exposición del perro a un calor excesivo, con el consecuente aumento de la
temperatura de su cuerpo. Las únicas estrategias que tienen los perros para
bajar su temperatura son la sudoración, la búsqueda de la sombra, el beber agua
o incluso meterse en el agua. Pero si el perro es confinado a un lugar caliente,
poco ventilado y sin acceso al agua, sus posibilidades de regular su temperatura
son mínimas y pronto ocurrirá un “ataque de calor”, lo que sucede con lamentable
frecuencia cuando el perro es dejado en el automóvil durante el verano, aunque
se haya dejado una porción de vidrio adentro para procurarle ventilación. Los
síntomas de la hipertermia comienzan por el jadeo, dificultad para respirar, y
ansiedad; las encías del perro se tornan rojas y brillantes. Si en ese momento
no se toman las medidas pertinentes y continúa el encierro y el calor, se
produce el colapso respiratorio (las encías se vuelven azules), el estado de
coma y la muerte. En el caso de paseos por la playa o lugares abiertos en
tiempos de calor debemos estar seguros de que el perro tiene un lugar donde
refugiarse y cuenta con suficiente agua fresca para beber, tampoco es muy
conveniente que haga ejercicio bajo el sol. Las razas de caras “achatadas”, como
el Boxer o Pekineses son más susceptibles al ataque del calor puesto que su
respiración es más difícil. También los perros d pelo largo corren riesgos
mayores. De lo anterior se desprende que los perros nunca deben dejarse en el
auto durante las épocas de calor.
HIPOCONDRÍA:
No es raro que los perros o las personas finjan enfermedades para obtener
atención y cuidados. Esto sucede con perros muy inteligentes que normalmente han
recibido un tratamiento muy afectuoso cuando han estado enfermos en el pasado,
por lo que el perro tiende a manifestar los mismos síntomas para volver a ser el
centro de la atención de la familia. Por supuesto esta conducta se presenta
principalmente si el perro siente que ha perdido influencia en la casa, sobre
todo si ha llegado un bebé u otra mascota. Aunque el perro ha sido lo
suficientemente inteligente para crear una personificación, no siempre es capaz
de mantenerla mucho tiempo, sobre todo si lo estimulamos con algún premio o
pases, entonces olvidará de inmediato sus males y se mostrará contento. Lo mejor
en estos casos es no hacer caso de los supuestos males y reforzar nuestra
actuación, eso romperá su estrategia.
HIPOTERMIA:
Sucede cuando el perro ha sido expuesto a temperaturas muy bajas durante mucho
tiempo. Las primeras partes de su cuerpo que se ven afectadas son las orejas, la
punta de la cola, los dedos y el escroto en perros pequeños. Las partes
afectadas se tornan pálidas por efecto de la falta de irrigación de sangre; si
la situación no se corrige se puede presentar necropsia, o sea parte del tejido
muerto, lo que es el preámbulo de la gangrena. Cuando se presenta esta
situación, lo que se debe hacer es colocar fomentos sobre las partes afectadas,
es decir lienzos o toallas húmedos en agua tibia, nunca caliente. A medida que
regresa la circulación, se produce dolor en las partes afectadas. Se debe
mantener al perro en un ambiente cálido, pero no expuesto al calor muy cercano.
En ningún caso se debe dar masaje a las partes afectadas, pues en estas
condiciones se pueden romper los tejidos. Si después de este tratamiento las
partes se tornan negras en vez de rojizas, hay que llevar al perro al
veterinario, pues el proceso de la gangrena ha comenzado.
HISTERIA:
En los perros, este término se emplea para designar una conducta errática que
normalmente ocurre en animales que sufren de daño cerebral y se presenta antes
de que comiencen las convulsiones. El perro choca con los muebles, sus
movimientos carecen de coordinación y normalmente se descontrolan sus
esfínteres. Generalmente el perro busca refugiarse en lugares oscuros. Como un
perro en este estado carece de control es peligroso acercarnos a él o tratar de
calmarlo, pues su conducta puede ser muy agresiva. Lo mejor es proporcionarle la
mayor oscuridad posible y esperar a que pase el ataque; cuando se presentan las
convulsiones, lo único que se puede hacer es cuidar que el perro no se lastime
con los muebles angulosos o algún material que resulte peligroso. En algunos
perros se presentan periodos de conducta agresiva y errática, aunque
aparentemente no se da una falta de control; en estos casos también se habla de
histeria, pero se trata de un problema de carácter que probablemente también
tenga un correlativo neurológico.
IMPOTENCIA:
Se trata de la inhabilidad de un perro macho para realizar el acto sexual. Puede
tener varias causas, incluyendo la inflamación o infección del pene,
ocasionalmente producida por exceso de actividad sexual; por debilidad producto
de enfermedad, desnutrición o desordenes metabólicos. Independientemente de que
el perro sea o no destinado a la reproducción, es necesario averiguar la causa
de la impotencia, puesto que se trata del efecto de una situación anómala.
INCONTINENCIA:
La incontinencia de la orina es la incapacidad de controlar su emisión. Desde
luego debe distinguirse entre la verdadera incontinencia y los constantes
“accidentes” que les ocurren a los perros que no están bien entrenados o
atraviesan por un periodo de rebeldía. La incontinencia urinaria tiene
diferentes causas y unas son más comunes que otras. En los perros adultos, la
causa más frecuente es la inflamación de los músculos del esfínter que controla
la orina, lo que muy frecuentemente es producto de la presencia de piedrecillas
o “cálculos” que irritan los conductos de la orina; esto sucede en ambos sexos.
También puede deberse a infecciones bacterianas, lo que es más común en las
hembras, que tienen la uretra más corta que los machos, además de que un diez
por ciento de las hembras entran en periodos de incontinencia, ya sea por el
reordenamiento de los órganos en la pubertad o por una falta de hormonas; en
este caso el tratamiento consiste en la administración de hormonas.
Ocasionalmente, la incontinencia se debe a una malformación congénita que afecta
la uretra que va de los riñones al tracto urinario, lo que se puede corregir por
medios quirúrgicos.
INFECCION POR HONGOS:
Existen varias especies de hongos que pueden afectar a los perros. Las esporas
de hongos pueden ser inhaladas o ingeridas, con lo que crecen colonias ya sea en
los pulmones u otros órganos internos, principalmente en los intestinos. Los
síntomas incluyen dificultad para respirar e inflamación de la traquea y la
boca. Lo más común es la irritación de la piel cuando los hongos se reproducen
externamente, lo que no es una situación grave; pero la reproducción interna de
los hongos sí puede llevar a una condición seria, sobre todo si se produce en
los pulmones.
INFLAMACION DEL OIDO:
También llamada otitis externa, es la inflamación más común en los perros,
principalmente producida por piojos que proliferan en una acumulación excesiva
de cerumen. En otros casos se produce por la presencia de material biológico que
se degrada internamente, como partículas de madera o hierba, que se convierten
en un foco de infección, lo que también se presenta como resultado de heridas en
peleas.
Las razas de orejas colgantes son
más propensas a estos problemas debido a la falta de circulación de aire; en las
razas pequeñas también se presenta esta situación, pues los conductos auditivos
son demasiados estrechos. Cualquier inflamación de los oídos requiere la
consulta de un veterinario, porque de persistir puede llegar a una condición
grave, lo que significa pérdida de la capacidad auditiva, ya que se trata de un
órgano muy sensible.
INGESTION DE HIERBA:
Muchos perros tienen el hábito de comer pequeñas cantidades de hierbas de vez en
cuando, lo que generalmente provoca vómitos. Tal parece que esta es una conducta
sana, pues ellos mismos se “purgan” y purifican cuando sientes malestares
estomacales, por lo que no es correcto reprimir esta conducta.
INGESTION DE OBJETOS EXTRAÑOS:
Es común que los perros traguen algo más que comida en sus andanzas y juegos, la
mayoría de los materiales ingeridos son pequeños y no causan mayor problema,
pues igual que pasan por la tráquea lo hacen por los intestinos y son expelidos
en las heces; pero desgraciadamente no siempre es éste el caso; algunos objetos
son demasiado grandes para ser expulsados o bien tienen aristas que producen
daños internos. Si se sabe o se sospecha que el perro ha tragado algo que no es
biodegradable y es muy grande como para ser expulsado, se requiere tomar una
placa de rayos X y si es necesario habrá que operarlo.
INTRUSCEPCION:
Es una indisposición del intestino en la que una parte de él se inserta sobre sí
misma, a la manera de un telescopio, en el que una parte del tubo se mete en la
otra. En el caso del intestino se produce un mal funcionamiento y posible
obstrucción. Los síntomas son dolor abdominal, fiebre y flatulencias. Se trata
de una condición seria y se requiere de una intervención quirúrgica para salvar
la vida del perro.
LAPAROTOMIA:
Es un término médico que designa a la incisión que se practica en el abdomen,
bajo anestesia general, y en donde se inserta un instrumento para obtener
muestras de tejidos (biopsia) o simplemente para explorar el interior. Una
incisión de este tipo también es necesaria cuando se realiza la esterilización
de las hembras.
LEPTOSPIROSIS:
Es una grave enfermedad infecciosa causada por una bacteria del género
leptospira. En el caso de los perros existen dos clases de estas bacteria:
la leptospira canicola es la que se presenta con mayor frecuencia, pues
son los perros los receptáculos naturales de este organismo. En los peores
casos, la infección produce diarrea, vómitos, fiebre, dolor en el vientre, daño
a los riñones, perdida de peso y un decaimiento general que lleva a la muerte.
Aunque en muchos perros la infección se presenta con tal levedad que apenas es
notada; en casos muy raros, la bacteria pasa a los humanos, lo que se llama
fiebre “canícola”
MALFORMACION DE LOS HUESOS:
En las primeras etapas de vida
de todos los mamíferos, la deficiencia de vitamina D puede causar deformación de
los huesos, pues estos no tienen la suficiente dureza en su crecimiento, por lo
que fácilmente se distorsionan manifestando deformidades. La dureza de los
huesos depende de la correcta amalgama de sales de calcio, lo que no sucede en
ausencia de vitamina D. Puesto que actualmente se tiene ya una gran conciencia
de las necesidades de la madre, tanto en el embarazo como en la lactancia, esta
condición resulta muy rara.
MANIOBRA DE HEIMLICH:
Es el procedimiento para liberar a
una persona o animal de un objeto que se encuentra obstruyendo la traquea y
dificulta la respiración. Sus características serán vistas en la sección de
primeros auxilios.
MAREOS:
Muchos perros son propensos al mareo, pero esto se produce particularmente en el
automóvil y resulta un problema en viaje largo. Cuando podemos prever que el
perro sufrirá de mareo en el auto, lo más prudente es no darle de comer varias
horas antes del viaje. Existen algunos medicamentos para aliviar un poco los
mareos y el veterinario puede asesorarnos al respecto.
MENINGITIS:
Es una inflamación de las meninges,
que son membranas que rodean el cerebro y parten de la columna vertebral. En los
perros esto puede ser resultado de una infección viral llamada
coriomeningitis linfocitica.
METRITIS:
Inflamación de la matriz, por
efecto de una infección, que generalmente ocurre después del parto. Se trata de
una enfermedad potencialmente grave que se manifiesta con fiebre, ansiedad,
pérdida de apetito y generalmente flujo vaginal sanguinoliento. Cuando una perra
presenta estos síntomas debe ser atendida de inmediato.
MIASTENIA GRAVIS:
Es una seria condición que tiende a ser crónica; sus causas son inciertas y
produce una degeneración de los músculos y el esqueleto. Se considera que se
trata de una falla en el sistema inmunológico y no se ha descubierto la cura.
MICOPLASMA:
Es una bacteria que infecta el
tracto respiratorio; en los perros se encuentra asociada a otras enfermedades
del sistema respiratorio.
MOVIMIENTOS INVOLUNTARIOS:
Son producto de algún desorden en el sistema nervioso, por lo que se pierde el
control de movimiento. En los perros generalmente se encuentra asociado a la
enfermedad llamada “distemper”, que ya hemos tratado, y se presenta como una
secuela de la misma, precisamente cuando el animal se encuentra en proceso de
recuperación. Estos desordenes pueden ser paliados, aunque es posible que se
sigan presentando; de cualquier manera el perro puede tener una razonable
calidad de vida.
MORDEDURAS:
La mayoría de los perros están expuestos a mordeduras, ya sea por peleas con
otros perros o por otros animales. Las mordeduras leves pueden ser tratadas en
casa con simples lavados., utilizando alguna sustancia antiséptica; pero
aquellas que sean profundas deberán ser atendidas por un veterinario, no
solamente por la herida, sino por los riesgos de infecciones o contagio de
enfermedades. Una mordida que no se atiende generalmente da lugar a un absceso
doloroso con descarga de pus, lo que requiere un tratamiento a base de
antibióticos. Es muy raro que un perro de ciudad sea mordido por una serpiente,
pero en caso de que eso suceda, habrá que mantener al perro quieto, calmarlo y
acudir al veterinario de inmediato, pues se necesita una inyección de suero
anticrotálico.
NETTLERASH:
Se trata de una reacción alérgica que se manifiesta en la piel del perro,
produciendo un conjunto de pequeñas marcas rojas que producen irritación, por lo
que el perro se rasca continuamente y se agrava su situación. Es muy difícil
discernir la causa, pues depende de la sensibilidad del perro ante cualquier
elemento del medio ambiente. La irritación se presenta principalmente en la
cabeza, oídos y muchas veces en las encías y garganta, lo que causa grandes
molestias al perro. Los síntomas parecen extinguirse en una o dos horas, pero
generalmente regresan un tiempo después. El perro debe ser tratado, normalmente
con antis-tamínicos, lo que produce un alivio rápido.
NEUMONIA:
Es una inflamación de los pulmones
que resulta de una infección en la que se forman pequeñas protuberancias llenas
de liquido. En los perros es esta una enfermedad poco frecuente y normalmente se
encuentra asociada a otra infección bacterial. Los síntomas incluyen
dificultades para respirar, fiebre y pérdida de apetito; el perro necesita
tratamiento con antibióticos y sobre todo descanso; es importante mantenerlo en
un lugar calido y confortable.
NEURALGIA:
Es el dolor en una parte, o a través de todo lo largo de un nervio. El dolor
neurálgico es muy fuerte y en los perros se presenta principalmente en los
hombros y el cuello. Este padecimiento debe ser atendido por el veterinario,
poniendo énfasis en la sedación de los dolores.
OBSTRUCCION INTESTINAL:
La obstrucción en alguna parte del tracto digestivo normalmente es causada por
la ingestión de materiales inadecuados. Aun en el caso de huesos, la trituración
de ellos puede producir una pasta difícil de digerir y que llega a acumularse y
endurecerse en el intestino. También masas de su propio pelo pueden causar esta
clase de obstrucciones, cuyos síntomas pueden ser dolor, vomito y por supuesto
estreñimiento, por lo que se debe de atender con rapidez.
OCLUSION DEL ANO:
Una malformación congénita que
resulta rara es la oclusión del ano. Obviamente un cachorro no puede vivir mucho
tiempo en estas condiciones, por lo que al descubrirse esta condición deberá ser
operada de inmediato, lo que resulta muy sencillo.
ORGANOS VOMERONASALES:
Es un par de pequeños órganos olfatorios que se encuentran en el paladar del
perro y que contienen células sensitivas a olores químicos. Estos órganos son
parte del extraordinario mecanismo olfativo del perro.
ORQUITIS:
Es una inflamación de los testículos a partir de una infección producto de una
lesión, por lo que el perro requiere un tratamiento a base de antibióticos.
OVULACION:
Es el momento durante el llamado “estro” o celo en el que se producen los
óvulos, en los ovarios de la hembra.
PARALISIS:
Es la condición en la que un músculo pierde todo movimiento y sensación. La
parálisis procede de un daño cerebral, en la columna vertebral o en un nervio en
particular. En los perros generalmente sucede como resultado de una herida,
enfermedad, degeneración de los discos invertebrales, graves infecciones como la
distemper o envenenamiento. La “llamada paralisis posterior” afecta a las patas
y los cuartos traseros y es la mas común en los perros. Normalmente es una
secuela de la distemper y tiende a ser progresiva, de manera que es preferible
poner al perro a dormir. También se puede producir este tipo de parálisis por
desviación de los discos de la columna, especialmente en las razas de lomo
largo, como los Galgos y Corgis.
Si la parálisis es severa, se
produce una pérdida total de sensación y el perro se vuelve incontinente, por lo
que sin poderse mover con facilidad se arrastra sobre sus heces, de manera que
el perro debe yacer sobre una superficie que pueda ser limpiada con facilidad y
sea suave, para aliviar un poco su situación. El tratamiento de la parálisis
depende del origen y naturaleza de la situación particular, pero en todos los
casos el perro necesitara un largo periodo de descanso combinado con la
administración de ciertos medicamentos como las hormonas corticosteroides;
en algunos casos es viable la cirugía; pero en la mayoría es más humanitario
poner al perro a dormir.
Existe un desorden hereditario que
causa anormalidades en las vértebras cercanas al cuello y que es frecuente en
las razas muy grandes, como el Gran danés. Las vértebras deformes presionan la
espina dorsal y causan una cierta paralisis en las patas delanteras, lo que
produce un estado de desequilibrio que se conoce como Síndrome de Wobbler.
Un perro puede sufrir parálisis en
los cuartos delanteros como resultado de una lesión en el nervio radial; si el
nervio resulta muy dañado y es difícil su recuperación, es necesario amputar el
miembro en el que se ha producido la lesión, pues falta de circulación puede
producir gangrena; si la otra pata no se encuentra afectada, la situación del
perro no es tan dramática, pues podría tener una buena calidad de vida aun con
solo tres patas.
PARA INFLUENZA:
El virus de la para-influenza canina causa un estado de enfermedad grave, por lo
que es una de las vacunas prioritarias.
PARVOVIRUS:
Es uno de los virus mas pequeños y peligrosos para los perros, pues produce una
de las enfermedades mas letales. Se trata de una enfermedad muy nueva, pues se
desconocía en los perros hasta 1978, año en que se comenzó a detectar en varios
países y su incidencia ha venido aumentando, considerándose ya unos de los
principales peligros para los perros. Parece que este virus es una mutación de
uno conocido como panleucopenia, responsable de una enfermedad llamada
Enteritis, que ataca a los gatos. Se dice que el virus mutante se extendió
en alimentos comerciales para perros, lo que sin comprobarse ya esta controlado,
pero no así el virus mismo que ahora se difunde por contagio, atacando
principalmente a los cachorros y a los perros jóvenes. El virus es arrojado en
las heces de animales enfermos y permanece largo tiempo en estado latente hasta
encontrar el medio propicio para su desarrollo, por lo que no es necesario el
contacto para que se produzca el contagio. Una vez que esté presente, el virus
es muy difícil de erradicar y causa dos tipos de enfermedades: la más común es
la especie de “gastroenteritis” que se produce principalmente en los cachorros y
comienza produciendo letargia y vómitos, siguiendo con fuertes diarreas en una
consistencia muy líquida y que contiene sangre. El cachorro se deshidrata muy
rápidamente y pronto se colapsa y muere. Existe un tratamiento a base de
sustancias que se inoculan por vía intravenosa, pero en el diez por ciento de
los casos el resultado es la muerte.
Otra infección de la misma índole,
pero más rara, causa inflamación en el corazón (miocarditis), ocurriendo
en cachorros muy pequeños, incluso antes del destete. Tal parece que es la madre
de la que transmite el virus, ya sea durante la gestación o el nacimiento;
aunque los cachorros parecen muy sanos las primeras semanas, pero desarrollan
rápidamente todos los síntomas de la enfermedad, muriendo varios de los miembros
de la camada; los sobrevivientes quedan con lesiones cardiacas.
Los adultos infectados de
parvovirus son mucho mas resistentes, presentándose la muerte solamente en el
uno por ciento de los casos. Afortunadamente ya se ha desarrollado una vacuna
eficaz para prevenir esta enfermedad.
PATOGENO:
Termino aplicado a un organismo que causa una enfermedad, la mayoría de estos
entes patógenos en perros son los virus y las bacterias; sin embargo muchos
entes patógenos pueden estar presentes en el cuerpo del animal sin causar
síntomas malignos; en estos casos se habla de un “portador” de la enfermedad que
al pasar a otros perros si puede desarrollarse.
PERDIDA DE APETITO:
Una baja o pérdida de apetito ocurre a todos los perros de vez en cuando;
algunas veces por causas obvias, como algún absceso en la boca o la lengua que
produce dolor al comer, lo mismo en un perro que ha sufrido una indigestión y se
rehúsa a comer sus siguientes raciones. También un perro que ha estado menos
activo de lo normal tendera a comer menos, pues no ha gastado su energía, lo
mismo sucede en tiempos de calor, cuando el agobio desestimula el apetito. Pero
si observamos una pérdida de apetito sin causa aparente, lo más probable es que
eso sea signo de enfermedad, sobre todo si se presentan otros síntomas, como
fiebres, agotamiento, dificultad para respirar o un ritmo cardíaco acelerado. En
ese caso el apetito es un indicador de una anomalía y lo más prudente es
consultar al veterinario.
También es frecuente que el perro
pierda el apetito por causas psicológicas o emocionales, como el haber sido
dejado en un albergue para perros o el que sienta que se ha perdido interés en
el por cualquier motivo. En ese caso la solución es restablecer una relación
cordial con el perro.
PERDIDA DE PESO:
Una inexplicable baja de peso es algo digno de consideración y pone en evidencia
una enfermedad o desarreglo subyacente que siempre debe ser investigado. Una
pérdida de peso no necesariamente se encuentra asociada a la falta de apetito,
esto dependerá de la causa.
PICADURAS DE ABEJA Y AVISPA:
Los perros se encuentran más expuestos que los humanos a las picaduras de
insectos debido a sus tendencias cazadoras. Una picadura de avispa o abeja es
dolorosa, pero si se trata solamente de una, generalmente no produce mayor
problema, siempre que el perro no sea alérgico. En todo caso habrá que limpiar
la zona y procurar extraer el aguijón, pues estos insectos lo dejan incrustado
donde pican y contiene un veneno que produce irritación, además que se crea un
foco de infección. La remoción del pequeño aguijón puede lograrse si usamos unas
pinzas para depilación.
El verdadero peligro es cuando el
perro es atacado por muchas abejas o avispas, o bien si una pica en su lengua;
en ambos casos se produce un estado de envenenamiento, con los síntomas antes
descritos, incluyendo el shock anafiláctico, por lo que su condición
puede ser extremadamente grave.
PIOMETRISMO:
Se trata de una inflamación e infección de la matriz que se produce unas semanas
antes del “estro” o periodo de celo. Esta es una enfermedad común, sobre todo en
hembras ya mayores y requiere un tratamiento urgente que puede involucrar una
intervención quirúrgica. Los síntomas de piometrismo incluyen agotamiento, sed
excesiva, temperatura alta, vomito y pérdida de apetito; todos estos síntomas
pueden aparecer de un momento a otro. La infección crea una excoriación
purulenta en la matriz; cuando se concentra en el cuello o “cervix”, la
acumulación de pus en esta parte produce una gran inflamación del vientre.
Cuando la piometria es “abierta”, el canal cervical permite el paso de la pus,
por lo que existe flujo vaginal. Con esta rápida secreción purulenta se puede
producir un envenenamiento de la sangre, lo que produce un estado se shock y la
muerte por exceso de toxinas. Alternativamente el útero puede romperse, lo que
también es fatal.
La gravedad y rapidez de esta
enfermedad nos sugiere una observación muy acuciosa de la hembra después de su
periodo de celo; si en este tiempo aparece cualquier síntoma de enfermedad
debemos llevarla de inmediato con el veterinario.
El tratamiento consiste en la
remoción completa de la matriz, además del uso de antibióticos para combatir la
infección. Por su puesto la perra queda esterilizada, pero sus posibilidades de
recuperación son amplias.
PLEURITIS:
Se trata de una inflamación de la
pleura, que es un conjunto de membranas que cubren los pulmones. Se trata
de una enfermedad grave y dolorosa que normalmente se complica con la neumonía.
La respiración es agitada y produce dolor, también se presenta fiebre y perdida
del apetito, un perro en estas condiciones requiere hospitalización.
PROSTATA:
Es una glándula especifica del sistema reproductivo masculino que esta situada
bajo la vejiga y llega a la uretra.
Esta glándula produce y secreta los
fluidos que acompañan al esperma cuando el perro eyacula. Un problema común en
los perros viejos es el alargamiento de la próstata, lo que causa interferencia
con la orina y la defecación. Esta situación puede tratarse con hormonas, pero
en muchos casos es preferible la castración. Es probable que este alargamiento
se encuentre asociado a la presencia de un tumor que en muchos casos resulta
canceroso.
PROSTOGENES:
Son preparaciones químicas que sustituyen a la hormona natural llamada
progesterona y normalmente se aplican a las hembras cuando se produce un
falso embarazo o a manera de anticonceptivo. En los machos es usada para
corregir la conducta de marcar el territorio con su orina o actitudes sexuales
inadecuadas. También se usa en ambos para reducir la tendencia al vagabundeo.
Estas hormonas deben ser usadas el menor tiempo posible.
PSEUDORRABIA:
También llamada “Enfermedad de Aujesky” y se trata de un padecimiento que se
presenta en todas las partes del mundo, principalmente cuando los perros son
alimentados con carne de cerdo, y más específicamente cuando la carne no se
encuentra bien cocida. El desarrollo de la enfermedad es corto e intenso,
comenzando alrededor de los diez días después de haber iniciado la infección. En
su primera fase el perro ladra exageradamente y se nota muy excitado,
presentándose también un exceso de salivación; posteriormente comienza a
manifestar escozor en toda la piel y se rasca continuamente, por lo que en
algunas regiones se le llama “mal de comezón”. En una tercera fase entra en un
estado letárgico, pierde coordinación de movimientos y se comienzan a paralizar
algunas partes de su cuerpo, con lo que es inminente el coma y la muerte. Debido
a sus características es fácil confundir esta enfermedad con la rabia, pero se
trata de un mal distinto y su desenlace es más rápido.
PSEUDOEMBARAZO:
Es una condición que se produce en algunas hembras después del periodo de celo,
presentándose todos los síntomas del embarazo real, a pesar de que no hubo
cópula. En muchos casos los síntomas son muy acusados y se producen con cada
celo, por lo que es conveniente considerar la esterilización de la hembra, con
lo que este fenómeno desaparece.
QUISTES:
Se trata de pequeños tumores, normalmente benignos, que contienen fluidos o
secreciones suaves contenidos en sacos membranosos. Los perros también generan
una gran variedad de quistes, la mayoría de ellos inofensivos; pero en algunos
que son peligrosos se describen a continuación:
-
Los quistes sebáceos que se
producen en la piel pueden ser muy pequeños y después crecer
desmesuradamente. Algunas razas son más proclives a esta clase de quistes,
tal es el caso de los pekineses. Además de las molestias que producen en si
mismos, su crecimiento anormal revela la posibilidad de un desarrollo
cancerígeno, por lo que debe ser examinado por un veterinario.
-
Los quistes llamados
“interdigitales”, obviamente crecen entre los dedos, por lo que resultan muy
dolorosos y fácilmente se rompen, con lo que dan lugar a una zona de carne
viva que se encuentra en contacto con el suelo y por tanto susceptible de
infección, por lo que estas formaciones deben ser tratadas de inmediato.
-
Los “quistes salivales” son los
que crecen en el interior de la boca, precisamente en los conductos
salivales, dificultando la producción y emisión de saliva, con lo que se
dificulta grandemente el acto de comer.
-
Quistes ováricos que se
presentan en las hembras y son una de las principales causas de esterilidad
natural. La hembra pierde la regularidad en sus periodos de celo y
eventualmente presenta otros síntomas de enfermedad; en estos casos se debe
implementar un tratamiento a base de hormonas y si eso no resuelve la
situación habrá que proceder quirúrgicamente.
RABIA:
Es una enfermedad viral extremadamente grave que afecta a los humanos, a los
perros y a muchos animales domésticos y salvajes. Salvo muy raras excepciones,
cuando se presentan los primeros síntomas, el desenlace es fatal. La ruta normal
de transmisión es la mordida de un animal infectado, por medio del virus
presente en la saliva. También es posible, aunque sumamente raro, que se
adquiera solamente por el contacto de la saliva o su inhalación, a menos que la
saliva toque una herida o excoriación, donde existe una entrada directa a la
sangre.
Tanto los perros como las personas
pueden ser vacunados contra la rabia y en muchos países es un requisito legal.
En el caso de que un perro no vacunado haya sido mordido por otro del que no se
sabe si esta vacunado o no, el primero deberá ser tratado con antiserum y
vacuna contra rabia, después deberá ser puesto en observación por un periodo no
menor de seis meses. Cuando se trata de un perro vacunado que ha sido mordido
por un desconocido, se debe proceder de la misma manera, aunque el tiempo de
observación debe reducirse a tres meses. Afortunadamente, la rabia prácticamente
se encuentra extinguida en humanos y es bastante rara en perros, pero si una
persona es mordida por un perro del que no se sabe si esta vacunado debe
tratarse con los métodos usuales, que han probado ser efectivos.
El virus de la rabia tarda entre
cuatro y seis meses para incubarse; a partir de que ya se ha fijado la
enfermedad se desarrolla en tres fases: En la primera etapa se percibe un cambio
de conducta en el perro, parece demasiado inquieto y busca esconderse en lugares
oscuros; a veces ladra demasiado y se pone agresivo, mientras que en otros
momentos se manifiesta más afectuoso de lo normal. Esta es una etapa muy corta,
pues no dura más de dos días, siguiendo con una segunda fase en la que el perro
manifiesta una gran excitación, ladrando continuamente y mordiendo todo lo que
se le pone delante, por eso a esta fase se le llama “furiosa”; el perro se
vuelve muy sensitivo a la luz y el sonido; si se le deja libre puede correr por
muchos kilómetros hasta caer exhausto; si se encuentra confinado puede morder
los objetos con tal fuerza que rompe sus dientes. En la tercera etapa el perro
se comienza a paralizar, dejando de ladrar y agredir, por lo que a esta etapa se
le llama rabia “muda”; se produce un extraño cambio en la voz, tornándose
demasiado ronca, por efecto de la distorsión de las cuerdas bucales y la
garganta afectada, tanto que el perro no puede tragar su propia saliva por lo
que ésta sale de su boca. En este momento el perro puede comenzar a tener
convulsiones y morirá en el curso de alguna de ellas. Otros pasan al estado de
coma, del que ya no regresan. Si no hay intervención en el proceso, la muerte
sobreviene entre los cinco y diez días a partir del comienzo de los síntomas.
En algunos países donde existe una
incidencia de rabia, ésta se da principalmente en los animales salvajes, que son
la fuente principal de contagio para los animales domésticos y las personas.
Aunque en la mayoría de los países la rabia se encuentra controlada, las
probabilidades de que este mal pueda llegar a ser epidémico siguen siendo
preocupantes, tanto que algunos gobiernos, como el de la Gran Bretaña prohiben
la vacunación de los animales domésticos, prefiriendo el antiguo sistema de
“cuarentenas”, pues considera que al vacunar a sus mascotas la gente se
despreocupa de este problema y no hace caso de mordeduras de animales cuando no
parecen graves.
RADIOGRAFIA:
Es una técnica para experimentar el interior del cuerpo utilizando rayos X.
Tanto para gente como para perros este método es una gran ayuda para el
diagnóstico y una guía para el tratamiento de un gran numero de enfermedades y
desordenes.
RESPIRACION:
Es el proceso por el cual penetra el aire a los pulmones y absorbe oxigeno del
ambiente. En realidad existen dos tipos de respiración: la externa y la interna.
La primera es la ya descrita y en la que intervienen los pulmones. La interna es
el proceso por el cual el oxigeno se transmite por el torrente sanguíneo hacia
los tejidos y órganos de todo el cuerpo, tomando el dióxido de carbono para
regresarlo a los pulmones y expelerlo por la vía externa. La respiración es
esencial para todos los procesos de la vida, pues los elementos del organismo
funcionan mal o dejan de funcionar si no tienen el suficiente abastecimiento de
oxigeno.
Al tomar el aire se dice que se
aspira, y al soltarlo se expira; los tiempos en que esto sucede es el ritmo
respiratorio, y este varia de unos a otros mamíferos. En un perro normal y sano,
y la respiración debe parecer fácil y no producir demasiado ruido. Obviamente,
en un perro que ha estado haciendo ejercicio o se encuentra sexualmente
excitado, el ritmo es más acelerado; pero cuando el perro en calma respira
agitadamente debemos sospechar un problema que puede tener muy variadas causas,
por lo que es conveniente consultar al veterinario.
SARRO:
Es una sustancia que se genera en la dentadura de los perros y con el tiempo los
corroe, creando desarreglos dentales y perdidas de piezas.
SED:
Como ya se ha dicho, el perro debe tener siempre acceso al agua limpia y fresca
para restablecer e liquido perdido por sudoración y orina. Si observamos el
consumo de agua, nos daremos cuenta de que existe un promedio que podríamos
tomar como un criterio de normalidad; pero cuando se rompe ese promedio podemos
sospechar que existe una enfermedad, sobre todo si se producen otros problemas,
como diarrea y vomito. Generalmente la sed se asocia a infecciones internas.
SEDATIVOS:
Existen muchos casos en los que es indicado darle al perro un sedativo o
tranquilizante. Esto podría ser en aquellas circunstancias en las que podemos
pronosticar que el perro se sentirá muy estresado y su conducta podría ser
agresiva; también cuando lo tenemos que hospedar en un albergue o en viajes
largos, para que esté tranquil y pueda dormir, en vez de sentir mareo.
SHOCK ANAFILACTICO:
Es una reacción alérgica extrema, que puede producirse después de la picadura de
un insecto, aplicación de una inyección, ingestión de un material toxico y en
perros alérgicos a ciertos alimentos que ocasionalmente consumen. El animal
manifiesta dificultades para respirar, se colapsa, sus encías se tornan oscuras
y el ritmo cardiaco es irregular. El perro no responde a estímulos y parece muy
enfermo. Se trata de un caso de urgencia y se le deberá aplicar una inyección de
adrenalina para regularizar su metabolismo y salvar su vida.
SINDROME DE CUSHING:
Es un desorden metabólico que resulta de una acumulación excesiva de hormonas
corticosteroides, que son secretadas por las glándulas adrenales y cuyo
control depende de la glándula pituitaria que se encuentra en la base del
cerebro. La pituitaria produce un neurotransmisor que es un “mensajero
químico” en forma de hormona que se llama adrenocorticotrópica, la que
viaja a través del torrente sanguíneo hasta las glándulas adrenales que se
encuentran situadas encima de los riñones. Cuando se rompe el equilibrio entre
el estimulo del neurotransmisor y la respuesta de las glándulas, se produce este
síndrome, que es peligroso, pues altera todo el metabolismo del animal, por lo
que debe ser tratado con rapidez.
SORDERA:
Algunas razas, particularmente aquellas de pelo blanco son proclives a la
sordera congénita; esto incluye a los Bull terrier y Dálmatas; parece que el
“gen” que produce el color y el de la sordera se encuentran correlacionados.
Aunque en la mayoría de los casos la sordera se debe a cambios degenerativos en
los órganos del oído interno y estos cambios se producen principalmente en el
perro anciano. Un perro sordo puede tener una buena calidad de vida, pues
conserva su vista y el olfato, pero se deben tener cuidados especiales con él.
TEMPERATURA:
La temperatura del perro se toma insertando con suavidad el termómetro en el
recto. La temperatura normal es de unos 38.5ºC, excepto por dos razas muy raras,
que es el perro chino de “cresta” y el mexicano “Xoloscuintle”, cuya temperatura
es de 40.7ºC. Igual que en las personas, un aumento de temperatura en los perros
significa un estado enfermizo del organismo y es conveniente consultar al
veterinario para descubrir la causa. Por supuesto una baja de temperatura
también es preocupante, sobre todo porque tiene relación con problemas
cardíacos.
TETANUS:
Es una enfermedad infecciosa
causada por la bacteria clostridium tetani, que normalmente vive en la
tierra. Esta enfermedad es mucho más rara en los perros que en los humanos, para
quienes resulta muy seria y a veces fatal. Las esporas de la bacteria entran a
través de una herida, especialmente si es profunda, y se desarrollan dentro del
organismo, produciendo toxinas que causan espasmos musculares y parálisis;
cuando los pulmones son afectados, la parálisis de los mismos causa la muerte.
Los primeros síntomas en los perros son la intolerancia a la luz y el sonido
presentándose después un entumecimiento de los músculos. Existe una vacuna para
perros, pero dada la poca incidencia de esta enfermedad no se considera del todo
necesaria; lo que si es prudente es que cuando se produzca una herida profunda
le sea administrado el suero antitetánico.
TOS:
Igual que la gente, el perro puede toser por muchas causas, la mayoría de las
cuales son intrascendentes, pero existen casos muy serios en los que la tos es
un síntoma a considerarse.
La tos puede ser la respuesta al
polvo, al polen u otras sustancias irritantes; también puede deberse a
resfriados, infecciones en la garganta o presencia de parásitos. Pero también
puede ser síntoma de enfermedades tan graves como la distemper o problemas
cardiacos.
Si la tos no es recurrente y no se
encuentra asociada a otros síntomas visibles de enfermedad, puede tratarse de
algo pasajero; en caso contrario resulta preocupante y es conveniente consultar
al veterinario.
TRANSFUSIONES DE SANGRE:
En casos de seria enfermedad o accidente muchas veces es necesario realizar
transfusiones de sangre para recuperar la que se ha perdido, incluso cuando se
hace una intervención quirúrgica prolongada.
TRAQUEOBRONQUITIS:
También llamada “Tos de la
perrera”, o “Enfermedad respiratoria canina”, pues se presenta con una tos muy
fuerte, producto de una infección que normalmente se adquiere en los albergues
para perros, las tiendas de animales y las perreras públicas, donde existe
hacinamiento de perros. Se trata de una forma de “bronquitis”, pues afecta los
bronquios y generalmente no es grave, pues la mayoría de los animales se
recuperan en poco tiempo; sin embargo en algunos perros se dan complicaciones
que pueden ser fatales, como la neumonía o una bronquitis severa, lo que se
produce principalmente en perros viejos o cachorros.
Son cuatro los microorganismos
responsables de esta enfermedad. Uno de ellos es la bacteria bordetella
bronquiseptica, que causa síntomas parecidos al catarro común, pero la
infección es mucho mas severa. También se produce esta enfermedad por infección
viral, reconociéndose como causa los dos tipos de adenovirus y el de la
para-influenza, cuyos síntomas varían en grados de severidad. Otros virus
se encuentran implicados en el cuadro de este mal y son también peligrosos; se
trata del microplasma, el virus del herpes y varios retrovirus,
todo lo que hace que esta enfermedad pueda complicarse extraordinariamente.
Actualmente existen vacunas para la
mayoría de estos agentes patógenos, pro la duración de ellas es de no mas de
seis meses, por lo que el perro tendrá que renovar sus vacunas en caso de ser
sometido a un hacinamiento, ya sea por su hospedaje, cruza o venta, como en el
caso de las tiendas de mascotas.
TUMOR:
Se trata de una protuberancia que crece en cualquier parte del cuerpo y es el
efecto de un crecimiento anormal de los tejidos, lo que puede ser un desarreglo
de la estructura celular del tejido, por lo que puede ser indicador de cáncer;
la mayoría de los tumores se producen por una alteración externa del tejido, por
lo que son “benignos”; pero en todo caso se debe analizar el tumor para
determinar su virulencia.
ULCERA:
Es una apertura de la piel o de una membrana mucosa, creando una cavidad que se
inflama y ocasionalmente se infecta, dificultándose la cicatrización. En los
perros se pueden producir úlceras a consecuencia de una gran variedad de
enfermedades y desordenes. Los sitios más frecuentes son la boca, la piel y los
ojos.
UREMIA:
Es una condición en la que se produce un exceso de urea en la sangre,
debido a un mal funcionamiento de los riñones. Se trata de un problema
degenerativo y resulta extremadamente grave, pues la sangre se satura de
toxinas, tanto que las probabilidades de sobrevivencia del perro son escasas.
URETRA:
Es el conducto que lleva la orina
desde la vejiga hasta el exterior. En el caso de las hembras, ésta es mas corta
que en los machos, por lo que ellas con más propensas a infecciones.
URETRITIS:
Es una inflamación de la uretra que en los perros se encuentra asociada a la
cistitis o la presencia de cálculos, lo que produce dolor al orinar y muchas
veces presencia de sangre en la orina; si sucede esto es necesario consultar al
veterinario.
VACUNACION:
Es el proceso de creación de un
estado inmune a ciertas enfermedades por la inoculación de vacunas que estimulan
la producción de anticuerpos específicos.
VISION DEL TUNEL:
Es un desorden la vista en la que los objetos son vistos solamente si se
encuentran en línea recta, perdiéndose la visión periférica; en los perros se
produce por un proceso degenerativo de la retina y tiende a ser progresivo.
VOMITO:
Es una acciona refleja en la que el contenido del estómago se vacía a través de
la boca, debido a la contracción del diafragma y de los músculos abdominales. El
vomito se produce por la estimulación de un centro especifico del cerebro, pero
el primer agente es una sensación del estomago mismo, que proviene de la
ingestión de alguna sustancia toxica o una cantidad exagerada de comida. También
se produce por la alteración de los centros de equilibrio situados en el oído
interno, lo que produce mareo, como en el caso de un viaje de automóvil.
La causa mas frecuente de vomito es
un simple malestar estomacal, debido a que el perro ha comido en exceso o
alimentos muy irritantes. Si este es el caso, no se presentan otros síntomas y
no hay de que preocuparse, pero es necesario suspender la comida por un mínimo
de doce horas y limitar el agua a pequeñas dosis, para no provocar nuevos
vómitos.
Si el vómito es persistente y se
acompaña de otros síntomas, tales como evidente dolor de estomago, diarrea,
apatía, dificultad para orinar presencia de sangre en la orina, el perro deberá
recibir inmediata atención veterinaria.
A-Z PRIMEROS AUXILIOS PARA PERROS.
Igual que para la gente, los
primeros auxilios para los perros tienen la finalidad de proporcionar un
tratamiento de extrema urgencia en caso de presentarse una enfermedad súbita, un
accidente o algún desorden. Las circunstancias en las que es precedente realizar
maniobras de primeros auxilios son las siguientes:
-
Cuando el perro experimenta un
gran sufrimiento.
-
Su condición puede agravarse si
no se interviene.
-
Puede morir si no se actúa de
inmediato.
En la práctica, no siempre resulta
evidente cuando se presentan circunstancias como las citadas y puede ser difícil
para una persona sin experiencia el saber que hacer. Sin embargo es preferible
actuar, por lo menos para dar tiempo a hablar por teléfono al veterinario, o
bien transportar al perro hasta su consultorio. Los tratamientos de primeros
auxilios pueden ser tan variados como el simplemente mantener al perro cómodo y
tranquilo, hasta darle respiración artificial o masaje cardiovascular.
Las prácticas que se presentan a
continuación pueden ser ejecutadas por cualquier persona, aun sin experiencia, y
en ningún caso agravaran la condición del perro. Sin embargo, debe tomarse como
una regla general el que la persona que interviene debe considerar en primer
lugar su seguridad personal, pues el perro, propio o ajeno, puede reaccionar con
extrema agresividad ante una manipulación cualquiera cuando se encuentra en un
estado alterado; en muchos casos es preferible inhabilitar al perro para morder,
lo que se puede hacer con rapidez envolviendo su hocico con cinta de la que se
usa para empacar.
AHOGO:
A muchos perros les gusta el agua o
incluso nadar, pero no son capaces de discernir los peligros a los que se
exponen, por lo que no es raro que se coloquen en situaciones de riesgo, sobre
todo en el mar, donde pueden ser arrastrados por el oleaje. Tampoco es raro que
una persona se ahogue al intentar salvar un perro que se encuentra a merced de
las olas, por lo que en este caso lo primero que tenemos que hacer es evaluar
nuestro propio riesgo y actuar con cuidado, pues el perro puede encontrarse
demasiado cansado y asustado, por lo que es necesario evitar que se apoye en
nuestro cuerpo, acercándole un material flotante al que pueda asirse en primera
instancia.
Si el perro ha tragado demasiada
agua, sus pulmones ya tienen un contenido, por lo que la primera medida es
tratar de que expulse esa agua. Si se trata de un perro pequeño, se le podrá
cargar cabeza abajo, sacudiéndolo para que el agua salga por gravedad.
Un perro grande tendrá que
mantenerse acostado, pero la operación es la misma, levantándolo de los cuartos
traseros para que su cabeza quede por lo bajo y expulse el agua; si como
resultado de esta operación el perro no comienza a toser, es probable que la
respiración se haya interrumpido, así que tenemos que constatar su respiración y
ritmo cardiaco, colocando al perro de costado y procurando que su cabeza quede
mas debajo de su cuerpo.
Si el corazón sigue funcionando
pero no existe respiración, el único método viable es la “respiración
artificial”, que se vera mas adelante. Si es el corazón lo que ha fallado, habrá
que proporcionarle “resucitación cardiopulmonar”
BLOQUEOS RESPIRATORIOS:
Cuando de pronto el perro se pone a toser violentamente y parece que se
dificulta la respiración es posible que el perro haya tragado un objeto que
obstruye su garganta, lo que es sumamente angustioso, tanto para el pero como
para quienes lo observan. El objeto puede ser un bocado de comida, un juguete o
cualquier otra cosa. Este bloqueo es sumamente peligroso pues se interrumpe la
respiración, por lo que hay que actuar de inmediato para salvar la vida del
perro, desde luego tomando las debidas precauciones para evitar ser mordidos por
el perro.
La situación ideal es que
intervengan dos personas, una sosteniendo con firmeza al perro e inmovilizándolo
entre sus piernas mientras con las manos abre lo mas posible su boca, mientras
la segunda persona trata de localizar el objeto atorado y removerlo, ya sea con
sus dedos o usando unas pinzas. Desde luego esta operación se facilita si el
perro ha perdido la conciencia, pero en todo caso hay que actuar con rapidez.
En el común de los casos, el objeto
puede ser visto, pues se trata de algo tan grande que sobresale en la boca; pero
también es frecuente que el objeto se encuentre insertado en la traquea y no se
le pueda ver, por lo que habrá que intentar otros métodos; si se trata de uno
pero grande se puede utilizar la llamada “maniobra de Heimlich”, que consiste e
colocar al perro parado sobre sus patas traseras, mientras la persona se coloca
detrás, abrazando fuertemente el pecho del perro, liberando un brazo, se
presionara fuertemente justo debajo de las costillas y se repetirá esta
operación varias veces, hasta que el objeto sea arrojado. Esta operación también
ser realiza con las personas. Si el perro esta inconsciente y es difícil
realizar esta maniobra de pie, se puede intentar con el perro acostado de lado,
presionando fuertemente con una mano sobre las costillas y la otra debajo,
tratando de producir un efecto de “fuelle”, o sea que la presión del aire de los
pulmones tendera a desalojar el objeto. Tratándose de un perro pequeño, esta
operación se puede intentar sosteniendo al perro de sus patas traseras y
poniéndolo boca abajo, lo que tiene la ventaja de que se aprovecha la gravedad.
Cuando se ha suspendido por mucho
tiempo la respiración del animal, este puede seguir sin respirar incluso su ya
se ha liberado del objeto extraño, por lo que será necesario darle respiración
artificial o resucitación cardiopulmonar, dependiendo de las circunstancias. Si
el perro es salvado, de todas maneras es necesario llevarlo al veterinario para
que sea revisado.
DISLOCACIONES O HUESOS ROTOS:
El resultado de una
caída, accidente o movimiento brusco puede ser una dislocación o ruptura de
huesos, siendo la causa mas común el atropellamiento, que es precisamente una
situación de extrema urgencia y normalmente requiere primeros auxilios; pero en
este caso es necesario evaluar las características de los daños para no agravar
la situación del perro. A continuación veremos algunas de las fracturas más
comunes y los riesgos que presentan:
-
LOMO:
Si se rompe la columna vertebral, el daño es muy severo y puede producirse
la parálisis de la parte posterior del cuerpo a partir de la fractura, por
lo que es necesario mantener inmóvil al perro. Si es necesario moverlo, es
preferible arrastrarlo con cuidado hasta una tabla que haga las veces de
camilla, para poderlo transportar sin lastimar más la columna.
-
PATAS:
Si el perro ha sido lastimado en una de sus patas, habrá que mantenerlo
acostado y envolver el miembro dañado con una toalla, de manera que tenga el
menor movimiento posible, sobre todo si notamos que el hueso sobresale de la
piel.
-
COSTILLAS:
Si se sospecha que se han fracturado costillas, lo que debemos hacer es
envolver la caja torácica del perro con vendas elásticas u otro material a
la mano, procurando que el vendaje quede firme pero no demasiado apretado.
Si el perro tiene dificultades para respirar, es de suponerse que una
costilla rota ha perforado un pulmón; en este caso hay que moverlo lo menos
posible hasta que llegue la ayuda veterinaria.
-
COLA:
La fractura más común de los perros es en la cola, pues fácilmente se les
atora al jugar o saltar, y también es muy frecuente que se les atrape la
cola con la puerta del auto. Si se percibe una fractura, lo único que se
puede hacer es entablillarla para evitar el movimiento y llevar al perro al
veterinario.
En todos los casos en que se
sospecha fractura o dislocación, el perro debe ser auscultado por el veterinario
y no es conveniente darle nada de comer o beber con anticipación, pues es
probable que se le tenga que anestesiar, ya sea para operar, o simplemente para
revisarlo, pues en estado consciente el perro no lo permitiría.
ESTADO DE SHOCK:
El shock fisiológico es una
condición grave en la que baja demasiado la presión arterial, de manera que el
organismo sufre de una falta de oxigenación. En los perros, este estado se puede
producir a consecuencia de una enfermedad, herida o trauma. Puede ocurrir
inmediatamente después de un accidente o en una crisis por enfermedad, pero en
ocasiones sucede en una fase de aparente recuperación. Como se trata de una
situación crítica es necesario actuar de inmediato.
Los indicadores de que un perro
esta a punto de caer en shock son una extrema palidez de las encías, cuando se
tocan y presionan un poco con los dedos esa porción se torna roja, lo que indica
que la sangre se acumula ahí. También se presenta respiración agitada, un ritmo
cardiaco rápido y ansiedad. Mas tarde la respiración se vuelve lenta y el ritmo
del corazón se percibe irregular, en estos momentos el perro puede perder la
conciencia, sus encías se ponen azulosas y su temperatura baja hasta 36.7ºC o
más.
El tratamiento de primeros auxilios
consiste en colocar al perro yaciendo de costado y estirar un poco su cabeza
lejos del cuerpo para favorecer la respiración; después se deberá meter alguna
colchoneta, almohada o lo que se tenga a la mano para levantar sus cuartos
traseros, de modo que la sangre corre hacia la cabeza. Es posible que se
necesite darle respiración artificial, masaje cardiaco o resucitación; también
es conveniente tapar al perro con una cobija para aumentar su temperatura.
Finalmente habrá que solicitar una intervención veterinaria de urgencia.
HEMORRAGIA:
El flujo de sangre puede ser interno o externo. El primer caso se produce por
daños a los tejidos u órganos internos, y el segundo por heridas que van de la
piel hacia adentro.
Las hemorragias externas son tan
peligrosas como sea la perdida de sangre y el tipo de la misma, como ya se ha
visto en otro apartado de este libro. Pero cuando es evidente un flujo rápido
que no se contiene por si mismo, es urgente actuar, aplicando un vendaje para
detener el flujo lo mas posible; lo ideal es una venda elástica de las que
venden en la farmacia, pero en estos casos de urgencia habrá que echar mano de
cualquier material que sirva. Antes de intentar el vendaje hay que procurar
reducir el flujo de sangre, cerrando la herida con los dedos y presionándola
durante unos dos minutos, para propiciar que se produzca una precicatrización,
en cuanto vemos que la herida se queda pegada unos instantes, procederemos a
vendar la zona de una manera firme pero sin apretar tanto que se detenga la
circulación. Si el vendaje parece no estar funcionando habrá que localizar el
punto en el que la presión produce que la sangre ya no corra hacia la herida,
habrá que colocar un “torniquete” en ese lugar, esto consiste en un material
duro, como un pedazo de madera, un lápiz p lo que se adapte a la zona, y
colocarlo en el lugar donde se debe ejercer la presión, de manera que este
material sustituye a nuestros dedos; después habrá que vendar la zona junto con
el material para producir una presión permanente que detenga la sangre. De esta
manera la situación crítica pudiera estar controlada y podemos llevar al perro
al veterinario, pero debemos poner atención en aflojar el torniquete cada diez
minutos y permitir el flujo de sangre unos momentos, pues de otra manera podría
producirse la gangrena.
Las orejas del perro son muy
sensibles y fácilmente se producen sangrados a causa de pequeñas heridas. En el
cado de que el perro se encuentre sangrando de una oreja, habrá que colocar una
gasa o algodón sobre la zona afectada y presionar por unos dos minutos, para
producir la unión del cartílago e iniciar el proceso de cicatrización,
procurando que la cabeza del perro se encuentre hacia arriba para que exista
menos irrigación en la oreja afectada.
Si el sangrado procede de una
herida en la lengua o cualquier parte de la boca es difícil aplicar una presión
directa en un perro consciente, pues el no lo permitirá e incluso puede
mordernos. En este caso es preferible mantener baja la cabeza del perro para
evitar que trague sangre y llevarlo de inmediato al veterinario, donde
seguramente tendrá que ser anestesiado para proceder a su curación
Coloca al perro en una posición
adecuada y aplica
una gruesa parte de material
absorbente a la herida.
Cubre firmemente la herida con una
venda o el material
disponible. Si se moja la gasa,
cámbiala por una nueva.
Para controlar temporalmente el
severo sangrado de
la cola, patas delanteras, traseras
o cabeza, presiona con los
dedos el punto correspondiente.
Si la sangre proviene de la nariz,
no se debe apretar las cavidades nasales o taponearlas, sino humedecer un lienzo
con agua muy fría y colocarlo sobre el puente de la nariz lo que pudiera detener
la hemorragia porque el frío produce una vasoconstricción; pero puede ser el
caso de que la hemorragia proceda de una herida interna, en estas condiciones
los fomentos de agua fría no servirán y el perro deberá ser atendido
profesionalmente.
Si el sangrado es por los ojos, el
procedimiento de los lienzos fríos puede ser muy efectivo, pues es muy probable
que se trate solamente de ruptura de vasos capilares.
Es muy común que el se rompa una
uña de raíz, lo que produce un confuso sangrado; sin embargo no se trata de una
verdadera urgencia, por lo que solo se debe limpiar la herida y vendarla para
llevarla al perro al veterinario.
INFLAMACION DEL VIENTRE:
Se trata de un crecimiento súbito y desmesurado del vientre que se produce por
acumulación de gases, siendo tan pronunciado que incluso interfiere con la
respiración. Es más común que ocurra en razas grandes, aunque no se descarta que
suceda en perros pequeños. De pronto, aun en medio de un ejercicio el perro se
desploma, parece tener dolo, se dificulta su respiración y se produce una gran
salivación. Generalmente se presenta después de haber comido y bebido en exceso.
En realidad se trata de un caso grave y debe ser atendido de inmediato, pues el
perro se encuentra en peligro de caer en estado de shock y morir.
QUEMADURAS Y ESCALDADURAS:
Una quemadura y un raspón producen síntomas muy parecidos aunque sus causas sean
muy diferentes. Las quemaduras pueden ser producidas también por corriente
eléctrica o materiales químicos cáusticos.
Igual que los niños pequeños, los
perros también se encuentran expuestos a quemaduras y escaldaduras en la casa,
por lo que en ambos casos debemos tomar toda clase de precauciones; es muy común
que un perro se produzca severas escaldaduras en la lengua y en la boca al
tratar de robar un trozo de carne que se está preparando en un asador, o que
sobre su lomo de derrame un café muy caliente. Otro riesgo es que el perro se
encuentre muy cerca de la chimenea o un fuego cualquiera. Muchos cachorros
reciben descargas eléctricas porque muerden los cables.
Las quemaduras se clasifican en
“grados”, que van de lo superficial, en las que queda suficiente tejido para
restaurarse solo, hasta quemaduras profundas, en las que también se afectan
tejidos u órganos internos, por lo que el cicatrizado es difícil y se producen
dolores intensos y desfiguración.
Con todas las quemaduras, pero
particularmente con las profundas, el mayor riesgo es el shock, y
secundariamente la infección. Ocasionalmente, y en especial con perros de largo
pelaje, las consecuencias no son evidentes y la infección se manifiesta tiempo
después.
El procedimiento de primeros
auxilios consiste, primariamente, en verter lentamente agua fría sobre la parte
afectada durante unos diez o quince minutos, lo que aliviara el dolor y limpiara
la excoriación. Si la piel no presenta grave daño, simplemente se la deberá
cubrir con una gasa o algodón y cinta adhesiva, comunicándose con el veterinario
para solicitar su consejo. Si las quemaduras han afectado la piel con cierta
profundidad se deberá llevar al perro al veterinario, y en caso de que las
quemaduras sean profundas, lo más humanitario es practicar la eutanasia.
RESPIRACION ARTIFICIAL:
Es una técnica de ultima urgencia que se aplica cuando el perro ha dejado de
respirar o incluso si se ha producido un paro cardiaco, que es una situación
realmente grave, pues si el cerebro deja de recibir oxigeno el daño permanente
es cosa de unos cuantos minutos, por lo que la respiración artificial debe
combinarse con la técnica conocida como resucitación cardiovascular.
Existen varias causas por las que
cesa la respiración, como el shock anafiláctico, ahogo, asfixia, shock eléctrico
y severos golpes o heridas. Muchas veces la respiración es tan leve que no se
puede detectar, sin embargo existe, lo que solo puede percibir colgando un trozo
de tela delante de la boca del perro para observar si se mueve; si es así, en
realidad no estamos en presencia de un paro respiratorio. Pero si la respiración
no es detectada, se debe actuar de inmediato para salvar la vida del perro. Se
le debe colocar yaciendo de lado y levantar su cabeza para abrir su boca y tirar
un poco de su lengua, de modo que podamos inspeccionar su boca y garganta en
busca de algún objeto extraño que pudiera estar obstruyendo la respiración; si
es así será necesario intentar sacarlo con los dedos o algún instrumento; si no
es el caso, de cualquier manera tenemos que proceder a la respiración
artificial, dejando acostado al perro y procurando que su cabeza se encuentre
por debajo de su cuerpo. Se colocaran ambas manos en la región de las costillas,
y se comenzara a presionar y liberar rítmicamente, imitando el movimiento del
pecho en la respiración normal, de manera que los pulmones recuperen su
movimiento; se deberá hacer esto durante medio minuto u observar si se ha
restablecido la respiración, si no es así seguiremos con otra sesión. Si el
corazón continua funcionando, la respiración artificial puede ser suficiente
para llevar oxigeno al cerebro; esta técnica solo es ineficaz si los pulmones se
encuentran perforados o existe una herida en el pecho que pudiera agravarse con
la manipulación; si este es el caso será preferible administrar el otro tipo de
respiración artificial, que es el de “boca-nariz”.
Dada la anatomía de los perros es
poco probable que se pueda dar respiración de “boca a boca”, por lo que se hace
de boca a nariz. Soplando fuertemente en la nariz del perro se podrán inflar sus
pulmones, procediendo también rítmicamente, soplando y retirando la boca para
permitir la expulsión del aire; el proceso se repite y continúa hasta que la
respiración normal del perro se restablezca, revisando periódicamente si tal
cosa ha ocurrido. Este es el método mas seguro de respiración artificial, sobre
todo cuando observamos sangre en la boca o nariz del perro, lo que indica la
posibilidad de una lesión en los pulmones.
RESUCITACION CARDIOPULMONAR:
Es un procedimiento de urgencia en el que se combina la respiración boca-nariz
con el masaje al corazón; es el procedimiento ultimo que se emplea en un perro
que ha dejado de respirar y que tampoco tiene actividad cardiaca.
La primera operación es revisar la
boca y garganta del perro de la manera antes descrita; después habrá que
proceder a la respiración boca-nariz por unos diez segundos, seguida por un
masaje; si el perro es pequeño, habrá que colocar una mano en su lomo y la otra
sobre sus costillas, presionando y liberando a razón de 120 veces por minuto,
imitando con ello el latido del corazón; en el caso de un perro grande, debemos
presionar con ambas manos una sobre otra, igualmente sobre las costillas para
estimular el corazón. En las razas muy grandes será preferible ponerlo de
espaldas y actuar directamente sobre el pecho, contando dos tiempos al presionar
fuertemente sobre el pecho, contando dos tiempos al presionar fuertemente sobre
el pecho y un tiempo al liberar la presión, lo que deberá hacerse ochenta veces
por minuto.
Cualquiera que sea el método
empleado, habrá que suspender de tiempo en tiempo (aproximadamente cada quince
segundos), para verificar si el perro presenta pulso, mismo que podemos tomar en
una de sus patas delanteras. Si el perro sigue sin respirar es necesaria otra
sesión de respiración artificial. Lo ideal es que en esta operación participen
dos personas, una dándole respiración y la otra masaje cardiaco.
SHOCK ELECTRICO:
Muchos perros sufren una descarga eléctrica cuando muerden los cables, siendo
los cachorros los más expuestos debido a su conducta exploratoria y de juego. En
muchos casos el shock eléctrico es fatal o produce serias quemaduras. Cuando
sucede una descarga, la primera medida es retirar al perro de la fuente de
energía, de preferencia desconectando el cable en cuestión para no recibir
nosotros mismos una descarga, inmediatamente tenemos que revisar la actividad
respiratoria y cardiaca del perro y en caso de que se haya suspendido una de
ellas, o ambas, proceder como ya se ha descrito, con respiración artificial y
masaje cardiovascular. Si se ha tenido éxito y se ha salvado la vida del perro,
de cualquier manera habrá que llevarlo al veterinario para su tratamiento
posterior.

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