El Pastor Alemán
Su versatilidad natural y una adecuada selección
a lo largo de más de cien años han convertido al Pastor Alemán en la
raza canina más popular en el mundo.
Muy pocos son los países en los que no ocupa el primer lugar entre
las preferencias del público.
El estándar original ya marcaba como objetivo “crear un perro
altamente dotado de inteligencia, eficiente y con una construcción
perfecta”.
Este objetivo primigenio, fundamenta la base de la selección
del pastor alemán, la conjunción de carácter, funcionalidad y
anatomía, para alcanzar el desarrollo de un animal de cualidades
puestas siempre al servicio del hombre.

Un buen pastor alemán mostrará equilibrio en su comportamiento.
Será fiel compañero de su amo, e insobornable defensor de éste,
de sus pertenencias o de las personas y bienes que se pongan a su
cuidado. El pastor
alemán posee fuerza, coraje, valor, tenacidad, inteligencia y, por
encima de todo, nobleza.
La versatilidad y adaptabilidad de un pastor alemán ha sido
ampliamente demostrada ya que se le puede enseñar casi cualquier
cosa y está dotado de cualidades suficientes para desempeñar todo
tipo de tareas. Es inteligente, vivo, atento, ágil, equilibrado,
resistente, con muy buen olfato y con una alta capacidad de
resolución propia ante las diversas situaciones en que se encuentre.
Es la principal raza destinada a los más diversos cometidos, es
perro policía, antidroga y antiexplosivos, de salvamento, de
búsqueda, protección y defensa, guía de invidentes, acompañante de
discapacitados, etc. ya que es un perro atento, equilibrado,
sociable, capaz de convivir con otros animales y que se integra en
la familia casi como un miembro más. Algunas de sus principales
características son:
Adora a la familia humana y se deshace por complacerla, es muy
afectuoso, noble y protector.
Tiene la necesidad de sentirse útil, es obediente, seguro de sí
mismo y disfruta cualquier cometido que le proponga su dueño.
Se adapta con facilidad lo mismo a la vida en el campo que a la vida
ciudadana, siempre y cuando sus dueños respeten sus horas de
ejercicio y le proporcionen un espacio vital que no limite sus
posibilidades y lo deje relegado.
Es un fiel acompañante, centinela y defensor de su dueño. Posee
excelentes dotes para la guarda: si sospecha que algo o alguien
puede dañarle a él o a su familia, no dudará un momento en
defenderlos.
Su relación con los niños es ejemplar; tolera con paciencia sus
travesuras, participa como uno más en sus juegos y nunca descuida su
vigilancia. con él están seguros.
Su facilidad para aprender sobrepasa los márgenes caninos. Es un
trabajador nato que realiza tanto sus labores de perro de familia
como las de perro de trabajo con valentía, abnegación y fidelidad.
Posee un carácter apacible y tranquilo que le permite desenvolverse
entre personas extrañas sin mostrar agresividad.
Es sociable con otros animales, siempre que se realicen las
pertinentes y correctas presentaciones, y el dueño no fomente los
celos entre ellos.
No debe emplearse como perro de guarda de una finca en la que pase
las 24 horas solo. tolera la ausencia de su dueño, pero hasta cierto
límite ya que le encanta la compañía y, a ser posible, compartir
todos los momentos del día con él.
No es un perro hiperactivo. Por su necesidad de contacto con el amo
y su dependencia de él, siempre adapta su actividad a la de su
dueño. Si sale a correr lo seguirá al trote y si se pone a dormir,
yacerá tranquilamente a sus pies.
Es un perro hecho para compartir la vida con los suyos. el mejor
hogar es aquel donde se le aprecie y se le dedique tiempo. su afecto
y disponibilidad lo convierten en un excelente perro de familia.

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