Entre las primeras motivaciones que han llevado al hombre moderno a domesticar
perros, han tenido enorme importancia las razones utilitarias.
El hombre limitado en algunas de sus capacidades sensoriales,
pronto comprendió que el perro podía suponer una preciosa ayuda
en algunas actividades como la caza, guarda, pastoreo, etc.
Algunos comportamientos naturales del animal podían
efectivamente dirigirse a comodidad de su domesticador, como por
ejemplo los comportamientos de defensa del territorio (que
podían transformarse en actitudes de perro guardián) o los de
tipo predatorio, por los que comenzó la utilización del perro de
caza. Aunque para que los diferentes comportamientos instintivos
del canis familiaris pudiesen ser verdaderamente de utilidad era
necesario también que pudiesen ser dirigidos y condicionados por
el hombre de manera direccional. Así, el perro de caza tan útil
levantando presas gracias a su marcada cualidad para husmear,
para hacerse verdaderamente útil debía señalar y a veces
desanidar la presa pero sin abatirla, exactamente igual que el
perro pastor debía vigilar y guiar las ovejas sin agredirías o
dañarlas de ningún modo. Así se empezó a actuar sobre los
comportamientos específicos dirigiéndolos, algunas veces, de
manera diferente a los naturales (como ocurre en el caso del
perro pastor), interrumpiéndolos en un determinado momento (como
a veces sucede con los perros de muestra, que vista la presa no
deben apropiársela, sino sólo señalarla).
Con el paso de los años, la selección efectuada por el hombre ha modificado
profundamente a los perros, llegando a aumentar algunas veces
los impulsos instintivos hacia algunos comportamientos, o bien
disminuir otros, mientras las bases del adiestramiento han
permanecido invariables. En efecto, adiestrar un perro,
sustancialmente quiere decir hacerle aprender determinados
comportamientos y enseñarle a realizarlos todas las veces que se
presenten determinados estímulos. Estos pueden provenir del
conductor, bajo la forma de señales u órdenes, o del medio
ambiente, como ocurre por ejemplo con la aparición de un
malhechor, en el caso de los perros adiestrados para defensa.
Las secuencias de comportamientos aprendidos mediante el adiestramiento deben
atenerse lo más posible a determinadas configuraciones
concretas, y el índice de un nivel de adiestramiento superior es
la mayor o menor precisión en su realización.
El adiestramiento normalmente está encaminado a la utilización del perro para
un determinado cometido; este ultimo a menudo funda su razón de
ser sobre comportamientos naturales instintivos, que mediante
condicionamientos de diferente género son dirigidos con
objetivos varios.
Así sucede tanto en el adiestramiento para la caza (donde
encuentra expresión el comportamiento predatorio, aunque esté
inhibido después en numerosas secuencias), como en el trabajo de
guarda y vigilancia (en el que en gran parte encontramos el
instinto de defensa del territorio).
Aparte de algunas excepciones, entre ellas los perros de circo adiestrados
para ejercicios bastante antinaturales, en la base de cualquier
tipo de adiestramiento están las inclinaciones instintivas hacia
determinados comportamientos. Estas, que se podrían definir
«predisposiciones naturales», pueden expresarse con reacciones
emotivas de diferente intensidad, variables según la
personalidad psicológica de cada animal y determinadas tanto por
comportamientos adquiridos por vía hereditaria como por
actitudes aprendidas a partir de experiencia. Por tanto, cada
perro tiene sus particulares características de
comportamiento y es importante comprenderlas antes de iniciar
con él una relación de adiestramiento.
A menudo, en la tentativa de definir las diferentes características entre
sujetos se utilizan términos quizás un poco demasiado
antropomórficos, aunque algunos han adquirido dentro de la
tradición de amor a los animales, un preciso significado. Entre
ellos:
Temperamento Que indica la capacidad de reaccionar con rapidez a
los estímulos procedentes del ambiente.
Temple La capacidad de soportar los estímulos desagradables;
Docilidad La predisposición a aceptar ciertas imposiciones cuando
provienen del adiestrador;
Vigilancia La atención hacia los estímulos insólitos procedentes
del ambiente; y además
Agresividad (que a menudo se confunde con el espíritu de lucha),
o sea, la determinación a afirmarse a sí mismos tanto en las
disputas entre perros como en los enfrentamientos con el
hombre.
Posesividad La inclinación instintiva a afirmarse a sí mismos en
la relación objetiva con algunos elementos del ambiente.
Estas características psicológicas son variables de individuo a individuo, y
la diferente medida mediante la que pueden expresarse suministra
notables indicaciones sobre las técnicas de adiestramiento que
usar.
Así, para un animal de gran temple puede hacerse necesario un adiestramiento
basado en la eficacia de ciertos refuerzos negativos, que con un
perro de gran temperamento, pero menos resistente a los
estímulos desagradables, podrían tener pésimos efectos.
Igualmente puede resultar relativamente sencillo crear una
corriente positiva de atención (básica para cualquier
adiestramiento) con un perro de buen temperamento, que
desgraciadamente con un sujeto más duro se construirá con mayor
dificultad. Para los objetivos del trabajo, los excesos son de
escasa utilidad:
Efectivamente, un perro de excesivo temple puede resultar in-adiestrable, y
uno de demasiado temperamento ser demasiado fácil de distraer
por los variados estímulos ambientales. Es ideal el perro
equilibrado en la expresión de estas características:
suficientemente duro para resistir los estímulos negativos del
trabajo de fijación y, a la vez, lo bastante atento para
aprender con facilidad y entusiasmo las diferentes secuencias de
los ejercicios.
Con respecto a la agresividad, para los fines del adiestramiento las
necesidades son muy particulares: efectivamente, el buen alumno
debe ser lo suficientemente agresivo para combatir con fuerza y
determinación en los momentos de lucha activa con el figurante,
aunque lo bastante tímido como para poder mantenerlo bajo
control en cualquier fase del ejercicio. Finalmente, una buena
docilidad puede convertirlo en un animal adiestrable por
cualquiera, incluso por un inexperto conductor; aunque si es
excesiva, puede hacer al alumno vulnerable a relaciones
demasiado cordiales también con los extraños, no siempre
inofensivos. Para el adiestramiento con objetivos agonísticos se
prefieren generalmente perros de fuerte temple o gran
combatividad, capaces de afrontar las secuencias de ataque con
entusiasmo, aunque se repitan innumerables veces. Estos perros
que en las manos de un experto pueden llegar a sofisticados
niveles de adiestramiento, la mayoría de las veces resultan un
poco difíciles para los adiestradores inexpertos, demasiado
propensos a dejarse engañar por un animal exuberante o incluso
demasiado testarudo. Para estos adiestradores en formación puede
resultar mucho más satisfactorio un perro blando, equilibrado,
sociable y sobre todo disponible para una relación didáctica
basada en el juego. El perro, de todos modos, debe ser bastante
fuerte y seguro como para superar los posibles errores del
adiestrador debutante.
Sin embargo, el adiestramiento es una actividad muy seria y extremadamente
delicada, que debe afrontarse con gran dedicación y, si es
posible, con la ayuda de personas expertas.
Aunque los primeros pasos, que comprenden los diferentes ejercicios para
enseñar a los perros aún en período de formación psicológica
(llamada, ladrido controlado, marcha con la traílla, pista,
etc.), pueden iniciarse por cualquiera, es fundamental el
consejo de personas expertas en el momento en que, con el perro
de diez, doce meses, o más, se afronten niveles más difíciles de
adiestramiento, los que comprenden ejercicios de ataque.
Por lo demás, una actividad tan interesante como es el adiestramiento de un
perro lo es aún más si puede compartirse con otros aficionados
reunidos por los mismos intereses. Existen algunos campos
ideales para el adiestramiento en los que se encuentran
numerosos aficionados que se dedican al trabajo con el perro,
compartiendo maravillosos momentos.
Aunque algunos ejercicios de preparación se pueden afrontar sin ayuda, hemos
de tener en cuenta lo delicada que puede ser una conducta
correcta del animal en los primeros trabajos de adiestramiento.
Efectivamente, enseñar ciertos ejercicios al perro puede
resultar relativamente fácil, incluso para los inexpertos, pero
es mucho más difícil después corregir los defectos de conducta,
especialmente cuando éstos afectan las inclinaciones emotivas
del animal.
En la fase preparatoria, con el perro aún en edad formativa, se puede empezar
algún ejercicio que requiera poco castigo y que pueda ser
aprendido mediante refuerzos de tipo positivo: lo ideal es
explotar la gran predisposición hacia ciertos tipos de
aprendizaje que caracteriza la edad juvenil.
Así, con un cachorro muy curioso por el ambiente, se puede comenzar un trabajo
de rastreo, interesando al joven alumno en la selección de
señales olfativas. E igualmente explotando algunas inclinaciones
lúdicas se puede animarlo a correr tras un trapo en movimiento,
reforzando en él expresiones de comportamientos predatorios. Más
tarde, en el período de formación de las relaciones jerárquicas,
se pueden practicar vitales y confiadas relaciones sociales con
respecto a los humanos, muy importantes para el éxito del
adiestramiento.
Sin embargo, es fundamental limitar el castigo al mínimo, intentando instaurar
con el alumno relaciones basadas en una atención positiva,
premisa ideal para un trabajo vital y entusiasta.
El que el adiestramiento tenga éxito depende de una larga serie de
repeticiones y de elogiarle cuando una orden ha sido obedecida
correctamente.
VENIR A LA LLAMADA
Los utensilios que debemos utilizar para este ejercicio son: un collar de
cadena estrangulador y una correa de cuero de 6m.
La duración ha de ser de diez minutos y el tiempo estimado es de cinco días.
Para que nuestro perro se acostumbre a acudir de inmediato a
nuestro lado siempre que lo llamemos procederemos de la
siguiente forma:
Colocamos en lugar de la correa normal de adiestramiento que usamos en los
demás ejercicios una correa larga de aproximadamente seis metros
y lanzamos un objeto a cierta distancia, dentro del alcance de
ésta. Provocaremos al perro para que vaya a buscarlo y una vez
que lo esté olfateando lo llamaremos por su nombre seguido de la
voz de mando "AQUÍ", mientras vamos trayéndolo con pequeños
tirones de la correa. Cuando lo tengamos cerca lo acariciaremos
felicitándolo con las palabras muy bien, muy bien.
Después de ensayar cinco o seis veces el perro ya habrá asociado la palabra de
mando con la acción a realizar. La siguiente vez llamaremos al
perro acompañando la voz de mando con un chasquido de dedos que,
en lo sucesivo sustituirá la voz de mando.
Finalmente perfeccionaremos el ejercicio soltando al perro y combinando el
chasquido con un silbido, silbato, pito etc. para asegurarnos
que el perro acudirá a nuestra llamada si el sonido del
chasquido se hace imperceptible. Será el momento de ensayar
aumentando las distancias.
Podría ocurrir que nuestro amigo se desentendiese de nuestra llamada y
desobedeciera nuestra orden, en ese caso lo peor que podemos
hacer es correr detrás de él o gritarle perdiendo los nervios.
Lo mejor es andar en sentido contrario haciendo que lo
abandonamos. Pronto intentará alcanzarnos. Cuando observemos que
ha iniciado nuestra persecución nos pararemos haciéndole frente
y, con el silbido, le iremos acercando para felicitarlo una vez
que esté junto a nosotros.
ANDAR JUNTO AL DUEÑO
Ataremos al perro con una correa regulable, de dos metros de longitud, y
paulatinamente le enseñaremos a andar junto a nosotros sea cual
sea el ritmo o la dirección del paso.
La posición de partida es siempre la misma: a la izquierda. El perro, pues,
está sujeto lo más corto posible y a la izquierda de su amo. Nos
situaremos dé forma que a la izquierda del perro haya un muro o
pared que seguiremos para impedir que el animal se aleje. En el
caso de que quiera hacerlo presionaremos su cuerpo con la
rodilla contra la pared sin detener la marcha. Seguramente, por
muy dócil que sea nuestro perro, intentará adelantarnos o
retroceder. En estos casos actuaremos de la siguiente forma:
* Si se adelanta colocaremos nuestro pie derecho en la ingle,
cruzándolo por detrás de nuestra pierna izquierda, con el fin de
trabar su paso.
* Si se atrasa, efectuaremos un simple tirón sobre la correa, hasta conseguir
que su morro venga a la misma altura de nuestras rodillas.
No debemos obligar al perro mediante tirones, gritos o enfados. Se necesita
paciencia, cariño y "tozudez". Si el perro intuye que tiene
posibilidades de eludir la orden lo intentará siempre. La voz de
mando ha de ser una sola. La palabra "FUSS", que aplicaremos en
este caso, será dicha al principio del ejercicio y sólo una vez,
ya que no debemos acostumbrar al animal a obedecer a la segunda
o tercera voz.
El perro debe saber que cuando empieza el ejercicio está sometido a obedecer
hasta que acaben las órdenes y consiga su recompensa. Una buena
medida es atar al can con la correa sólo durante el ejercicio
para que relacione la correa con la obediencia. Las clases no
durarán más de media hora. Una buena distribución es media hora
por la mañana y media por la tarde. Luego podrá jugar, saltar...
Se aconseja que la recompensa no sea siempre una golosina (carne, galletas),
pues no puede existir un perro en forma si come a todas horas.
Con algún juguete y demostrarle nuestro cariño le basta y le
sobra para su entrega total.
ORDEN DE SENTARSE
Una vez habituado nuestro can a seguirnos, le enseñaremos a sentarse. El
método más conocido era el de presionar con la mano el lomo del
animal hasta que se éste se sentase. Existe un método más
efectivo pero requiere cierta práctica. Situando al perro a
nuestra izquierda, como es habitual, procederemos (igual que
hicimos cuando le enseñamos "fuss") a presionar la grupa del
animal con el pie derecho, de forma que éste no sabe qué es lo
que ha producido la presión, ya que no ve, como en el método
anterior, nuestra mano. Esta presión irá acompañada de la
palabra "SITZ". Una vez se haya sentado nos alejaremos
obligándole a quedarse quieto y sentado. Seguramente intentará
levantarse, así es que necesitaremos grandes dosis de paciencia.
No hay que desilusionarse si el primer día no responde,
seguramente el segundo, cuando haya olvidado las presiones del
primer momento de clase, nos dará la sorpresa de obedecer.
Con el tiempo el animal se acostumbrará al ejercicio y podremos
alejarnos cada vez más hasta darle la espalda.
ORDEN DE ECHARSE
Si queremos enseñar a nuestro amigo a echarse, la palabra que utilizaremos es
"PLATZ". Para este ejercicio, una vez colocado el perro a
nuestra izquierda, pasaremos la correa por delante de nuestro
pie izquierdo, y a la voz de "platz" presionaremos con el pie
sobre ella hasta obligarle a que se eche. No hay que hacerlo
violentamente, pues el ejercicio consiste en mantener la cabeza
erguida y las patas paralelas, no en aplastar en el suelo el
cuerpo y la cabeza. Si intenta levantar el trasero presionaremos
con la mano en el lomo sin violencia, siempre tranquilizándolo.
Recordemos que no debemos felicitarlo en posición echado si hace
bien el ejercicio, pues tenderá a levantarse buscando la mano
que le acaricia. Cuando haya efectuado la orden le diremos que
se siente y entonces lo premiaremos.
Una vez echado debemos enseñarle a permanecer quieto, por lo
tanto nos alejaremos "tranquilamente" dándole la espalda. Digo
"tranquilamente" porque la fina percepción canina capta el
nerviosismo o la inseguridad de su amo y no obedece de la misma
forma. Es aconsejable contar con la ayuda de uno o dos amigos
para que, una vez dada la orden de echarse, pase por su lado
haciendo ruido y moviendo objetos. El perro tiene que hacer caso
omiso de ellos.
EJERCICIO DE ALTO
Utilizaremos un collar estrangulador y una correa de adiestramiento para
enseñar a nuestro can este ejercicio. La duración será de diez
minutos y el tiempo estimado para su aprendizaje de cinco días.
El perro en marcha a nuestro lado debe saber pararse cuando lo
hacemos nosotros, pero ya por disciplina, sin orden de ninguna
clase. Sin embargo ¿qué ocurre si se lanza en persecución de
alguien y queremos pararlo?
Para enseñarlo procederemos de la siguiente forma:
Le ponemos su collar y correa de adiestramiento y nos dirigimos
a un lugar tranquilo, preferiblemente al aire libre y empezamos
con los ejercicios que ya domina a la perfección: marchar al
lado, pararse, sitz, etc. y después de haber practicado dos o
tres veces iniciamos nuestra marcha con el perro en posición de
junto atado a la correa. Haremos alto y le mandaremos sitz, nos
situamos delante de él y lo llamamos con la voz de aquí, para,
tan pronto como el perro se dispone a venir a nuestro encuentro
ordenarle "ALTO" o "STOP" al tiempo que avanzamos nuestra palma
de la mano abierta rápidamente. Esto provocará en nuestro alumno
la reacción de quedarse inmóvil, lo que hay que aprovechar para
felicitarlo.
Progresivamente se irán aumentando la distancia entre perro y
adiestrador dejándolo unas veces sentado y otras de pie, al
tiempo que se disminuirá el tono de voz en cada sesión hasta
eliminarla por completo y provocando la reacción del animal
solamente con la señal de alto. Aprovecharemos los altos para
ejercitar la obediencia básica a distancia: sentarse, echarse,
etc.
Pero ¿qué ocurre si el perro marcha delante y no puede ver
nuestra señal? Ahora entra en juego el empleo de la correa de
adiestramiento. Arrojamos delante de él, a poca distancia un
objeto que él conozca. Cuando vaya a por él le ordenaremos
"ALTO" o "STOP", si no obedece la correa de adiestramiento le
obligará a cumplir la orden porque tan pronto como se acabe el
recorrido de ésta nuestro amigo se verá obligado a parar
recibiendo un gran tirón hacia atrás. Unas cuantas sesiones
serán suficientes para el aprendizaje de este ejercicio.
EJERCICIO DE EN PIE
Para enseñar este ejercicio utilizaremos el collar de cadena estrangulador y
la correa de adiestramiento.
La duración es de 30 minutos y el tiempo estimado para su aprendizaje es de
tres días.
Iniciaremos la clase con el perro en posición de sitz, tomamos la correa junto
al mosquetón del collar y ordenamos "EN PIE", a la vez que
pasando nuestra pierna derecha por detrás de la izquierda
buscamos la zona de la barriga del perro comprendida entre sus
patas delanteras y traseras. Nuestro pie funciona como una
especie de elevador que haremos funcionar cuando demos la orden.
De esta forma la actuación sería la siguiente: decimos "EN PIE"
mientras damos un tirón hacia arriba de la correa y levantamos
con nuestro pie la barriga del perro que inevitablemente tendrá
que levantarse. Ensayamos unas cuantas veces.
Para enseñarle a ponerse en pie a distancia nos situaremos
delante de él con el extremo de la correa en nuestra mano
izquierda. Mientras ordenamos "EN PIE" levantamos nuestra mano
con su palma hacia arriba y le hacemos el ademán de arriba. En
cada repetición vamos disminuyendo el tono de nuestra voz de
forma que llegará un momento en que asociará el gesto de nuestra
mano con la acción de levantarse.
Finalmente ensayaremos todos los ejercicios que han ido
aprendiendo pero nunca en el mismo orden pues los aprendería
mecánicamente y lo que se pretende es crear el hábito
incondicional de obedecer en cualquier momento lo que se le
manda.
SALTAR A LA ORDEN
Este ejercicio no es, obviamente, para enseñar al perro a saltar porque
evidentemente sabe hacerlo. Se pretende acostumbrarle a saltar a
la orden.
Comenzaremos con alturas pequeñas. Atado el perro a la correa y situado a
nuestra izquierda, empezaremos una pequeña carrera y al llegar
al obstáculo saltaremos emitiendo la palabra "HOP". El can
forzosamente saltará también. Repetiremos el ejercicio varias
veces. Cuando veamos que haya asimilado la orden, repetiremos el
ejercicio con la correa suelta y obligándolo a saltar sin
nosotros. Si no obedece nos situaremos detrás de la valla
llamándolo y tirándole de la correa. Una vez haya saltado le
recompensaremos no con golosinas sino dando algunos saltos por
el campo o con su juguete favorito.
APORT
El "apport" es un ejercicio que consiste en llevar en la boca un objeto
determinado y traerlo al dueño. Este ejercicio es más complejo
de lo que realmente se cree y tendremos más facilidad con un can
que haya sido acostumbrado a llevar objetos entre los dientes
que con uno que no lo haya hecho jamás.
En primer lugar tendremos que encontrar un material que le guste
al perro. Generalmente este material ideal es la madera. También
les gusta el cuero y el plástico pero tienen la gran desventaja
de que el perro puede masticarlos fácilmente, defecto que
debemos evitar pues el objeto tiene que llegar intacto a las
manos del dueño.
Lanzaremos el objeto frente a nosotros a una distancia de un par
de metros. Con el perro atado nos dirigiremos hacia el objeto,
se lo enseñaremos y le invitaremos a que lo coja con la boca. Si
rechaza el objeto, fingiremos que es un nuevo juego y se lo
pondremos en la boca con caricias y palabras cariñosas. El can
debe asimilar el objeto como un juguete suyo, por lo que
dejaremos que se familiarice con él y juegue con él sin dejarle
que lo mordisquee o lo tire al suelo. Solamente tendrá que
llevarlo sintiéndose orgulloso del ejercicio.
No acepte tampoco que el objeto sea depositado en el suelo, el
perro debe entregarlo en la mano cuando usted lo requiera. El
ejercicio final debe ser extremadamente preciso: se lanza el
objeto, el perro en posición sentada y tranquilo espera la orden
de ir a recogerlo, lo recoge del suelo y vuelve por el camino
más corto hacia su dueño. Se sienta delante de éste con el
apport en la boca, y a la orden lo entrega fácilmente. Una vez
entregada la pieza de madera, el perro irá a sentarse a la
izquierda del amo, listo para repetir el ejercicio si hace falta
LADRAR A LA ORDEN
Para enseñar este ejercicio necesitaremos un collar estrangulador y una correa
de adiestramiento. La duración aproximada es de diez minutos y
el tiempo estipulado para su aprendizaje es de cuatro días.
No vamos a enseñar a nuestro perro a ladrar, lo que sí vamos a enseñarle es a
canalizar ese ladrido de forma que se emita en determinados
momentos cuando sea necesario.
Llevaremos a nuestro perro a un lugar tranquilo y allí lo
ataremos a un árbol o a cualquier otro objeto que resista bien
los tirones del animal. Cuando hayamos terminado nos situaremos
delante de él y, levantando el dedo índice, con la mano cerrada,
le ordenaremos "LADRE","LADRE", moviendo el dedo como si
estuviéramos reprendiéndolo. Por supuesto el animal se quedará
callado porque no sabrá que significa este nuevo término ni el
gesto. Entonces nos alejaremos de él, querrá seguirnos pero la
correa se lo impedirá lo que provocará que empiece a ladrar
insistentemente. En ese momento nos damos la vuelta y
acercándonos a él lo felicitaremos: "muy bien, LADRE", "muy
bien, LADRE" sin olvidar levantar el dedo de la forma que
dijimos anteriormente. La correcta ejecución del ejercicio se
conseguirá si el perro realiza el ejercicio sólo con hacer el
gesto.
Cuando ya sabe nuestro perro ladrar cuando se lo ordenemos, procuraremos
acostumbrarlo a hacerlo ante cualquier bulto sospechoso.
Pondremos un paraguas abierto, que constituye un elemento
extraño para él y le ordenaremos que ladre. Acto seguido
cerraremos el paraguas. Nuestro amigo asociará la idea de que si
ladra ante lo que le extraña o sorprende, enseguida desaparece.
Practicaremos varias veces con diferentes objetos. Al final
habremos conseguido que el perro, al detectar lo más
insignificante prorrumpa en ladridos que nos pondrán alerta ante
cualquier posible peligro.
El consejo más difundido por todos los expertos, con respecto al ataque, es
que hay que ponerse en manos de profesionales pues un mal
adiestramiento puede desequilibrar fácilmente a nuestro perro.
Lo primero que tiene que aprender el perro es a morder el saco.
Lo agitaremos para llamarle la atención, si no muestra ningún
interés sería aconsejable traer, a las sesiones de
entrenamiento, a otro perro ya entrenado, no podemos ni
imaginarnos el mimetismo que existe entre ellos y cómo el más
joven aprende del adulto.
Lo alemanes, suelen llevar sus cachorros de seis o siete meses
a las sesiones de entrenamiento de los adultos porque saben que,
aun siendo tan jóvenes, cuando los adiestren recordarán estas
experiencias visuales, lo que facilitará la asimilación de
ejercicios básicos.
Otro problema que puede surgir es que el perro muerda el saco
con los dientes de delante (esta mordida se denomina "en pinza")
y lo suelte rápidamente. La solución está en colocar el trapo lo
más profundamente en la boca del perro y tirar suavemente.
Cuando el perro oponga resistencia tiraremos de él con
movimientos más amplios hasta que el animal le tome gusto a
retener el trapo. Cada vez que suelte le diremos "NO" e
intentaremos en cada mordida que lo haga con los molares.
Una vez que sepa morder el saco comenzaremos con el ejercicio.
Al principio la duración será de cinco minutos de mordida.
Debemos tener cuidado con aquellos perros de dentadura joven,
mal asegurada o mal formada, porque necesitarán más tiempo ya
que les duele la boca.
Nuestro perro ya está listo para atacar. Daremos el yute a alguien desconocido
del perro que deberá mover el trapo llamando su atención. Es el
momento de infundirle valor y animarle a ladrar para que se
enfrente a esa persona amenazante. Cada vez que el perro
pretenda morder, le ordenaremos "FASS" al mismo tiempo que el
hombre de ataque retrocederá fingiendo temor. Cada vez que el
perro muerda el trapo, el atacante deberá entregárselo como
signo de derrota. El perro desarrollará una fuerte seguridad en
sí mismo. Lo que queda es alejarlo cada vez más del atacante.
Será ahora el perro quien busque el brazo con el trapo e
incluso, más adelante aprenderá a perseguirle y a encontrarle
cuando se esconda.
Es el que el propietario aplica a su perro si quiere que éste posea una
obediencia básica, en otras palabras, lo que denominamos "buenos
modales" y, al mismo tiempo, aporte a su dueño una defensa
personal que le ayude a solucionar ciertos problemas derivados
de la delincuencia social.
En cuanto al primer aspecto la obediencia debe ser muy estricta si queremos
que se cumplan unas normas de convivencia como que el perro no
haga sus necesidades en la casa o que respete a las personas que
temen o no le gustan los perros y que realice ejercicios básicos
como acudir a la llamada, sentarse, tumbarse, caminar con o sin
correa, quedarse quieto, etc.
Para la realización de estos ejercicios la mejor opción es seguir estas tres
fases:
A.
A) Internar al perro
en una escuela de adiestramiento.
Esta primera fase es, si cabe, más costosa emocionalmente para el dueño que
para el mismo perro, pues le cuesta separarse de la convivencia
con su can. Hay gran diferencia de actitud ante el entrenamiento
entre el perro que vive en casa y el que está en residencia. Al
primero, acostumbrado a vivir sin obligaciones, le parece
tediosa e incluso una "tortura" la sesión diaria de
adiestramiento, pues aunque no se utilizan elementos de castigo
sí existe el trabajo obligado como único método para que
obedezca a las órdenes en situaciones difíciles. Por el
contrario, el perro que está en perreras, pasa e una situación
desagradable, como es estar encerrado a trabajar en una pista,
con lo que la acción de aprender se convierte en algo positivo y
la disponibilidad de este can para el aprendizaje mejora.
B) Adaptación del perro y el dueño. Trabajo en lugares nuevos.
Esta segunda fase es fundamental si queremos tener éxito en nuestra empresa.
Si el dueño no interviene el fracaso es seguro. Para que exista
entrenamiento debe haber una conexión entre el dueño y su perro,
pues éste no es una máquina que se programe para obedecer. El
can necesita tres cualidades básicas en su amo:
· AFECTO,
· AUTORIDAD Y
· COMPRENSIÓN.
Por ello el adiestrador debe ser, además de un profesional, un buen psicólogo
para saber enseñar al dueño a relacionarse, dominar y comprender
a su perro.
C) Adaptación del animal al lugar en el que vive.
Esta tercera fase consiste en condicionar al perro a que obedezca en su lugar
habitual. El animal tiende a identificar la pista o alrededores
de la escuela como lugares de trabajo, mientras que su casa lo
considera lugar de descanso. Por tanto esta última fase es
crucial para obtener buenos resultados pues de nada nos sirve
que el perro relacione su obligatoriedad a obedecer con lugares
concretos en los que seguramente no volverá a estar. En esta
fase, las sesiones de adiestramiento se harán en contextos
reales. El perro tiene que obedecer a la orden de permanecer
quieto, por ejemplo, en la puerta de un establecimiento y no
debe ceder ante estímulos de distracción como la aparición de un
gato o de otro perro.
La llamada debe ser efectiva y el can debe acudir siempre aún cuando estén
presentes altos niveles de dificultad. Si no es así se hace uso
del collar electrónico o de un método más rudimentario el
"tirachinas".
El primero consiste en una descarga eléctrica que se produce cuando el perro
no ejecuta una orden de llamada que previamente ha sido enseñada
y se niega a obedecer. Este método tiene detractores y
partidarios. Los primeros no aceptan el uso del collar pues
produce dolor en el animal y no les falta razón, los segundos
creen que aunque esto es cierto, es un mal menor. En perros
perseguidores de otros es a veces mejor someterles a dos o tres
descargas para toda una vida que ser atropellado por un camión o
una pelea fatal. Por supuesto este método sólo puede ser
utilizado por un profesional con experiencia, de lo contrario se
puede convertir en un elemento neurotizador.
El método del tirachinas consiste, como su nombre indica, en "tirar una china"
al perro si no obedece a la llamada. Este método es más
rudimentario pero igual de efectivo que el collar. Hay quien lo
rechaza pues se necesita tener muy buena puntería para no dañar
alguna parte vulnerable del animal.
Lo que es cierto es que para adiestrar a un perro es necesario el uso del
condicionamiento por recompensa, pero no como único método, como
defienden los británicos en sus campañas comerciales. Éste sólo
vale en situaciones fáciles. Pero qué ocurre ante una situación
difícil en la que los estímulos externos son más atrayentes para
nuestro can que la recompensa que le ofrecemos. ¿Cómo puede
acudir a la llamada un perro que persigue en carrera a un gato o
a una perra en celo?
El método de la recompensa debe utilizarse al principio del entrenamiento para
enseñarle el ejercicio al perro. Se pueden utilizar refuerzos
como caricias, comida, juguetees etc. La actitud del perro sin
el método de la recompensa tiende a convertirse en triste,
sumisa e inhibida.
En cuanto a la parte correspondiente a la defensa, el perro de defensa civil
debe ir motivado en un 70% por su instinto de defensa y en un
30% por el de presa. Un perro que invierte los porcentajes, es
decir que su ataque es llevado por un instinto de presa más que
por el de defensa, es un perro que sólo muerde al movimiento y
no lleva carga agresiva suficiente para afrontar las
adversidades de una determinada situación. Los perros deportivos
están adiestrados para dirigir su agresión a la manga y al
figurante, no es el instinto de defensa lo que les mueve. Por
ello es conveniente no utilizar en el trabajo civil las
tradicionales mangas de adiestramiento
(propias del terreno deportivo) pues condicionan excesivamente
al animal. Lo mismo ocurre con los trajes integrales.
Primero que nada, debe decirse que este es uno de tantos métodos para escoger
un cachorro. Claro esta que después de haber realizado las
varias pruebas, y al haber descartado varios cachorros en la
camada, pasa a formar parte de la escogencia, la estructura.
Todo esto partiendo del principio, que es mejor tener un perro
que trabaje y no sea tan "BELLO" que uno que sea excelente en
conformación y no tenga el carácter necesario.
Habiendo entendido que esto es lo primero en lo que se debería
basar el criterio de selección, pasemos al proceso.
Cuando se va a escoger un cachorro, lo primero que tenemos que hacer es una
cita con el criador. Luego es conveniente indicarle la hora en
que vamos a ir, para que no coincida con horas de comida. Ya que
ver una camada recién comida, no nos va a ayudar mucho. Debemos
cercióranos, que las instalaciones donde los cachorros estén,
estén limpias y libres de olores muy fuertes, ya que esto nos
indica la cantidad de tiempo que los criadores le dedican o no a
los perritos. Es bueno también preguntar al criador, si los
cachorros han estado expuestos a imprintings de presa, mordida,
disparos, y sobre todo la cantidad de socialización con humanos.
Ya que mas de una vez nos conseguimos gente que no saca a los
perritos, que los cachorros no ven gente sino hasta avanzadas
edades y esto no es recomendable en lo absoluto.
Otra cosa importantísima, es ver a los padres. Si los dos se encuentran en la
localidad. Asegúrese que los animales sean sociables, que se
muestren alegres y llenos de energía. Evite cachorros, de madres
sean perras excesivamente miedosas y/o tímidas.
Habiendo realizado estos simples pasos, pida al criador ver a los cachorros.
En este sentido hay varias tendencias, hay criadores los cuales
no les gusta sacar a los perritos y la cantidad de pruebas que
podemos realizar con un cachorro aguantado por el criador, son
mínimas. La razón de esto, es supuestamente para proteger a los
perritos de enfermedades que el comprador pueda traer de la
calle. Es por eso que debe aceptar cortésmente y sin ofenderse,
cualquier proceso de higiene que el criador considere, para que
UD pueda realmente revisar y probar los perros. Si aun así el
criador no acepta que Ud. revise y pruebe el cachorro, mi
recomendación es buscar otra camada.
Lo primero que vamos a buscar en la camada entera, es ver cachorros,
corriendo, ladrando, brincando, etc. Debemos evitar perritos que
se retiran de la camada o que son temerosos a nuestra presencia.
Luego de asegurarnos del alto espíritu de juego de los
cachorros, debemos utilizar una toalla y de manera suave moverla
por el piso, para comenzar a ver cuales de los cachorros tienen
interés en morder la presa, de antemano les digo, un cachorro
que no tiene interés ABSOLUTO en morder o perseguir la presa, es
un perro simplemente no va a trabajar bien. Y les aclaro que una
presa de bajo nivel con trabajo se puede subir, pero una presa
inexistente, será siempre inexistente.
Realizada esta prueba y eliminados los cachorros, que no presenten ningún tipo
de atención sobre la presa, pasemos a lanzar una pelota de
tenis, de manera muy suave, y solo rodarla por el piso y
asegurándonos que los cachorros la vean salir. Esto una vez mas
nos va a ayudar a leer, el nivel de instinto de presa que el
animal pueda tener, además de también indicarnos, si el cachorro
cobra, lo cual es muy importante para su futuro dentro del
deporte. Ya realizadas estas dos simples pruebas, debemos tener
menos cachorros ya que habremos descartado algunos. Ahora es
importante separar a los que tenemos escogidos, probarlos de
manera individual, repitiendo lo mismo. A continuación, podemos
probar la sensibilidad al tiro. Esto no quiere decir que nos
vamos a llevar un arma cada vez que vamos a ver una camada. Pero
dos pedazos de madera cortos, o una correa de cuero doblada, nos
pueden ayudar a simular una detonación, esto debe realizarse a
una distancia de al menos unos 8-10 metros del cachorro y se
debe hacer mientras el perrito este jugando o haciendo algo
placentero para el.
Luego de esta prueba y de haber definitiva y absolutamente descartado el
cachorro que no pase esta prueba. Pasamos a realizar la prueba
del dolor. Tomaremos la patita del cachorro y presionaremos,
entre los dedos, contaremos hasta diez y veremos cuando comienza
el cachorro a llorar, mientras mas cerca de 10 o incluso sobre
10, son perros fuertes, que posteriormente tendrán mejor
reacción a la hora de una corrección durante los entrenamientos.
También es de suma importancia, ver si al soltar el cachorro, sale corriendo y
nos evade o si quiere seguir jugando. Ya que esto también es una
indicación del comportamiento posterior del perro, ante las
correcciones.
Esta prueba es de mucha utilidad para SHOWS y CRIANZA. La prueba de
resistencia AD, permite certificar que el perro es capaz de
soportar cierta tensión física sin mostrar rasgos de fatiga
importantes. Dada la estructura física del perro, estos síntomas
pueden observarse mejor cuando el perro corre. Hay cambios en su
ritmo cardiaco y en sus pulmones; otras características como su
espíritu y su dureza también están presentes. Un resultado
exitoso de esta prueba comprobara que el perro posee un cuerpo
saludable. Estas características son muy útiles en un programa
de crianza serio y responsable.
El Test de AD, es tomado por el Club de Raza local. Este debe
informar de la realización de dicho evento, al menos 4 semanas
antes de realizar la prueba. Para dicho evento se denomina una
secretaria y un juez. En los meses de verano, solo se podrá
tomar esta prueba en las mañanas. La temperatura no debe exceder
los 22 grados Celsius (aproximadamente 72 grados Fahrenheit).
La inscripción en el Test de AD debe hacerse por lo menos 8 días antes de
realizar el evento. Las cuotas de inscripción solo cubrirán los
gastos en que se incurran en dicho test. El formulario de
inscripción debe contener : el nombre exacto del perro, el
registro de inscripción, cualquier grado de entrenamiento
obtenido, sexo, fecha de nacimiento y nombre y dirección de
dueño y del criador.
La participación en dicho evento es voluntaria. Si durante el transcurso de la
prueba, el perro o el handler se lesionan de alguna forma, el
Club local no será responsable de ningún daño o perjuicio, ni se
hará cargo de ningún gasto.
REQUISITOS DE INSCRIPCIÓN
El perro debe tener mínimo 16 meses de edad y máximo 6 años. Se permite un
máximo de veinte perros que serán juzgados por un juez. Si la
inscripción excede los veinte perros, se debe denominar un
segundo juez. Todos los perros deben registrarse. El perro debe
estar saludable y en buena condición física. Perros enfermos,
perros débiles, perras en celo, perras con cachorros y perras
amamantando no se permiten participar. Para comenzar el Test, el
handler indicara al juez de una manera deportiva que el perro
esta en posición de partida. En dicho momento se debe presentar
el pedigree y papeles de inscripción del perro. El juez y
secretaria verificaran que el perro se encuentre en buenas
condiciones para rendir el examen. Perros que presenten
cansancio o una condición apática, será descalificados. El
handler dirigirá al perro de una manera deportiva. Conductas
antideportivas pueden provocar la descalificación del perro en
el examen. El juez tiene la ultima palabra para cada una de
estas decisiones.
SOBRE LOS PUNTAJES
No existen puntos o premios para este examen, solo la calificación de "Pasado"
(Passed) o "No Pasado" (Not Passed). Solo los perros que
obtengan "Passed" reciben la certificación AD.
SOBRE EL TERRENO
El test debe preferentemente ser corrido sobre calles o caminos de diversos
terrenos como asfalto o tierra. El handler solo acompañara al
perro en una bicicleta.
EL TEST
A. EJERCICIO DE TROTE : Los perros correrán un total de 20 kilómetros
(aproximadamente 12.5 millas) a un promedio de velocidad de 12 a
15 kilómetros por hora (7.7 a 9.5 millas por hora).
El perro debe mantenerse al lado izquierdo del handler con una traílla,
moviéndose en un trote normal al lado de la bicicleta. Se debe
evitar un trote demasiado rápido. La traílla debe ser lo
suficientemente larga para dar la posibilidad de ajustar la
velocidad del perro en cualquier momento. Tirar de la traílla
para apurar al perro un par de veces no es FALTA, pero si es
recurrente dicha acción, será considerada como una falta por
parte del juez. Habrá un periodo de descanso de 15 minutos para
aquellos perros que hayan completado una distancia de 8
kilómetros (5 millas). Durante este "break" el juez examinara
los perros ante un estado de fatiga. Serán descalificados del
examen aquellos perros que muestren una fatiga extrema. Habrá un
periodo de descanso de 20 minutos una vez que los perros hayan
completado una distancia de 15 kilómetros (9.4 millas). El juez
examinara nuevamente a los perros.
El objetivo de una P.A.C. consiste en determinar si un ejemplar es apropiado
para la cría y excluir a los perros que no sean aptos para la
cría.
REALIZACIÓN
La realización está a cargo del C.R.E. y podrá traspasar la responsabilidad a
las Delegaciones.
RECONOCIMIENTO
Una evaluación sólo será reconocida si ha sido otorgada en una P.A.C. oficial
de fecha concertada.
CONDICIONES
Las condiciones para el otorgamiento de una concertación de fecha son las
siguientes: deben participar como mínimo 8 perros y debe
disponerse de un terreno adecuado. Número máximo de 15
participantes por día más 3 repetidores como máximo. En caso de
Delegaciones que tengan menos miembros también será posible
otorgar una protección de fecha en caso de tener 5 perros
(mínimo), siempre que la devolución de costes se refiera a 8
perros. Para determinar el número de miembros tendrá validez la
lista anual de miembros de las delegaciones del C.R.E. que se
publicó antes de la fecha protegida.
SOLICITUD ACERCA DE LA CONCERTACION DE FECHA PARA UNA P.A.C.
Dicha solicitud deberá presentarse con 3 meses de antelación.
La concertación de fecha se solicita mediante un impreso especial a rellenar
por las delegaciones. Las solicitudes de los delegados requieren
la aprobación por parte de la Junta Nacional del C.R.E. en la
solicitud deberá constar el nombre y la dirección exacta del
grupo que realiza el concurso y de los respectivos
organizadores. Además, deberán hacerse indicaciones exactas
acerca de la ubicación del terreno y el inicio de la P.A.C.
La P.A.C. se considerará concertada cuando se haya emitido la confirmación por
La Junta Directiva del C.R.E. comunicándose por escrito dicha
aceptación. No se admitirán P.A.C. que se celebran acto
seguido de una exposición Nacional o Internacional organizado
por la Real Sociedad Canina o de una Monográfica, sólo se
autorizarán las que se celebren el día anterior o posterior.
PARTICIPACIÓN
Cada propietario que haya criado a su ejemplar de acuerdo con las
disposiciones del reglamento de cría podrá participar en una
P.A.C., si el perro ha cumplido los 18 meses en la fecha de la
prueba. Además deberá presentar el mismo día de inscripción un
comprobante acerca de la prueba de BH superada. Deberá también
aportar el Certificado Oficial de Avepa sellado y firmado por el
Vocal de Cría del C.R.E.
La inscripción de un perro para una P.A.C. se realizará mcdiante comunicado
por escrito al organizador presentando al nusnio tiempo cl
pcdigrcc original y fotocopia, y el infornic sobrc cl cstado de
las articulaciones de la cadera, expedido por la oficina de
evaluación recoitocida por el C.R.E. Además, deberá presentar el
carnet de socio y estar al corriente de pago de las cuotas. En
caso de presentarse de nuevo después de un anterior
aplazamiento, deberán presentarse los informes P.A.C de todas
las anteriores presentaciones sin requerimiento previo.
CONDICIONES DE REALIZACIÓN
Una P.A.C. con fecha concertada deberá realizarse bajo las siguientes
condiciones:
El organizador de la prueba recoge las inscripciones, verifica si están
completas y dispone posibles correcciones o anotaciones
complementarías. El organizador se reserva el derecho de no
admitir aquellas inscripeiones que no estén debidamente
cumplimentadas.
En base a los documentos presentados el organizador de la prueba prepara los
papeles de la misma (resultado de la prueba de aptitud para la
cría).Pasa las inscripciones recibidas a una lista. En esta
lista deberá constar lo siguiente:
Nombre del perro
Fecha de Nacimiento
Número de LOE
Nombre del Criador
Nombre y dirección del propietario
Número de socio del C.R.E.
Inmediatamente después del final de la prueba P.A.C. con un plazo máximo de 8
días deberá enviarse una lista de resultados acompañada por los
respectivos documentos a la Secretaría Central del C.R.E.
TAREAS DEL ORGANIZADOR DE LA PRUEBA Y DEL RESPONSABLE DE CRÍA
El día de la prueba, el organizador de la prueba y el responsable de la cría
deberán procurar conseguir que el juez pueda trabajar sin ser
molestado y que tenga a su disposición los siguientes medios
auxiliares:
Aparato de medición, cinta métrica, una mesa y algunas sillas.
Una auxiliar administrativa con máquina escribir para rellenar los impresos.
Un ayudante experimentado con el respetivo equipamiento y carnet de Figurante
Oficial del C.R.E.
Una pistola detonadora de 6 mm.
Uun suelo plano (ejem. planchas de madera) de 1 x 2 metros como mínimo para
las mediciones necesarias.
Una balanza
El responsable de cría competente asistirá al Juez en la medida de lo posible
en la realización de la prueba de aptitud para la cría.
ALOJAMIENTO DE LOS PERROS
Los perros deberán guardarse de modo que no molesten el desarrollo de la
prueba y que tampoco ellos sean molestados. No está permitido
acercase o entrar en el recinto con el perro sin requerimiento
previo.
ORDEN DE LA PRUEBA
MACHOS
HEMBRAS
Se evaluará a los diferentes perros según los siguientes criterios:
tipo, construcción, miembros delanteros y traseros, movimiento, dentición,
pelo, etc.
Sensibilidad a los ruidos, naturalidad en el grupo (grosor del cartucho
de 6 mm.)
Evaluación del carácter, predisposición de los instintos.
OBSERVACIONES DEL JUEZ
Después de la prueba del perro, el juez apunta dichas determinaciones en el
impreso "resultado de la P.A.C." y lo firma. La decisión del
juez tendrá vigencia en cuanto el responsable principal de cría
haya confirmado sus determinaciones. Solamente después podrá
utilizarse el perro para la cría. La declaración de aptitud para
la cría tendrá validez hasta que el perro haya cumplido la edad
hasta la cual está apto para la cría, a no ser que la aptitud
para la cría le fuera retirada por el responsable principal de
cría en colaboración con el comité de cría. Esta decisión deberá
notificarse al propietario del perro mediante carta certificada.
TRASTORNOS DEL DESARROLLO
En caso de que el perro mostrara trastornos del desarrollo o no cumpliera las
condiciones respecto a su carácter, el juez podrá aplazar el
perro a entre 2 y 6 meses. Una vez vencido este plazo, el perro
podrá ser presentado de nuevo. Los Rottweiler que hayan sido
aplazados en una P.A.C. podrán ser presentados dos veces más a
esta prueba. Si la suspenden serán clasificados como no
apropiados para la cría.
Si se presenta un Rottweiler con dentadura en tenaza no podrá ser evaluado.
los perros que presenten este defecto podrán ser llevados a una
P.A.C. cuando hayan cumplido 2 años y medo o más. Se reconocerá
la aptitud para la cría en caso de que la dentición no se haya
modificado.
EXCLUSION DE PARTICIPACIÓN
En una P.A.C. no podrán participar perros que pertenezcar. al Juez competente
o a uno de sus familiares. Lo mismo será válido para el
Figurante y el organizador de la prueba.
El propietario del perro asumirá la responsabilidad por posibles daños
ocasionados por su perro. El propietario o los propietarios del
perro así como el guía del perro deben ser miembros del C.R.E.
DISPOSICIONES FINALES
Después de haberse finalizado la P.A.C. el organizador de la prueba deberá
verificar si todos los documentos están completos y deberá
efectuar la liquidación con el juez y los demás derechos
habientes. A los 8 días después de la prueba deberá presentar a
la Secretaría Central los siguientes documentos:
Lista de los perros participantes
Impresos "resultado de la P.A.C. incluyendo los respectivos pedigrees,
Certificado Oficial de AVEPA, comprobante de la BH pasada con
APTO, fotocopia de la cartulina de Tatuaje.
REALIZACION PRACTICA DE LA PRUEBA DE APTITUD PARA LA CríA
NORMAS GENERALES
Antes de empezar la prueba el juez convoca a los acompañantes de los perros y
les advierte acerca de la importancia de la P.A.C. como base de
cría y a fin de mantener y fortalecer de las calidades del
Rottweiler.
Explica el por qué de los ejercicios que se requieren para verificar el
carácter y la predisposición de los instintos.
El Juez empieza describiendo el aspecto exterior cuando el perro está parado y
en movimiento. En este momento ya podrá familiarizarse con el
carácter del perro. Las conversaciones con el propietario sobre
el tratamiento, la cría y las influencias del entorno
completarán esta impresión.
MEDIR Y PESAR
Mediante una tabla de color de ojo determina el color de los ojos del perro
indicando una cifra y una letra (la - 4a), los colores de ojo
4b, 5 y 6 significan que el perro no está apropiado para la
cría.
INFORMACIONES GENERALES ACERCA DE LA PREPARACION Y LA
REALIZACIÓN
El Figurante, debe poseer el carnet de Figurante Oficial del C.R.E. deberá
actuar estrictamente según las indicaciones del Juez.
El dictamen del Juez en funciones o del Juez de Test de Carácter será
definitivo. No será posible presentar recurso. El propietario
del perro se responsabilizará de posibles daños ocasionados por
el perro.
PRUEBA DE APTITUD DE CRIA P.A.C.
EJERCICIOS PRELIMINARES
-Durante todos los ejercicios el perro deberá llevar collar de cadena en
posición fija excepto en el ejercicio n0 3 que la conducción se
realizará tal y como se indica en el mismo).
ACTITUD ANTE EXTRAÑO INOFENSIVO
1-A) Conductor y perro se dirigirán hacia el Juez para efectuar la
presentación.
1-B) Conductor y perro se pararán ante el Juez y verbalmente el conductor
facilitará éste su nombre así como el nombre, edad y no de
Tatuaje del perro.
1-C) El Juez realizará la oportuna comprobación de los datos que se le han
facilitado, al tiempo que observará la actitud del perro hacia
él, considerándose así mismo el Juez como el extraño inofensivo.
REACCIÓN ANTE DISPARO
2-D) Conductor y perro caminarán en línea recta unos treinta metros.
2-E) A la mitad de este recorrido se efectuará un disparo, tras el cual
¿stos darán media vuelta y se pararán, una vez parados se
efectuará un segundo disparo, dejándose a criterio del Juez el
efectuar algún otro disparo para reafirmar alguna
PASEO EN GRUPO
3-F) Conductor y perro se encaminarán hacia un grupo de personas (mínimo de 4
personas), que estarán dispuestas en circulo abierto y en
movimiento, éstos pasarán por el centro de este grupo de
personas, una vez sobrepasado éste darán media vuelta volviendo
a entrar en el circulo formado por el grupo de personas para
pararse en el centro del mismo.
3-G) Una vez parados el Juez dará la orden de estrechar o cerrar este circulo
alrededor del conductor y perro para más tarde dar orden de
abrir de nuevo el circulo, retirándose este grupo de personas
del lugar.
SORPRESIVO Y LANZADO
4-H) Conductor y perro sin correa (suelto) se encaminarán hacia un escondite
ya previsto.Cuando éstos se encuentren a unos 10 metros del
mencionado escondite, y a la orden del Juez, saldrá el figurante
del escondite realizando gestos amenazantes causando la
provocación en el perro, el cual deberá repeler la agresión
mordiendo el manguito que porta el figurante, siendo éste
transportado por el figurante durante la mordida, de forma
lateral unos metros.
El Figurante durante el transporte propinará al perro dos castigos en la
espalda con la fusta (que deberá ser acorchada) parando el
transporte a la orden del Juez.
El perro deberá soltar el manguito a la parada del transporte, de no soltar,
su conductor le dará la orden para que suelte, siempre a
indicación del Juez y un máximo de tres veces.
Una vez el perro haya soltado el manguito, el conductor se aproximará a éste
sujetándolo por el collar, mientras el figurante se aleja unos
40 metros. Seguidamente se procederá a efectuar un lanzado con
la consiguiente contra y carga del figurante, todo esto a la
orden del Juez.
El Figurante nuevamente realizará el transporte lateral del perro parándose a
los cinco metros, el perro deberá soltar, si no lo hiciese el
conductor dará la orden para que suelte, de no soltar se le
indicará al conductor sujete al perro por el collar.
Ya suelte el perro el manguito al parar el transporte o suelte por las ordenes
de su conductor éste deberá permanecer en vigilancia hasta tanto
llegue el conductor a sujetarle por la correa al collar, dándose
por terminado el ejercicio.
LA CALIFICACION SERA DE APTO O NO APTO
Si el perro mostrara
miedo, inseguridad alta o evitación, así como si no mordiese o
acusara los castigos así como abandonara la vigilancia en
aquellos ejercicios que lo requieran, será descalificado NO APTO